Suplementos | El Templo es el lugar más santo, porque es donde habita la divinidad y porque es el espacio que reservamos para el encuentro con Dios Un año con San Pablo: Templos vivos de Dios Así lo entendía Jesús cuando exigía respeto y decoro para el templo de Jerusalén, y cuando se declaraba Él mismo Templo santo de Dios Por: EL INFORMADOR 14 de marzo de 2009 - 11:10 hs El Templo es el lugar más santo, porque es donde habita la divinidad y porque es el espacio que reservamos para el encuentro con Dios. Así lo entendía Jesús cuando exigía respeto y decoro para el templo de Jerusalén, y cuando se declaraba Él mismo Templo santo de Dios. San Pablo también entiende perfectamente esta posición del Señor Jesús, porque ciertamente el templo de piedra es un lugar muy digno y santo, pero lo es mucho más el templo vivo que es cada persona, donde el mismo Dios quiere habitar y hacer su morada permanente en el corazón de todos y cada uno de sus hijos. Y si Jesús lanza a latigazos a aquellos que estropean el Templo material con sus tianguis y vendimias, cuánto más verá deteriorado nuestro templo interior si dejamos que entren en él alimañas más nocivas, como son los vicios y los pecados. Por eso san Pablo exhortaba vivamente a los Corintios en su primera carta, diciéndoles: “¿Qué no saben que ustedes son templos de Dios y que el Espíritu Santo habita en ustedes? Por lo tanto, si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes mismos son ese templo…” (Capítulo 3, 16-17) Tal vez nosotros, los que nos llamamos cristianos, o sea seguidores de Cristo, deberíamos meditar más a fondo estas cosas y tomarlas verdaderamente en serio, cuidando nuestro espíritu tanto o más que lo que cuidamos el cuerpo material. Y así también, de la misma manera sería oportuno educar a nuestros hijos a cultivar la limpieza de la mente y del corazón, diciéndoles las mismas palabras con las cuales san Pablo explicaba estos temas a los primeros cristianos de Corinto para invitarlos a respetar el cuerpo lo mismo que al espíritu: “¿O no saben que el cuerpo de cada uno de ustedes es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes y que han recibido de Dios, y que ya no se pertenecen? ¡Ustedes han sido comprados a buen precio! Glorifiquen por tanto, a Dios en su cuerpo” (Primera carta a los Corintios 6,19-20) De la misma manera que se da gloria a Dios viviendo una vida sin pecado, el Señor glorifica a la persona haciéndola formar parte de su mismo cuerpo, para que entre todos formemos el gran Templo de Dios.“Así pues, ya no son extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, en quien toda edificación bien construida se eleva hasta formar un Templo Santo en el Señor, en quien también ustedes con ellos, están siendo edificados, para ser morada de Dios en el Espíritu” (Carta a los Efesios 2, 19-22) Los días de Cuaresma son privilegiados para meditar y profundizar estas cosas y para enmendar algunas que a lo mejor hemos descuidado en algún momento, por negligencia o distracción. Pero el Señor Jesús está allí, esperándonos para darnos nuevamente su gracia y su amor y para hacernos resplandecer con Él ante toda la creación. María Belén Sánchez fsp Temas Religión Fe. Lee También Veinticinco años Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Romería de la Virgen de Zapopan: “Pido que haya paz en el país” ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones