Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | Durante un viaje a Capernaúm, los discípulos de Jesús fueron discutiendo acerca de la importancia de cada uno de ellos

Un reino al revés

Si tratáramos de definir el reino de los cielos, del cual habló tanto Jesús, podríamos definirlo como el 'reino al revés'

Por: EL INFORMADOR

    Durante un viaje a Capernaúm, los discípulos de Jesús fueron discutiendo acerca de la importancia de cada uno de ellos, lo que llamó la atención del Maestro, quien aprovechó para explicarles que el mayor y más importante siempre sería quien sirviera a los demás. Esta enseñanza nos ayuda a entender el orden de las cosas en el reino de los cielos.
    Si tratáramos de definir el reino de los cielos, del cual habló tanto Jesús, podríamos definirlo como el “reino al revés”, ya que va en contra de lo que usualmente la mayoría de las personas acepta como estilo de vida. Hay muchos puntos de contraste, a través de los cuales podemos darnos cuenta de lo diferente que es vivir conforme a los estándares de Dios, y no vivir conforme a la costumbre de los hombres. Veamos algunos ejemplos.
    El mayor es el que sirve vs. el mayor debe ser servido. Lo habitual es pensar que las personas importantes deben ser servidas por los demás, incluso los reyes y gobernantes viven rodeados de un ejército de servidores, que se encargan permanentemente de hacerles la vida más fácil; sin embargo, en el reino de los cielos el mayor siempre sirve a los que son menores que él, ya que el Rey fundador (Jesucristo) hizo exactamente lo mismo: vino a servir y a dar su vida por los demás.
    Al enemigo hay que amarlo vs. odiar al enemigo. La reacción natural del corazón es odiar a quienes por diversas razones se han convertido en nuestros enemigos, pagándoles mal por mal en cualquier oportunidad que se tenga; pero en el reino de los cielos, los enemigos son amados y bendecidos, porque el Rey fundador dio el ejemplo al perdonar a aquellos que le estaban clavando en una cruz, e incluso intercediendo ante el Padre para que también Él los perdonara.
    Al prójimo hay que respetarlo hasta con el pensamiento vs. desear mal a los demás. Es común pensar mal de los demás, e incluso desear cosas en contra de ellos, y no será mal visto siempre y cuando se trate sólo de un pensamiento; en cambio, en el reino de los cielos somos responsables de lo que pensamos tanto como de lo que hacemos. El fundador de este reino enseñó que una mujer ajena no debe ser codiciada ni con el pensamiento.
    Es más bienaventurado dar que recibir vs. tratar de obtener de los demás. Muchas de las relaciones que se establecen entre las personas, tienen como objetivos beneficiarse mutuamente o incluso sacar provecho de los demás; esto hace que con frecuencia se establezcan competencias o tramas para defraudar a otros. El reino de los cielos contrasta esto, porque su fundador enseñó que era más bienaventurado dar a los demás, que esperar recibir de ellos. Lo que parecería una mala decisión (dar y por ello empobrecer), en realidad es una buena manera de hacer tesoros para con Dios.
    El que sirve al pobre, al huérfano y a la viuda, en realidad le está sirviendo a Dios vs. hacer buenas obras para quedar bien con otras personas. Muchas obras de beneficio a los pobres y a los necesitados son dignas de reconocimiento, pero si se hacen por quedar bien o por agradar a los demás, entonces ya tuvieron su recompensa en la tierra, pero perdieron la recompensa en el cielo. Hay dos tipos de recompensa: el aplauso de los hombres y el reconocimiento de Dios; una recompensa es terrenal y la otra es celestial y eterna. El fundador del reino de los  cielos nos aconseja que no busquemos el reconocimiento de los hombres, y así obtendremos la aprobación de Dios.


Antonio Lara Barragán Ochoa OFS
Escuela de Ingeniería Industrial
Universidad Panamericana
Campus Guadalajara
iglefamiliar@hotmail.com

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