Suplementos | Un paseo por la calle Weinbergsweg y sus maravillas Un vistazo a Berlín Un paseo por la calle Weinbergsweg y sus maravillas Por: EL INFORMADOR 2 de junio de 2013 - 04:44 hs En el centro. El ingreso principal al hostal The Circus, en la calle Weinbergsweg, punto de reunión de mochileros. ESPECIAL / GUADALAJARA, JALISCO (02/JUN/2013).- La calle Weinbergsweg, que repentinamente cambia de nombre (sólo dos cuadras se llaman así), es de restaurantes; todos con sus mesas afuera y, por las noches, llenas de personas de todas las edades. Coches, bicicletas y tranvías colorean la calle en un ir y venir arrítmico. Los sonidos que se perciben son distintos, pero todos inundan la calle de pasividad, no obstante el paso continuo de transeúntes, ciclistas, automovilistas, patinadores, murmullos, gritos, carcajadas y el “pom-pom” de la música electrónica que emerge de uno que otro local. Cada sitio intenta tener su identidad, como el restaurant Liberta (en el número 27) de comida mexicana, que se ambienta con música del Sur de América y cuyos platillos –aunque buenos– distan mucho de la sazón de México. Descanso al estilo Ikea En la esquina donde confluyen las calles Brunnenstrasse, Rosenthaler, Torstrasse y Weinbergsweg, está el hostal The Circus, una opción que prácticamente se ajusta a todos los presupuestos. En temporada alta, la cual culmina a mediados de octubre, se puede encontrar una cama en un dormitorio para ocho o 10 personas, en 23 euros ($382.80); la habitación sencilla tiene un costo de 49 euros (alrededor de $815.50). En temporada baja, del 15 de octubre al 15 mayo, a los precios mencionados habrá que restarles cuatro euros ($66.60). Para quienes desean algo más privado, hay habitaciones sencillas o dobles, así como departamentos para dos o cuatro personas (con costos de 100 y 160 euros, respectivamente, en temporada alta), éstos situados en los últimos pisos del edificio, lo cual significa que pueden gozar además de una bella vista de esa parte de la ciudad de Berlín, viendo a la distancia el Fernsehturm (la torre de televisión) de Alexanderplatz. El ambiente en el hostal es juvenil, la decoración está llena de colores, especialmente en el área de lobby, bar y restaurant; las habitaciones se visten de tonos que dotan de luz los espacios (verde, amarillo y azul). Los muebles (las camas, armarios, burós, mesas y sillas) son de la marca escandinava Ikea, que se caracteriza por un diseño sencillo –pero bastante atractivo– y comodidad. Dan ganas de llevarse un souvenir de vuelta a casa. Las camas (dobles, individuales y literas) son tubulares, de acero revestido en polvo pigmentado; los colchones con un cubrecamas blanquísimo que da la impresión de que se duerme sobre las nubes. Aunque pequeños, los espacios se aprovechan al máximo, incluso algunos dormitorios parecen mucho más amplios. Tal vez sea la luz que entra por las ventanas. Para quienes traen ambiente de fiesta y no quieren alejarse demasiado del hostal, en el sótano está el bar Goldman’s, donde se presentan grupos de diversos géneros musicales y dj’s; los sábados la noche se enciende con karaoke. Si no hubiese nada más atractivo en la calle Weinbergsweg –o en todo Berlín–, The Circus sería una fantástica opción para disfrutar y convivir con la cultura alemana y la de muchos otros individuos que por ahí circulan. El oasis de la zona A unos metros de la calle Zehdenicker (hacia el lado opuesto del Circus) se encuentra un ingreso a Volkspark am Weinbergsweg (Parque del pueblo en el viñedo); un pulmón en el distrito Mitte (centro) de Berlin que –con la llegada del Sol– se convierte en el sitio ideal para disfrutar del clima. Hombres y mujeres tienden sus cuerpos para ser tocados por el extranjero, con bermudas, mangas cortas, sin playeras e incluso sólo en ropa interior (bóxers), especialmente los hombres. Los días de campo parecen habituales, incluso quienes trabajan en los comercios cercanos al parque, se toman un tiempo para disfrutar su comida: mantas sobre el verde pasto se descubren por doquier; enormes pelotas, discos voladores; niños que corren de un lado a otro, perros que juegan con sus amos; individuos que escuchan música bajo la sombra de un frondoso arbol. Para meditar e incluso para planear el recorrido del día (como turista), Volkspark es un buen punto de partida. Entre árboles A una cuadra del parque, una calle después de que Weinbergsweg cambia su nombre por Kastanienalle, está Zionskirchstrasse, llamada así porque ahí se encuentra la iglesia de Sión, un enorme edificio rodeado por árboles que proveen al inmueble de un ambiente frío –incluso húmedo– en su interior. La luz del Sol se cuela por las ventanas laterales de esta iglesia de estilo neo-romántico, cuya construcción comenzó en 1866 y concluyó en 1872. La iglesia de Sión (Zionskirche) ha jugado un papel importante en la historia de Berlín. Aquí es donde Dietrich Bonhoeffer trabajó a principios de la década de 1930; antes de la caída del Muro de Berlín, fue punto de reunión de los grupos de oposición. Bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial, la iglesia fue saqueada por los lugareños en busca de leña. Para su protección, las ventanas de la planta baja estaban amuralladas. Pese a varias reformas, la iglesia no fue abierta al público antes de 2002. Hoy es un lugar de culto y de gran interés histórico. El avión El vuelo redondo a Berlín, con dos escalas, tiene un costo de $21.300.95. *El costo incrementa según la aerolínea y la temporada. Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones