Domingo, 19 de Octubre 2025
Suplementos | Lo que llama la atención de estas personas, es que muchas de ellas fueron bautizadas

Una nueva forma de vivir

Cuántas personas, como lo reflexionábamos hace unas semanas, viven en una constante zozobra, invadidas por el miedo al futuro...

Por: EL INFORMADOR

     Cuántas personas, como lo reflexionábamos hace unas semanas, viven en una constante zozobra, invadidas por el miedo al futuro, especialmente cuando abundan los rumores, las versiones de un ya inminente cataclismo universal que marcaría el fin de este mundo, aunque, como lo decíamos, Jesús afirmó que nadie sino sólo Dios Padre sabía el día final,
     Lo que llama la atención de estas personas, es que muchas de ellas fueron bautizadas, lo cual significa no sólo que, al serlo, hayan recibido al Espíritu Santo y hayan sido perdonadas del pecado original, sino también, como lo afirma el Catecismo de la Iglesia Católica: “Somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo”(1213).
Si quienes, siendo cristianos, aunque no lo practiquen --cuánto más quienes sí son practicantes--, comprendieran a fondo y creyeran lo que la doctrina de la Iglesia afirma, con respecto a esta y a infinidad de cuestiones que inquietan al ser humano de hoy --doctrina que por cierto, tiene como fundamento la Palabra de Dios y la santa Tradición--, tendrían otra actitud y observarían otra conducta.
      Sí, porque en quien vive interiormente sin la fe y la esperanza, dones de Dios, esta continua inquietud, que en muchos casos se torna en angustia, a más de estar constantemente tensionado y de sufrir físicamente las consecuencias de ello --con padecimientos como neuritis, dermatitis, gastritis, cefaleas y enfermedades más serias como colitis, cáncer y hasta neurosis y paranoia--, exteriormente se manifiesta en conductas muchas veces anti sociales, ya que con ellas muestran su realidad, con mal humor, la violencia, la discriminación, la intolerancia, etc.
     Comprender, pues, y ser conscientes de que por medio del bautismo, “llegamos a ser hijos de Dios y miembros de Cristo”, suscitará en el ser humano una nueva forma de vivir: teniendo otra visión y enfrentando las realidades desde otra perspectiva, ya que si somos hijos de Dios, nuestro Padre es un Padre maravilloso, todo amor, todo bondad, todo misericordia y que se preocupa por sus hijos amados, y siempre busca lo mejor para ellos. Y al ser miembros de su Unigénito y amadísimo Hijo, somos también herederos de todos sus bienes, principalmente del bien más grande que es la salvación y la vida eterna.
     Con ello desaparecerán todas las inquietudes, los miedos, las zozobras, las preocupaciones y las angustias, no sólo por la causa a la que nos referimos, sino por cualquier otra causa. El vivir con esa visión, esa convicción, esa confianza, fruto todo ello del don de la fe, suscitará que se viva con esperanza, lo que producirá una vida plena de amor y felicidad.
     Ciertamente, con ello no estamos diciendo, ni siquiera insinuando que ese cambio de actitud y de conducta nos lleve una vida pasiva en la que nos instalemos, con los brazos cruzados, y ya no hagamos nada para no volver a caer en una vida de temor. Como lo afirma san Pablo en su carta a los Romanos: “Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abba!, es decir, ¡Padre! El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, también somos herederos de Dios y coherederos de Cristo, (vv 15-17).
     Efectivamente, el haber recibido al Espíritu Santo en nuestro bautismo, nos faculta, a la vez que nos compromete, a seguir luchando, durante toda nuestra vida, con las armas del mismo, para vencer toda tentación de declinar, de abandonar, de despreciar todo lo que de Él hemos recibido para, insistimos, alcanzar una vida plena, feliz, realizada, útil, fecunda; en resumen, una vida de auténticos y dignos hijos del único y verdadero Rey.
     El Evangelio de hoy nos insiste en que hemos de estar preparados, porque ciertamente esos acontecimientos se darán algún día; mas, ignoramos en cuál. La mejor manera de estar preparados es como lo decimos: Reconociéndonos hijos de Dios y viviendo como tales.
     ¡Que la paz de Dios quede con ustedes!

Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx
 

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones