Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Encuentro cultural

Una cafetería nada convencional

Davangari Coffee House ofrece un recorrido sensorial por los imperios azteca, indio, chino y egipcio

Por: EL INFORMADOR

Javier Ortega, propietario de Davangari, mezcla en su decoración elementos de los imperios más grandes del mundo. S. NÚÑEZ  /

Javier Ortega, propietario de Davangari, mezcla en su decoración elementos de los imperios más grandes del mundo. S. NÚÑEZ /

TLAQUEPAQUE, JALISCO (24/JUN/2011).- Cuando visitamos Tlaquepaque, uno de sus principales atractivos es sin duda el Parián, que representa parte de las tradiciones de México; el tequila, el mariachi y los antojitos. Es un lugar que atrae a los visitantes por su folclor y su fiesta; podría pensarse que sólo esto hace atractivo a este mágico sitio, pero no es así.

Muy cerca del Parián, sobre Avenida Juárez –que después se convierte en Zaragoza–, hay una cafetería donde el choque de imperios y culturas converge y genera una armonía tan elemental, provocando que quien entre ahí pueda quedarse horas sin sentir el paso del tiempo.

En Medio Oriente, África, Asia y, por supuesto, México existieron grandes y fastuosos imperios, cargados de excentricidad y misticismo, culturas que han trascendido a través de los años y que en la historia han escrito sus memorias como los grandes y más fuertes guerreros del planeta. Pareciera que es imposible reunir la magia de esos imperios en un mismo lugar, pero no, Davangari Coffee House lo tiene, y lejos de parecer un lugar de contrastes, es un sitio que refleja la armonía, claridad y calma, acompañadas por un buen café.

Su propietario, Javier Ortega, joven empresario de 24 años, señala que eligió Tlaquepaque para instalar su cafetería porque no todo  tiene que ser tradicional: “Cuando un lugar es bueno la gente va a llegar, quién dice que como el Parián es un lugar muy mexicano, todo tiene que ser igual. La gente que vive aquí viene diario a lo mexicano, pero a veces no quiere salir de Tlaquepaque, esa gente es la que quiere algo diferente y les encanta, incluso los mismos turistas que saben que  no es tradicional gozan con la cafetería”.

Lo que hace especial a Davangari es su decoración, su café y sus tisanas. Al entrar no pasan desapercibidos los budas, Shiva, las pirámides egipcias, la diosa Nefertiti, los guerreros chinos, los dragones de fuego y el enigmático imperio Azteca.

Javier asegura que viajó por varias ciudades del mundo antes de instalar la cafetería, para ver cómo eran otras y qué servicios ofrecían; ya de regreso a Guadalajara, supo que su espacio no tenía que ser convencional, un lugar que si a él le gustaba, pasaría lo mismo con las personas que lo visitarán.
“Mi cafetería es diferente a las demás desde la decoración, quería hacer las cosas que a mí me gustaría que me ofrecieran, desde un buen servicio y un trato amable, yo aporto algo para cambiar al mundo, ¿en qué?, pues en esa calidad, el amor,  brindar a la gente por el mismo precio buenos productos, que se sientan cómodos, lo convencional de otras cafeterías no me gustó”.

El toque especial
El nombre del café viene de la palabra “davanagari” proveniente de un alfabeto de India. Disfrutar de un buen café o una tisana es parte del toque que ofrece Davangari. Las tisanas son infusiones sin cafeína y son ideales como digestivos, hay variedad de sabores frutales, desde la fresa-kiwi, guayaba en ponche, moras, manzana canela y herbales, hasta un mojito miami, relajante y digestivo, té verde (que sí tiene cafeína), carnaval menta verde, sensha limón y decaf verde entre otros.

El café expreso o capuchino que ofrece Javier viene acompañado con figuras dibujadas con la misma espuma de la bebida, “es un plus que les brindo a mis clientes, es el ‘arte latte’, técnica que aprendí con uno de los primeros baristas de México, Pedro Manuel Gómez Orozco que es originario de Guadalajara y que de verdad ama el café. La gente se emociona con los dibujos que hago para ellos, como las rosetas, tulipanes, osos y conejos, es un arte que cuesta trabajo aprenderlo”. El café que aquí se disfruta viene directo de los cafetales de Veracruz y Chiapas.

Menú de aromas y sabores
En el café de Javier y su mujer Jaquelin, quien  se dedica a elegir el menú, como baguettes, ensaladas y repostería, cuenta con una variedad de aromas, olores y sabores: como el contrastar el fuerte sabor del queso de cabra con el dulce de los arándanos y duraznos, en una ensalada de lechuga acompañada de nueces de la India.

“Cualquier alimento que tengo aquí es de alta calidad”, dice Javier. En Davangari también hay smoothies y una bebida típica de India que se llama “lassi”, que es un extracto de fruta, tiene yogurt, canela, miel y un poco de hielo.

Javier quiere que su siguiente café se instale en Avenida Chapultepec, incluso ya imagina la idea de contar con un café ambulante que viaje por las calles de Guadalajara.

PARA SABER
Javier aprendió el gusto por el “Arte latte” hace más de un año, actualmente se prepara para competir en febrero del 2012 en el concurso regional de baristas. En la pasada competencia, celebrada en Guadalajara, quedó en cuarto lugar, después de una práctica de dos meses, cuando otros baristas se preparan con años de anticipación. La competencia se basa en tres bebidas: expreso, capuchino y expreso con otro ingrediente, excepto alcohol; los jueces, sensoriales y técnicos califican la textura de la leche, el aroma del café, la limpieza y el dibujo.

EL INFORMADOR/ ENRIQUE ESPARZA

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones