Lunes, 13 de Octubre 2025
Suplementos | Por el duque de tlaquepaque

Usos y costumbres de la vida social tapatía

Antigua loza de barro de Guadalaxara en importantes colecciones europeas

Por: EL INFORMADOR

Segunda parte

Y tal y como lo habíamos mencionado en nuestra anterior entrega, la famosa “loza de olor” de Guadalaxara y que hoy conocemos simplemente como barro de Tonalá o de Tlaquepaque, tuvo durante los siglos del XVI al XIX una importancia tal entre las casas reales europeas y entre los coleccionistas de altos vuelos, que llegó a ser tan o más codiciada que la célebre porcelana de “Compañía de Indias”, que a través de la Nao de China, o también llamado el Galeón de Manila, desembarcaba oficialmente en Acapulco, en la Nueva España o en San Blas y Puerto de Navidad en lo que fue la Nueva Galicia. Así mientras los enormes buques desembarcaban en el Pacífico sus mercaderías de gran lujo provenientes del Oriente, en Veracruz y en el Atlántico, hacían lo propio los galeones de la importante fuerza naval española, llevando a la Madre Patria todas aquellas mercancías tanto del Oriente como de México, que no fuesen factibles de encontrar en España. Curiosamente de entre el grueso de mercancías que se exportaban desde el siglo XVI lo que más se comenzó a demandar eran unos “curiosos búcaros” de un barro rojo o negro, de una extrema sencillez y elegancia, pero nunca antes vistos en aquel Continente, y que se les impuso el nombre genérico de “loza de Guadalaxara”. Sería por su extrema fragilidad o por su belleza, pero rápidamente las más importantes casas reales comenzaron a realizar importantes pedidos de esta loza, que además expedía un extraño y fresco aroma, y sabor al contacto con el agua, lo que ocasionó que se volvieran casi de inmediato indispensables objetos ¡pero de gran lujo! Sólo asequibles a las más notables familias de la alta nobleza... como prueba tenemos a la pequeña infanta MARGARITA, retratada por el inmortal VELÁZQUEZ en su obra maestra “Las Meninas” tomando un espumoso chocolate en un delicado “jarrito de Tlaquepaque” que le ofrece su dama de honor, mientras ella impávida y muy consciente de su estirpe -a pesar de su corta edad- sutilmente recibe el manjar mexicano... servido igualmente en un exquisito jarrito de Tlaquepaque... Entre los siglos XVI al XIX el mundo era bien distinto al actual, pero por alguna razón objetos y utensilios de uso común o completamente decorativo, pasaban de un continente a otro, se imponían modas y caprichos con todo aquello que resultara “raro” o diferente a lo que los ilustrados europeos conocían. Así tenemos el arte  plumario, retablos enteros de plata, estofados, canteras, figuritas de cera con tipos populares, cestos y mil y un objetos más, que se producían en la entonces Nueva España y que llamaban considerablemente la atención principalmente de España y sus posesiones en lo que hoy es Italia... pues de todo cuanto hayamos mencionado nada igualaba, según los cronistas de la época, a la moda, obsesión, capricho que tenían las damas de alto copete y grandes pelucas por nuestra loza auténticamente tapatía, tan cara entonces-o más- que la misma plata... A tal grado que si por mero accidente se llegaba a romper una delicada jarra chocolatera, un cuenco, un plato o lo que fuera, los popularmente llamados “tepalcates” se los engullían tan elegantes damas como si fuesen tablillas de chocolate... ¿A quién se debió esta “moda” por así llamarlo?... Se cuenta que quien inició la principal y mayor colección de “búcaros” (cantaros) de barro de olor, fue una de tantas condesas de OÑATE... pues las hubo a montones y durante varias generaciones se llamaron exactamente igual... CATALINA VÉLEZ DE GUEVARA, repitiéndose el nombre y los apellidos gracias a la endogamia tan usual en esa época -como lo sigue siendo hoy en día en Los Altos de Jalisco- y que hacen tarea casi imposible el poder realizar un árbol genealógico pues se casaban entre primos hermanos, y hasta tíos con sus propias sobrinas... como le sucedió precisamente a la V condesa de OÑATE, la que casó con su tío don IÑIGO VÉLEZ DE GUEVARA... a su vez uno de sus hijos, también llamado IÑIGO fue un notabilísimo virrey de NÁPOLES y uno más pequeño -BELTRÁN- lo fue también de CERDEÑA... No nos queda muy claro como es que la señora condesa logró reunir tal cantidad de piezas y de tan exquisita calidad y gran tamaño, pues los enormes tibores con águilas bicéfalas, de la casa de los HABSBURGO miden más de metro y medio, y hoy en día toda la colección de toda clase de objetos suman casi mil... No hay noticia tampoco de que doña CATALINA haya pisado tierras neogallegas, ni novohispanas... eso si, rebuscando viejos papeles tapatíos nos encontramos con uno de los primeros gobernadores de la Nueva Galicia, llamado DIEGO VÉLEZ DE GUEVARA quien gobernó estas tierras entre enero del 1547 al 1549, y que vendría a ser hijo de don PEDRO VÉLEZ DE GUEVARA y ORBEA, y doña CATALINA VÉLEZ DE GUEVARA (otra más)... DIEGO hijo de los IV condes de OÑATE, y que casó con doña ISABEL DE BARRIOS, con quien procrea un hijo, JOAN DE GUEVARA (ya sin usar el Vélez) quien casa con doña LUISA DE SALDIVAR Y MENDOZA (nieta del capitán conquistador don Luis Marín), a doña MARINA DE GUEVARA quien casa con don ALONSO DE ESTRADA, y tres hijas más que toman la vida conventual en la Ciudad de México, a donde se afincan los GUEVARA ya sin usar el VÉLEZ... siendo muy probable que el primogénito de don DIEGO y doña ISABEL, el mentado JOAN DE GUEVARA, se haya afincado posteriormente en estas tierras y de allí provengan los LADRÓN DE GUEVARA tapatíos... pues éste apellido, como los PARDO DE GUEVARA, BELTRÁN DE GUEVARA, NIÑO DE GUEVARA y GUEVARA “a secas” provienen de don LADRÓN VÉLEZ DE GUEVARA, II conde de OÑATE (sí, efectivamente así se llamaba). En cambio los VÉLEZ DE GUEVARA europeos, brillaron con luz propia a tal grado que el VIII conde de Oñate, también llamado (para complicar más las cosas) IÑIGO VÉLEZ DE GUEVARA quien reinó en la ciudad del Vesubio entre 1648 y 1653, siendo notables las reseñas que describen también, como todos los de su familia, su maravillosa colección de tibores y barros de Guadalaxara, su hermano menor BELTRÁN VÉLEZ DE GUEVARA, para no quedar atrás, se vuelve virrey de CERDEÑA y así continúan en gran poder económico y social por más de cinco siglos... poco después emparentan con un FERNÁNDEZ DE CORDOVA de donde procede en primera línea nuestro gran amigo GONZALO BARÓN GAVITO, actual  XX duque de SESSA casado con SUSANA CARRAL PINSON, de la vieja familia PINSON tapatía y que actualmente residen en México D.F.... esposo de MARÍA CRISTINA BARÓN GAVITO, hermana del duque de SESSA lo es, el muy conocido MAX HENONIN y LÓPEZ-PORTILLO. En algún otro momento de la historia se entrelazan los VÉLEZ DE GUEVARA con los marqueses de AGUILAR DE CAMPO y duques de NAJERA que vienen a ser los GARCÍA-SANCHO IBARRONDO y ZABALA, de quienes descienden los tapatíos GARCÍA SANCHO, TEJADA y MORENO DE TEJADA, SÁNCHEZ-LEÑERO y literalmente “medio Guadalajara” elegante pretérita y actual. Como dato curioso la mentada CATALINA VÉLEZ DE GUEVARA, aquella que más énfasis puso en enriquecer la colección de loza y barro tapatío, sólo tuvo un competidor, el sevillano don FERNANDO DE VALENZUELA, marqués de VILLASIERRA y hombre de confianzas de doña MARIANA DE AUSTRIA, quien también logró atesorar una importante colección de piezas de Guadalaxara... intrigas en la corte...¡oh maldita condición humana! le calumnian y lo destierran a las Filipinas despojándolo a él y a su esposa, doña AMBROCIA DE UCEDA, de aquellos tesoros... finalmente después de 10 años de destierro y a su paso por la Ciudad de México, vive modestamente cuidando caballos... en donde muere trágicamente el 17 de septiembre de 1676... ¿Dónde habrá parado su maravillosa colección? No hay espacio para hablar de otras colecciones italianas o españolas de barros tapatíos como las del gran Duque COSIMO III de los MEDICI, la del palazzo del QUIRINAL, la del palazzo Real en TURÍN, o la de los ALDOBRANDINI en Florencia... tema para otros artículos. Hoy en día la colección de los condes de OÑATE es posible admirarla en el Museo de America de Madrid, misma que hemos disfrutado incontables ocasiones y por otro lado si hubiese quedado un miembro de ésta noble familia en esta Guadalajara, no he de dudar que éste lo fue el bien recordado XAVIER TORRES LADRÓN DE GUEVARA, un gran amigo, coleccionista de altos vuelos, generoso y honesto como pocos... digno heredero -tanto si lo fue, como si no- de los CONDES DE OÑATE...

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