Suplementos | Sin duda que Jesús fue verdadero hombre, como también, y lo sigue siendo, verdadero Dios Tentación, sí; pecado, ¡nunca! Y como verdadero hombre, dice la Escritura, 'se hizo semejante a los hombres en todo, menos en el pecado' Por: EL INFORMADOR 20 de febrero de 2010 - 12:34 hs Sin duda que Jesús fue verdadero hombre, como también, y lo sigue siendo, verdadero Dios. Y como verdadero hombre, dice la Escritura, “se hizo semejante a los hombres en todo, menos en el pecado”. De ahí que, como cualquier ser humano, fuera sometido a la tentación. Cuando Jesús terminó su ayuno en el desierto, el demonio, que no había dejado de acosarle, le puso tres tentaciones, como lo narra el Evangelio de hoy. Estas tentaciones, consideradas bajo su aspecto más general, responden por entero a aquellas que no cesan de asaltar a los hombres: la satisfacción de sus necesidades corporales, representadas aquí por el pan; el orgullo de vencer a las leyes de la naturaleza; y, por último, el ansia de poder. Esta escena, aunque para muchos es increíble, viene siendo una de las más profundas que se presentan en la vida de Jesús. Es que el hombre en Jesús, puede ser tentado, ha de serlo, puesto que aceptó asumir la condición humana. La tentación implica el deseo de vencerla. Ahora bien, por lo que afirmamos, Cristo no podía conocerla por el pecado; por eso, para asemejarse lo más posible a nosotros, hasta qué punto no desearía padecer la angustia de la llamada con que nos seducen los demonios. Sin tentación, no hay ser humano; por eso, para expresar su humanidad, para solidarizarse por completo con la especie, Jesús acepta sufrir la tentación, mas nunca el pecado. De no haberla padecido, habría ignorado la realidad de la vida. “Porque en cuanto Él mismo padeció siendo tentado, es capaz de ayudar a los tentados”, dice la Carta a los Hebreos. La tentación es el momento crucial en que el Mesías, esperado para ser el Rey de este mundo, lo rechaza, hace constar que su Reino no es de aquí, que la soberanía terrenal no le interesa. Satanás, indiscutiblemente, ofrece a Jesús el poder que le pertenece de aniquilar el imperio romano, es decir, el triunfo militar de los judíos anunciado por los apocalipsis hebraicos. Y el curso de la historia se ve modificado. ¡Qué victoria para el demonio si a Cristo le hubiera interesado este mundo! Y precisamente porque Cristo no se interesó en un poder temporal, es que se derivaron los malentendidos con los judíos. Y por no entender ni aceptar esta postura de Él, es que miembros de la jerarquía de su Iglesia, a través de los siglos, han intervenido en asuntos que no les competen, como el poder político, la posesión desmedida y superflua de bienes, o bien asumiendo postulados de doctrinas ajenas, como el socialismo, el liberalismo, y hoy por hoy aspectos de la “New Age”, como son corrientes filosóficas, terapias psicológicas o seudo psicológicas, prácticas de oración y meditación que no van con la oración y la meditación auténticamente cristianas, etc. Ciertamente, en la medida que se han dado estas desviaciones, en esa medida el demonio ha podido en ocasiones manipular a miembros del Cuerpo de Cristo, o Iglesia, llegando en momentos a parecer que los domina. Sin embargo, no ha podido llegar a su alma. Contra ella, Satanás ha perdido la batalla. Lo sabe, pero reconocer la derrota no forma parte de su manera de ser. Y aunque se sabe derrotado, continúa y continuará siempre la lucha. Jesús fue pues, hombre a plenitud, y por ello aceptó enfrentar y vivir todo lo que cualquier hombre enfrenta y vive, a excepción, insistimos, del pecado, que finalmente sería negarse a sí mismo, negar a su Padre, su doctrina, su misión, etc. Ello contradice en toda su expresión a la nefanda película que, se dice, está por exhibirse en nuestro país, en la que lo presentan, junto con sus apóstoles, de una manera por demás infamatoria y demoníacamente desvirtuada, por lo que -- dicho sea de paso-- hemos de orar y de oponernos en nuestra medida a su exhibición. Finalmente, en ese “hacerse hombre a plenitud”, se ve plasmado el gran amor de Dios por los seres humanos, que en Jesús quiso hacerse hombre para que nosotros, sus hijos, pudiésemos ser como Él. ¡Maravilla que, al reflexionarla, origina un cambio de vida! Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones