Suplementos | Vicente García Remus Veredas Manhattan; Parte complementaria Por: EL INFORMADOR 25 de julio de 2009 - 21:40 hs Volviendo a las edificaciones, es conveniente evocar el majestuoso Centro Rockefeller, con sus 19 torres y su bizarra plaza, obra de Raymon Hood; el Woolworth, con fascinante remate; el Palacio Municipal, que muestra una coqueta torre, concepción de Mckim, Mead y White; el maravilloso Museo Guggenheim , del creativo Frank Lloyd Wright, quien se inspiró en un caracol; el Wrigley, que presume de dos magnificas torres, de Grabam Anderson, Probst y White; El Waldorf Astoria, con su restaurante “Bull and Bear”, el Hotel Marriott, con un agradable saliente circular y el Hotel Plaza, con sensacionales esquinas circulares y en su interior el salón versallesco; la Torre Trump, muestra un atrevido remate triangular, proyecto de Der Scutt; la sede de las Naciones Unidas de contrastantes módulos, de Roche, Dinkeloo y asociados, y bastantes construcciones más de exquisitos diseños, tanto de antaño como modernos, cada cuadra presume de placenteras y encantadoras fisonomías, con preciosos remates, como el de AT & T, triangular y circular a la vez, una inspirada interpolación Varios edificios se reducen con gracia, conforme ganan altura, sobresaliendo de los que son cajas de zapatos, como Lever House y Seagram. Unos edificios son espejos, en los cuales se miran las edificaciones vecinas, incluyendo esculturas y almenas, y otros reflejan sol a sus colindantes. El sol se convierte en un elemento travieso, por escurridizo, y codiciado, cuando se deja sentir el frío. En una misma banqueta se miran medianas edificaciones sombreadas y las de mayor altura, soleadas. En ciertos rincones y a ciertas horas los rayos solares se desvanecen repentinamente, mientras que a la vuelta de la esquina el espacio es bañado por el astro solar, la luna también hace lo suyo, cuestión de sombras, y que sombras. Hubo audaces proyectos, en los que la hermosa curva rompió la desagradable retícula… Manhattan es un magnifico lugar para caminar y caminar, pausadamente, y llenar las pupilas de sensacionales formas espaciales. En el andar por las avenidas y calles, los escaparates son un tanto cautivadores, sobre todo los de las tiendas de antigüedades. Excelentes librerías invitan a comprar un libro de arquitectura, o de fotografía, luego saborear un café, envuelto de una atmosfera de verticalidades, verticalidades que imponen un estilo de vida muy sofisticado y singular. Es recomendable disfrutar del excelso teatro que se gesta en la isla; de escuchar magnificas interpretaciones de jazz; de admirar una galería; de patinar en la Plaza Rockefeller o por la noche bailar en uno de sus salones; y de ir a comer a la ciudad China, a la Pequeña Italia o simplemente saborear un rico perro caliente en una bulliciosa avenida, varias avenidas fueron embellecidas por esculturas sorprendentes (como las mujeres truncas y el hombre de la esfera) y por fuentes sensuales, de mágicos chorros y de formas esféricas. Andar por las sensacionales avenidas, no se requiere de reloj, se puede aproximar la hora por las sombras o saber la hora exacta por los fantásticos relojes que se localizan en algunas cornisas. Los parroquianos de Manhattan, son amables, aunque bastantes están absorbidos por una excesiva dinámica, personas catrinas, cultas, refinadas y patriotas, la bandera nacional ondea por doquier. Manhattan es un regocijo visual y vivencial. Temas Pasaporte Lee También Zacatecas y La Antigua: Viaje a dos joyas históricas de México El arte de saborear Nayarit Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones