Miércoles, 22 de Enero 2020
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Usos y costumbres de la vida social tapatía

José Antonio Castro, su desconocido retrato y algunos interesantes datos sobre pintores tapatíos del siglo XIX

Por: EL INFORMADOR

Y si bien pareciera que ya todo esta dicho -o escrito- en cuanto al interesante tema de la llamada “Escuela Tapatía de Pintura” del siglo XIX, incluidos los reconocidos pintores JOSÉ MARÍA ESTRADA, FÉLIX ZÁRATE, JOSÉ MARÍA URIARTE, ABUNDIO RINCÓN o JOSÉ MARÍA MARES, por citar tan solo a los más prolíficos en cuanto a obra, creemos que queda aún mucho camino por recorrer... Sendas investigaciones -muy serias la mayoría- las han venido realizando desde los tiempos de ROBERTO MONTENEGRO con su primera monografía “Pintura Mexicana 1800-1860” publicado en 1933, y que fue punta de lanza para que se revalorara el más auténtico de nuestros retratistas como lo fue ESTRADA... de allí escribieron al respecto tratadistas como JOSÉ GUADALUPE ZUNO, LOLA VIDRIO, XAVIER VILLAURRUTIA, LEOPOLDO ORENDAIN, hasta llegar a tiempos mas actuales con el magnífico catálogo “Jalisco Genio y Maestría” exposición que entre 1994 y 1995 se expuso en Monterrey y Ciudad de México y que logro conjuntar una extensa y muy cuidada muestra de lo que ha sido la pintura tapatía desde comienzos del XIX hasta fines del XX, aunque todavía entonces no se conocía la autoría de muchos lienzos, que el notable investigador CARLOS NAVARRO sacó a la luz y dio a conocer de alguna forma en su grueso volumen “El Retrato en Jalisco” en su mayoría piezas de su colección particular y que dada la calidad de la misma, bien podrían haber formado todo un extenso museo.

Otros serios investigadores como ARTURO CAMACHO o GUILLERMO RAMÍREZ GODOY han hecho lo propio tratando de indagar sobre los artistas que forjaron nuestra identidad nacional como corriente, a la par del movimiento independiente que se gestaba en nuestra nación.

El último trabajo serio al respecto lo realizó en 2006 INMACULADA RODRÍGUEZ MOYA, investigadora de la Universidad de Sevilla... intitulado “El Retrato en México: 1781-1867” abarcando a todo el país, pero dedicando una buena parte del tratado a la “Escuela Tapatía” del XIX... impecablemente escrito y bien documentado, pero -aquí viene el pero- carece de muchos datos que ya hoy en día están totalmente comprobados... omitiendo, por desconocimiento a una buena nómina de artistas que hasta la publicación de CARLOS NAVARRO permanecieron anónimos a la mayoría de los que gustan del tema.

Así se le escapan MARCELINO MARES, MANUEL IBAÑEZ, R. PATIÑO, RAFAEL AZPEITIA, ROMÁN RAMOS, REFUGIO CASTILLO, MARIANA GÓMEZ DE PORTUGAL o MARIANO BORJA, entre otros más, ciertamente difíciles de investigar y tratar pues no se les documentó debidamente por considerárseles artistas “populares” más no académicos. Hoy por supuesto posee mas valor lo popular precisamente por ser AUTÉNTICO y carente de artificios e influencias europeizantes que tanto deformaron la realidad de una Ciudad de México decimonónica, como de otras regiones. De más reciente aparición es un bonito catalogo “Presencia y Evocación” a propósito de una exposición realizada en el Museo Francisco Goitia en la Ciudad de Zacatecas, entre septiembre y diciembre del 2008 con piezas en préstamo de la Colección del Museo Nacional de Arte de la Ciudad de México... y ¡oh sorpresa!... Volvemos a notar errores y carencia de autoría a pintores jaliscienses como ROMÁN RAMOS o ABUNDIO RINCÓN... La mentada colección de retratos del MUNAL está (o estaba) principalmente formada con la colección que formaran hace muchos años el DR. CRISPINIANO ARCE, así como los propios artistas ROBERTO MONTENEGRO y CARLOS OROZCO ROMERO, y que en un inicio formaran la Sala “JOSÉ MARÍA ESTRADA” en el Palacio de las Bellas Artes, de allí algunos lienzos se repartieron entre el Museo de Arte Moderno y otros -la mayoría- al mentado Museo Nacional de Arte... por su parte CHUCHO REYES, el primero y gran descubridor de éste tipo de retrato popular, no se deshizo de los suyos... los conservó en su mayoría y al morir los heredó su familia, hasta el muy reciente desmantelamiento de su casona en la Colonia Juárez capitalina. Por nuestra parte y en nuestro andar y recorrer, con un ojo ya muy educado y acostumbrado a diferenciar lo bueno de lo regular y lo malo, nos encontramos con el que sea, tal vez el único retrato (es una desteñida y vieja estampa impresa del XIX, copia de un cuadro) con la efigie de JOSÉ ANTONIO CASTRO, notable pintor capitalino que viniera a dirigir la “Academia de Artes de Jalisco” hacia 1834 y dejando su cargo hasta su fallecimiento en abril de 1851. De éste artista se conoce poca, poquísima obra....personalmente he admirado no más de tres retratos.

En cambio su hijo, el también muy célebre pintor FELIPE CASTRO fue mucho más prolífico, pero en una corriente totalmente academista y muy a tono con la era “romántica” que le tocara vivir.

Lamentablemente su obra carece en absoluto de un nacionalismo puro como los autores que arriba mencionamos, objeto de nuestro estudio. En otro de nuestros hallazgos, en una colección privada descubrimos a un “Caballero de la lima” fechado hacia 1837, con las mismas características del pincel de ESTRADA pero en la cartela (que no aparece en la foto) la caligrafía no concuerda con otro “Caballero de la lima” que se encuentra en el Museo Nacional de Arte, fechado y firmado en 1845 por JOSÉ MARÍA ESTRADA. Y que también aquí publicamos...cabe hacer la pregunta…¿Quién copió a quien?... o es que ambos son de ESTRADA, y para finalizar en la misma colección nos topamos con un bello y gracioso retrato de la Srita. Doña TIBURCIA MARMOLEJO retratada el 6 de enero de 1847 a los 28 años. El apellido nos remite inmediatamente a la región alteña, frontera con el estado de Guanajuato, a una rica y prospera familia de hacendados y mineros de la época... lamentablemente no posee firma del autor, apenas se registra una V en un margen del lienzo. Pero éste y otros cuadros más deberán ser tema de otra entrega... pues sin duda que aún queda mucho por investigar en salones de viejas haciendas y casonas de pueblos de Jalisco, origen de tantas y tantas corrientes nacionalistas como ésta que nos ocupa hoy... el apasionante mundo de la pintura y retrato popular y costumbrista del siglo XIX.

• Por fin dimos acaso con la única imagen que existe del que fuera uno de los más célebres pintores de inicios del siglo XIX... Don José Antonio Castro, quien prosiguió la labor de José María Uriarte en la Academia de Artes de Jalisco.
• Doña Tiburcia Marmolejo retratada el 6 de enero de 1847 a los 28 años. Gracioso y muy mexicano lienzo de un autor que desconocemos, y aun en nuestras exhaustivas investigaciones no damos con el artista. Apenas perceptible se denota una V. a manera de firma en uno de los márgenes del mismo.
• El enigmático “Caballero de la Lima”, retratado por José María Estrada en 1845, Don Secundino González, aparentemente y según nuestras investigaciones fue copia de otro cuadro similar y anterior de un artista diferente.
• Fragmento de un retrato de Don Miguel García Amezcua, posiblemente firmado por Román Ramos, un casi desconocido pintor jalisciense, hacia 1837. Don Miguel fue un destacado y piadoso caballero que realizo numerosas obras de caridad en la zona de Zamora y alrededores.

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