Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Una frontera entre las culturas huasteca y náuhatl

Tancanhuitz de Santos

Las profundidades de la huasteca tiene mucho por mostrarle a los visitantes que persiguen una aventura

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO (01/FEB/2015).- Al oeste del poblado El Capricho, se ubica el legendario pueblo de Tancanhuitz de Santos, San Luis Potosí. Jaime Ortiz Lajous nos comenta: “Aquí está el arroyo de la sierra de Huehuetlán, frontera natural que divide a los huastecos al Sur y a los náhuatl al Norte… las mujeres lucen los quetzquémetls que ellas mismas tejen y bordan”. De Tamasopo, nos dirigimos a Ciudad Valles, donde nos registramos en el agradable Hotel San Fernando. Luego apreciamos la parroquia de Santiago Apóstol, que data del siglo XVII, la puerta en medio punto sobre capiteles dóricos, enmarcada por medias columnas dóricas y una cornisa, arriba, la ventana coral, vertical y animada por medias almenas, del costado derecho se levantó el campanario, de dos cuerpos. A unos pasos entramos al exquisito restaurante, “El Farolito”, “Sabor y tradición desde 1949”. Marisol pidió, tacos mineros; Nicolás, bocoles y yo, jocoque con frijoles cocidos, acompañado por tortillas recién hechas.

En 1533, Nuño Beltrán de Guzmán fundó la Villa de Santiago de los Valles de Oxitipa. Para 1827 se le dio el estatuto de ciudad, hecho que provocó cambiar Santiago de los Valles por Ciudad Valles. Sitio que atesora el Museo Regional Huasteco Joaquín Meade, que cuenta con más de 10,000 piezas arqueológicas, procedentes de Tamtoc y El Consuelo. Se ostenta de una preciosa piedra labrada, que figura una mazorca, sobresaliendo una cara masculina, con tres hileras de maíz sobre su cabeza, como si fuera pelo, el hombre del maíz. La leyenda cuenta: “que en la Huasteca Potosina, en Cayalá, los dioses dieron al hombre el grano sagrado del maíz”. Y de un collar con conchas de moluscos, díceres que es una alegoría del dios huasteco del viento.   

Al día siguiente, desayunamos en el delicioso restaurante, degustamos unos blanquillos Farolito, Albañil y Molcas, con frijoles negros, manjares que compartimos, sin faltar espumeantes chocolates, pay de requesón y pan naranjo. Apreciamos una esquina de antaño, Tropicana’s Bar, con ventanas arqueadas y techo de lamina a dos aguas.  Después emprendimos nuestro viaje, a Huehuetlán, poco antes del referido sitio nos desviamos a la izquierda, el camino subió y zigzagueó por una espesa vegetación, al entrar a Tancanhuitz, viramos a la derecha por un sendero que fue ascendiendo por una ladera hasta llegar al templo de San Miguel, al entrar al atrio fuimos sorprendidos por la admirable construcción, que posa con donaire sobre un buen zócalo, que lo hace ver más grandioso, una extraordinaria escalera comprende el claro de la fachada principal, es de forma piramidal y de muchos peldaños, es realmente una pirámide de tres caras, la cuarta es la iglesia, fusión de dos templos, amalgama de culturas, la pirámide invitó a un nuevo culto.

La puerta principal muestra las dovelas de un arco en medio punto, y fue enmarcado por medias columnas dóricas y un arco agudo simple, arriba se encuentra la ventana coral, vertical y con un marco con flores en sus esquinas, enseguida, un nicho jónico cubierto en cúpula, donde posa el arcángel, por remate un frontón truncado, donde surge la cúpula del nicho. A los costados de la puerta, hay una ventana rematada en arco conopial, con columnas en relieve y estriadas, por remate un frontón truncado. En el segundo nivel se repiten las ventanas, pero rematan con un nicho en arco conopial. Las esquinas con columnas salientes. Del costado izquierdo se adosó el campanario, de planta cuadrada y de dos cuerpos, con cortes ochavados y con un vano arqueado por cara, el tambor con un vano ovalado por cara y la cúpula de ocho gajos con linterna. El interior es de tres naves y fue cubierto por cúpulas, el altar con columnas redondas, pareadas y corintias, sostienen una cúpula con cruz, rodeada por almenas, espacio que cobija al santo patrono. A los costados colgaban dos letreros que decían: “La boda está preparada”, “Inviten a los que encuentren”. Ventanas verticales, altas y emplomadas en cruz, brindaban luz al recinto.

Suplemento Pasaporte

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones