Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | Una opción clara acerca de lo que queremos lograr en la vida

Todo nuevo, como si fuera el primer día

Para lograr aquello valioso es necesario poner mucho o poco de nuestra parte, según lo que queremos conseguir

Por: EL INFORMADOR

    El Evangelio de este domingo nos invita a hacer una opción clara y radical, acerca de lo que queremos lograr en la vida y a dónde queremos llegar.

     Después de estos días en los cuales vivimos intensamente la alegría de unas Fiestas Patrias en forma tan especial, por la coincidencia de los aniversarios evocados, es bueno sentarnos unos momentos a reflexionar qué es lo que queremos para el futuro.

     Es cierto que las fiestas nos hicieron evocar la independencia y despertaron más vivamente el anhelo de una vida en libertad, a la cual a veces no le hallamos orilla. Pero es muy cierto también que tenemos que saber dónde buscar esa preciosa libertad, por algunos tan deseada, pero buscada en ámbitos en los cuales no es posible encontrarla.

     Porque ciertamente en días pasados vitoreamos con gusto a aquellos que iniciaron un movimiento que ya no es posible parar, pero también es un hecho incuestionable que todos y cada uno de nosotros tenemos que poner nuestra parte para que el logro de una independencia definitiva sea posible, y sobre todo decidirnos a transitar por senderos en los cuales sea posible beber esas aguas límpidas de verdadera libertad.

     Porque muy bien puede darse el caso de que nos quedemos a mirar cómo pasa el desfile de hombres y mujeres libres, que han decidido hacer algo nuevo y hermoso, con la ayuda de Dios, y nosotros nos quedamos sentados al borde del camino sin querer aportar nuestro esfuerzo, esperando que caiga del cielo un don para el cual ni siquiera tenemos la sabia disposición de abrir las manos para recibirlo, menos aún acogerlo en el corazón.

     Para lograr aquello valioso es necesario poner mucho o poco de nuestra parte, según lo que queremos conseguir, y saber invertir en lo bueno que queremos ver fructificar.

     Esto es lo que con palabras demasiado evidentes quiere mostrarnos la parábola que hoy escucharemos en el Evangelio: actuar con astucia, en base a la propia conveniencia, puede ser efectivo en algunos casos, pero si así lo es en negocios mundanos, a menudo injustos, cuánto más lo será si ponemos esa misma perspicacia en cosas más trascendentales, donde las verdaderas realidades no están expuestas a las manos de otros, ni a las contingencias temporales.

     Cuando el Señor Jesús elogia la sagacidad de un hombre que sabe sacar provecho de una situación no precisamente muy correcta, concluye con unas máximas contundentes que son las que nos llevan a reflexionar muy seriamente en cuáles son nuestras intenciones, actitudes y aspiraciones de fondo.

     No se puede servir a dos amos... y podríamos añadir: ni amar a dos mujeres, ni jugar con dos banderas, ni militar en dos partidos y mucho menos pretender ser cristianos y vivir como paganos.

     No se puede servir a Dios y al dinero... aunque en nuestro mundo, con la dinámica en la cual nos tiene atrapados el sistema político, económmico y social, no podemos prescindirde él, pero sí podemos ver a quién ponemos en el centro del corazón: a Dios o a las cosas materiales.

    No es lo mismo servirse de lo material-- y del dinero--, que servirle. El espíritu humano también tiene sus aspiraciones y exigencias que no es posible desconocer.    

     Es por tanto urgente, desde todo de vista, ponernos claramente ante la vida qué es lo que queremos y a dónde queremos llegar. Para eso Dios nos ha dado la libertad, mucho antes que se proclamara la independencia.

María Belén Sánchez  fsp

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