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Miércoles, 20 de Marzo 2019

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Suplementos | Cada domingo, cuando rezamos el Credo, casi al final profesamos que la Iglesia es una, santa, católica y apostólica

Una, santa, católica y apostólica

Para comenzar, Iglesia se define como el conjunto de todos los bautizados, unidos en la misma fe verdadera, bajo la autoridad del Papa, sucesor de San Pedro

Por: EL INFORMADOR

Primera parte

     Cada domingo, cuando rezamos el Credo, casi al final profesamos que la Iglesia es una, santa, católica y apostólica. Cuatro adjetivos, de los que en más de una ocasión me han preguntado qué significan exactamente. El propósito de estas notas es aclarar lo que decimos de nuestra Iglesia.
      Para comenzar, Iglesia se define como el conjunto de todos los bautizados, unidos en la misma fe verdadera, bajo la autoridad del Papa, sucesor de San Pedro. Ésta es un organismo jurídico organizado jerárquicamente de manera piramidal, cuyo vértice es el Papa, siguen los obispos, los párrocos y la base la formamos los laicos. La palabra “laico” viene del griego y significa “pueblo”. Jesucristo estableció su Iglesia como sociedad jurídica, dado que para cumplir su misión de enseñar, santificar y regir a los hombres, debe tener una organización visible. Esto lo señala el Papa Pio XII en su encíclica sobre “El Cuerpo Místico de Cristo”. Esto nos muestra la Iglesia desde fuera; pero así como nosotros no nada más somos cuerpo, lo que se ve desde fuera, así la Iglesia no nada es lo que su exterioridad. Lo interior del hombre es su alma, así que la Iglesia, como Cuerpo Místico de Cristo, tiene también su alma: el Espíritu Santo.
      Luego, así como hacemos con nuestro cuerpo, todos estamos llamados a ayudar a que este Cuerpo Místico crezca y se mantenga sano. Cristo espera que cada uno de nosotros contribuya a la salvación del mundo, participando activamente en nuestro hogar, nuestro lugar de trabajo y nuestra comunidad; espera que asumamos la responsabilidad por nuestra propia santificación y la de nuestros prójimos; esto es, que ayudemos a obispos y sacerdotes en la misión de la Iglesia.
     Así como Jesús les dio a sus discípulos una misión triple, la Iglesia tiene también una triple misión: Enseñar, santificar y gobernar. La primera de ellas se lee en el Evangelio de San Mateo (28, 19-20): “Vayan, pues, enseñen a todas las gentes… a observar cuanto les he mandado”, mientras que la segunda, además de estar en el versículo 19 anterior, “bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, se lee también en el Evangelio de San Lucas (22, 19): “Este es mi cuerpo…, hagan esto en memoria mía”, y en el de San Juan (20, 23): “A quien les perdonen los pecados les serán perdonados…”. La misión de gobernar está en San Mateo (18, 17-18) “…cuanto aten en la tierra será atado en el cielo y cuanto desaten en la tierra será desatado en el cielo”, y en San Lucas (10, 16): “El que a ustedes oye a mí me oye, y el que ustedes desecha a mí me desecha”. Todo gobierno debe tener un líder, por lo que Jesús le dio a Simón, hijo de Juan, la autoridad cuando le cambió su nombre por Pedro, que quiere decir roca.
     La Iglesia fundada por N.S. Jesucristo tiene cuatro atributos que la diferencian de cualquiera otra organización en el universo. A veces se dice que la “marca” de la Iglesia es un cuadrado, del que debemos fijarnos en cada uno de sus lados: el primero es la Unidad, que se fundamenta en el Evangelio de San Juan (10, 16; 17, 11) “…habrá un solo rebaño y un solo pastor”. El segundo es la Santidad, de la que dice Jesús: “Santifícalos en la verdad… Yo por ellos me santifico, para que ellos sean santificados en la verdad”. El tercero, la Catolicidad o universalidad. La palabra “católico” viene del griego y del latín “universal”, que en ambas lenguas significa lo mismo: “todo”. Toda la enseñanza de Cristo a todos los hombres en todos los tiempos y en todos los lugares, según leemos en el Evangelio de San Mateo (24, 14): “Y esta buena noticia del reino será anunciada a todo el mundo para que todas las naciones la conozcan”.
     El cuadrado se cierra con la Apostolicidad, que significa que la Iglesia puede remontar su ascendencia de manera ininterrumpida, hasta los Apóstoles. Aquí es donde se aplica el conocido versículo de San Mateo (16, 18): “Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla.” Cualquier Iglesia que clame ser de Cristo debe mostrar estos cuatro atributos. Continuaremos examinando cada uno de estos atributos. Que el Señor nos bendiga y nos guarde.

Antonio Lara Barragán Gómez OFS
Escuela de Ingeniería Seglar
Universidad Panamericana
Campus Guadalajara
alara(arroba)up.edu.mx

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