Jueves, 23 de Enero 2020
Suplementos | La vida del arquitecto, llena de viajes y aprendizajes, se refleja en su obra

Tras las huellas de Mathias Goeritz

La vida del arquitecto estuvo llena de viajes y aprendizaje, mismos que se reflejaron en sus inquietudes artísticas

Por: EL INFORMADOR

La escultura de 'El pájaro', diseñada por Mathias Goertiz, es uno de los emblemas de la ciudad.  /

La escultura de 'El pájaro', diseñada por Mathias Goertiz, es uno de los emblemas de la ciudad. /

GUADALAJARA, JALISCO (06/ABR/2014).- ¿Ha pasado usted el cruce de Avenida Inglaterra y Arcos? ¿Le llama la atención la enorme escultura amarilla que se encuentra allí? Se llama “El Pájaro de concreto, uno de los tesoros arquitectónicos de Guadalajara, un símbolo de la ciudad ante la vanguardia visual, y obra de uno de los creativos más grandes que vio el siglo pasado: Mathias Goeritz.

Goeritz era un hombre adelantado a su tiempo. Creativo constante y viajero incansable, cuando llegó a Guadalajara, en 1949, sus ojos ya habían visto buena parte del mundo occidental. Se había empapado de las tendencias arquitectónicas de Europa y el Norte de África, y estaba por convertirse en una leyenda en México. Pero para comprender un poco mejor el por qué El pájaro es tan importante para nuestra ciudad, es importante conocer la historia del hombre que estuvo detrás de su diseño y construcción. 

El espíritu nómada de Mathias Goeritz lo llevó tanto a cambiar de formatos para expresar su arte —ya sea la escultura, la arquitectura o la pintura— como a recorrer distintas ciudades del mundo. Con todas ellas formó una relación especial.

El artista vagó por Alemania, Marruecos y España, hasta que finalmente se estableció en México. ¿Qué se sentiría pasar por todos los sitios en los que vivió?

Corría el año de 1915 cuando Goeritz nació en la entonces ciudad alemana de Danzig, a orillas del Mar Báltico. Desde aquel tiempo, el territorio ya estaba en disputa entre Polonia y Alemania, conflicto que se agudizó durante la Segunda Guerra Mundial.

Danzig, ahora llamada Gdask, es la sexta metrópoli más poblada de Polonia, así como el puerto más grande de ese país. En sus callejones llenos de historia hay múltiples edificaciones con estrechas fachadas y vivos colores, al igual que monumentos destacables, como la fuente de Neptuno, construida en 1633 ante la Casa de Señorial Artus.

Lo primero que hay que hacer allí es recorrer el Camino Real, que no es más que un paseo por la calle Długa para cruzar todo el casco antiguo de la ciudad. El recorrido inicia en la Puerta de Oro y culmina en la Puerta Verde. En ese tramo se pueden encontrar fincas que datan de la Edad Media y hermosos edificios como la Casa de Oro, la Basílica de Santa María y el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja..

Estancia académica en Berlín

La capital de Alemania fue la que forjó el carácter del joven Mathias Goeritz, pues ahí adquirió el estilo modernista patente en la mayor parte de su obra. El escultor estudió arte en la Escuela de Artes y Oficios de Berlín-Charlottensburg y se doctoró en filosofía e historia del arte en la Universidad de Berlín.

Los pretextos para conocer Berlín sobran. Quizás lo primero que viene a la mente es la Puerta de Brandeburgo, la obra arquitectónica más famosa de la capital, símbolo de la antigua división de Alemania. En la visita no puede faltar una escala en la Isla de los Museos, literalmente un islote en el Río Spree ubicado en el centro de la ciudad, el cual alberga distintos museos de historia y arte. Otros edificios imperdibles son la Catedral de Berlín, la Neue Wache (Nueva Guardia) y el Zeughaus (Arsenal) de estilo barroco, actualmente sede del Museo Histórico Alemán.

Tetuán y España

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Mathias Goeritz huyó de Alemania para no ser llamado a combatir. Durante ese periodo se refugió en la ciudad de Tetuán, Marruecos, donde impartía clases de alemán y realizaba trabajos ocasionales.

Tetuán es un crisol de culturas cercano al mar Mediterráneo y a la ciudad de Tánger. Ahí convergen esencias españolas, sefardíes y moriscas. Su entramado único de callejuelas sombreadas y su paisaje de pequeñas casas blancas la han hecho merecedora del título de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Al culminar el conflicto armado, Mathias se mudó a la ciudad de Granada, seducido por el encanto español de Tetuán. Ahí permaneció de 1945 hasta 1948, pero bastan unos cuantos días para quien desee conocer uno de los destinos turísticos más importantes del país ibérico.

Granada es una muestra de la confluencia entre los mundos árabe y cristiano. Posee un extenso patrimonio artístico-monumental, cultural y etnológico, incluidas sus Fiestas de Primavera (Semana Santa y Corpus Christi), y es uno de los principales referentes del baile flamenco.

En 1948, Mathias partió a Santillana del Mar, una villa de la comunidad autónoma de Cantabria, buscando mayor difusión para su arte.

Allí visitó las pinturas rupestres de la cueva de Altamira, que hasta nuestros días conserva uno de los ciclos pictóricos y artísticos más importantes de la prehistoria. Precisamente, esta cueva es el mayor atractivo de Santillana.

Inspirado por esa visita, Mathias fundó la Escuela de Altamira, un proyecto para recuperar la vanguardia artística española después de la Guerra Civil.

Ya en tiempos modernos, Santillana fue elegido en una votación como el pueblo más bello de España por sus construcciones de piedra que datan de los siglos XIV al XVIII.

La llegada a México

Mathias no duró ni un año en Santillana cuando se sintió asfixiado por el franquismo. Del cielo le cayó una invitación del arquitecto tapatío Ignacio Díaz Morales, para que se sumara como maestro a la recién fundada Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara.

Goeritz finalmente llegó en 1949 a la Perla Tapatía. Dio clases por tres años hasta que finalmente se trasladó en 1952 a su destino final: Ciudad de México.

En la capital de país está la que se considera su obra más representativa: el Museo del Eco en la calle Sullivan, donde Mathias tuvo total libertad para experimentar con una estructura poética, alejada del funcionalismo que dominaba en la época, cuya disposición de corredores, techos, muros, recintos y vanos buscan provocar una experiencia emocional de los visitantes.

Las formas y las ideas brotaron de forma constante en la mente de Goeritz. El Pájaro de Concreto, esa escultura que todos los días saluda a los tapatíos, es testimonio de ello.

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Algunas de sus obras

Ciudad de México

*“El animal”, escultura en el Pedregal de San Ángel
*“El ángel”, escultura para el vestíbulo de la Casa Prieto López en Jardines del Pedregal de San Ángel
*“Museo Experimental El Eco”, colonia San Rafael

Guadalajara

*“El pájaro”, escultura.

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