Suplementos | Todo cuanto tiene el hombre en el tiempo, lo tiene en administración Trabajar por la justicia, por el amor, por la paz Todo cuanto tiene el hombre en el tiempo, lo tiene en administración Por: EL INFORMADOR 15 de noviembre de 2011 - 06:46 hs . / Ya es el penúltimo domingo del año de la Iglesia y el tema fundamental de la Palabra de Dios es el encuentro con Cristo al final de cada caminante, para rendir cuentas. Es una parábola más. Esta la presenta San Mateo: “Un hombre que iba a salir a tierras llejanas, a sus servidores de confianza les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos (moneda de los romanos), a otro dos y uno a un tercero”. Un denario era el salario de un trabajador, y un talento era seis mil denarios; así se puede entender la cantidad confiada a cada uno, según su capacidad. Deberían trabajar esa cantidad y dar cuentas al retorno del señor. Como todas las parábolas, esta es una acción ficticia con una enseñanza. Se les da el nombre de narraciones apólogas. La enseñanza es muy clara: Todo cuanto tiene el hombre en el tiempo, lo tiene en administración Las cosas materiales, la casa, el automóvil y todo aquello de que se rodea el ser humano en su caminar por la vida, quiera o no, algún día lo tiene que dejar. El magnate petrolero griego Aristóteles Sócrates Onassis era dueño de una isla en el mar Mediterráneo, y por los mares y por los aires iban y volvían sus barcos. Un día, a su muerte, tuvo que dejar todo. Y lo mismo pasa con lo más cercano; hasta la salud, la inteligencia, la imaginación, la memoria y la vida misma, llega el día de devolver todo eso gratuitamente recibido. Cada ser, al partir, devuelve los tesoros recibidos en administración. Quien sabe meditar en esta profunda realidad, aprende a no apegar su corazón a cuanto es solamente de alcance temporal, no eterno. Pero se ha de trabajar con esos dones recibidos Trabajar para hacer crecer, hacer dar frutos. Así el campesino siembra el grano, riega la tierra, la abona y cuida la planta, y espera para tener el gozo de ver muchas espigas cargadas de grano. Todo don ha de producir. Así, la vida misma es un paso fecundo por el tiempo. Cuando alguien pasa haciendo el bien, o a su paso siempre sembró, benéfica fue su permanencia porque obró el bien. El verbo hacer es la razón, porque --ya con palabras de Cristo-- “el que pasa al cielo no es el que dice ‘Señor, Señor’, sino el que cumple la voluntad de mi Padre”. Sencillamente, quien trabaja haciendo el bien, por la justicia, por el amor, por la paz, al llegar su último día de vida escuchará las palabras de Cristo: “Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me dísteis de comer, tuve sed y me dísteis de beber, estuve desnudo y me vestísteis...”. Y siempre con el signo de la humildad y la caridad Cuando se tiene conciencia clara de que todo es sólo administración, entonces no cabe la vanagloria, ni el orgullo, manifestaciones éstas de la soberbia. San Pablo instruye a los cristianos de Corinto: “¿Qué tienes que no hayas recibido? ¿Por qué te glorías y usas de ello como si fueras tú el dueño y no lo hubieras recibido?” (1 Cor 4, 2). Es verdadero sabio quien es humilde; y mejor: la senda para llegar a la sabiduría es la humildad. Y luego la caridad. Ésta, la mayor de las virtudes teologales, da vida al pensamiento y la acción. Cuanto se hace por amor y con amor, siempre es obra grata a los ojos de Dios. Trabajar con lo recibido ante todo es un imperativo ...y entra en juego no solamente el amor, sino antes, y apremiante, la justicia. Y no solamente la justicia legal “a cada quien lo suyo”, sino los otros muchos rostros de la justicia: jurídica, distributiva, social. Y con estos calificativos: radical, plena, global, de corazón, trascendente. Porque el fruto de la acción debe ser precedido por una recta intención. Para ser eficiente en medio de los hombres, no basta hacer, sino hacer como una respuesta de amor al prójimo, al cercano, al visible, por amor a Dios. Así la justicia será de muchos kilates. Al fin y al cabo, todo es de Dios. Y ayudar a construir la justicia, ahora y quí Ahora trabajar y no contentarse con lamentaciones; mirar y entender los signos de los tiempos; meditar y analizar lo de ahora, empezando por ese vacío existencial, esa realidad de los valores diluidos, esa sensación de orfandad, y para llenar ese vacío, la televisión, el internet, las drogas, el alcohol, la obsesión sexual. A la par de los prodigiosos avances de las técnicas --así en plural-- y la multiplicidad de espectativos, crece día con día el aburrimiento. ¿Será también el origen de los suicidios de jóvenes y adolescentes? Aquí está el campo para trabajar, quitar la maleza y sembrar la buena semilla. Y luego, igualar a los desiguales El hombre feliz porque trae en su bolsillo cinco talentos, no ha de perder su tiempo en vanagloriarse, en presumir. Los talentos no han de entenderse como moneda constante y sonante, sino en facultades, inteligencia, continuidad, creatividad, don de palabra, facilidad y oportunidades. Deberá, por tanto, poner en juego esas riquezas recibidas. Y además, no mirar por sobre el hombro a quienes han recibido menos que él, sino saber ayudar a los más vulnerables de la sociedad. El bien dotado debe trabajar en bien de los necesitados, los vencidos, los olvidados, los oprimidos, los que padecen injusticia, los que sufren. No cerrar los ojos, no encerrarse con lo suyo, sino abrirse generoso, comprensivo, para los carentes de muchas capacidades, como se puede percibir en cuanto se abren los ojos. Ser testigos de los muchos que esperan ayuda, consuelo, compañía, afecto. José R. Ramírez Mercado Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones