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Viernes, 16 de Noviembre 2018

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Suplementos | Los retratos de Chencho Pitarrillas o Manuel Martínez Valadez

Texto invitado

Por: luis martínez rivera

Por: EL INFORMADOR

Como resultado de las múltiples obras de restauración y acondicionamiento que ha sufrido el edificio que hoy alberga al Palacio de Justicia, sigue oculto desde hace muchos años y ha quedado fuera de la vista del público en una sala del piso bajo, una pintura mural ejecutada por el pintor Rubén Mora Gálvez, mediante la clásica técnica llamada “Al Fresco”, que representa un retrato del ilustre literato y político jalisciense Manuel Martínez Valadez.

De los dos murales al fresco que en su vida pintó Mora Gálvez, éste es el único que aun existe, otro retrato similar del educador Basilio Badillo, desapareció hace muchos años, se encontraba en el edificio frente al Parque Morelos, que en un tiempo ya lejano, albergó a la Escuela Normal de Jalisco.

Alguna vez el maestro Mora Gálvez, manifestó que no por chamba fue que pintó el retrato de Martínez Valadez, me dijo que ejecutó el mural por iniciativa propia, como un homenaje personal a quien fue su amigo, para que las futuras generaciones tuvieran la oportunidad de interesarse por conocer su trayectoria y conservar su memoria; pero a más de eso, Mora Gálvez quiso demostrar, en una época en que se gestaba con toda pujanza el muralismo mexicano, que también podía pintar al fresco, con la más depurada y exacta técnica de los maestros del renacimiento italiano, tal y como lo hubiera realizado el mismo Giotto en Asís.

Lamentablemente la obra sigue oculta bajo una lámina plástica, ha sufrido gran deterioro, por eso es muy importante su restauro, conservación y exhibición adecuada de ese mural, no sólo por su objetivo valor artístico, que constituye una rara expresión de un artista que fue pintor de caballete, también porque es el único homenaje público para Martínez Valadez, un hombre representativo de su generación que luchó en Jalisco por un cambio social y político después de la caída del gobierno de Venustiano Carranza.

Hablando primero del artista, Rubén Mora Gálvez, es un pintor “jalisciense” originario de Michoacán, oficialmente nació en Sahuayo, donde quedó inscrito en el Registro Civil, el pintor discretamente siempre omitió referirse a su fecha de nacimiento, pero reconoció que vio la luz primera en Tanuhato, lugar donde su padre fuera organista de la parroquia.

Mora Gálvez se consideró a sí mismo como autodidacta, aunque fue alumno de la Academia de San Carlos en el Distrito Federal, allí conoció en 1917, entre otros estudiantes, a Rufino Tamayo.

Tras una azarosa y aventurera juventud, en la que fue hasta soldado y marino, después de vagar por el mundo, definitivamente hasta su muerte, radicó en Guadalajara.

Pintando al óleo, a la manera realista de José María Estrada, Mora Gálvez produjo infinidad de cuadros, se distinguió como retratista, así lo atestiguan la Galería de Gobernadores en el Museo del Estado y la de Rectores de la Universidad de Guadalajara.

Su expresión plástica, simplista de purísimo color y fácil composición, manifestó su gusto por lo mexicano, con un estilo que Diego rivera calificó como “de usted”, para significar su originalidad, sinceridad alejada de toda influencia, pero mirando siempre hacia los albores de la plástica nacional liberada de las corrientes coloniales.
Mora Gálvez perteneció al grupo de intelectuales Bandera de Provincia, fue por muchos años profesor de dibujo en la Preparatoria de Jalisco, restaurador oficial del Museo Regional de Guadalajara y Maestro en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara, encaminó por los senderos del arte a muchas generaciones y algunos de sus discípulos como Guillermo Chávez Vega, Gabriel Flores, Ramón Corona Apicella y Carlos Coffeen, son reconocidos exponentes de la plástica moderna.

Es innegable que su obra constituye un patrimonio cultural para los jaliscienses y por ello debe rescatarse y conservarse su único mural, por ser patrimonio público que ilustra la histórica jalisciense.
No fue casualidad el que Martínez Valadez haya sido tema del mural de Mora Gálvez, su personalidad sobresaliente movió a sus contemporáneos y sobrevivió aun después de su trágico fin en 1935, cuando siendo diputado de Jalisco, fue asesinado accidentalmente durante una reyerta a la que era ajeno, que terminó a tiros en la Cámara Federal de Diputados.

De Martínez Valadez también existe otro retrato, un pequeño óleo de aproximadamente 20 x 30 centímetros, expuesto un tiempo en el Museo del Estado, pintado por el maestro José G. Zuno, quien en sus reminiscencias dice: “Retraté a Manuel Martínez Valadez en 1923, durante unas vacaciones que pasamos en Chapala, con un propósito de expresión psicológica y el deseo de posponer las exactitudes realistas para presentar el espíritu profundo, irónico y rudo de Manuel”, propósito que logró plenamente.

Martínez Valadez fue el prototipo del hombre alteño, nacido en Arandas en 1883, aun adolescente llegó a Guadalajara y se incorporó a la vida estudiantil ingresando al Centro Bohemio, que a principios del anterior siglo agrupó a lo más avanzado y selecto de la juventud liberal tapatía.

El Centro Bohemio, fue antesala del periodismo y la literatura revolucionaria, tribuna en épocas aciagas en la historia de Jalisco, para muchos jóvenes progresistas y de talento que se distinguieron por su activa participación política en el Estado. Con el seudónimo de Chencho Pitarrillas, Martínez Valadez, escribió en periódicos revolucionarios, fue Jefe de Estudios Superiores y distinguido Profesor de Literatura en la Preparatoria y la Escuela Normal. Poeta de gran sensibilidad, publicó numerosos artículos y libros entre los que se cuentan Visiones de Provincia (1918), Alma Solariega (1923) y Del Villorrio Quito publicado en 1943 después de su muerte.

Si usted desea sumarse al Comité Proconservación del Mural, comuníquelo a esta dirección: lumart333@hotmail.com






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