Domingo, 12 de Octubre 2025
Suplementos | Las posadas son una más de las tradiciones que lentamente han ido perdiendo su esencia

Tamales y una armoniosa tradición

El espíritu que hace cientos de años movió a San Francisco de Asís a representar el primer nacimiento viviente, está siendo retomado con ímpetu en algunos lugares de Jalisco

Por: EL INFORMADOR

Las posadas son una más de las tradiciones que lentamente han ido perdiendo su esencia, sin embargo, el espíritu que hace cientos de años movió a San Francisco de Asís a representar el primer nacimiento viviente, está siendo retomado con ímpetu en algunos lugares de Jalisco, como Teuchitlán, por ejemplo.

Ubicado a tan sólo 45 minutos de la glorieta Minerva en Guadalajara. Tomando la avenida Vallarta y pasando el periférico, se encuentra la desviación hacia Tala. Sólo dos kilómetros adelante se encuentra una carretera a mano derecha que conduce a Ahualulco de Mercado y Etzatlán. Bien, a sólo 12 minutos del crucero se encuentra el hermoso pueblo de Teuchitlán.

Eventos católicos tan piadosos y sencillos como el mismo Niño Dios, en donde reunirse para pedir posada, rezar el santo rosario, tomar una canelita caliente acompañada de un buñuelo y, para los niños, un bolo hecho con papel de china, heno, colaciones y un par de cacahuates era más que suficiente hace apenas 50 años. El protagonista era el amor, el perdón y la caridad para con el prójimo, enseñanza que hoy podemos resumir en una frase “Amaos los unos a los otros como yo los he amado”.

El Municipio de Teuchitlán, a través de la Casa de la Cultura y con coordinación con el programa de radio “Cuando los Ángeles Cocinan”, han organizado un evento familiar con el objetivo de rescatar nuestra tradición y gastronomía, en el que habrá concurso de tamales y atole, de piñatas, de pollos vestidos y de nacimientos.

El evento comenzará a las 12:30 con el concurso de tamales y atole, en donde habrá premios importantes como baterías de cocina de muy buena calidad, electrodomésticos y dotaciones de productos de los patrocinadores. Cualquier persona amante de la cocina puede participar. Un premio especial ha sido seleccionado para la receta que más técnicas antiguas rescate, evidentemente el sabor y la textura no serán la prioridad.

Al terminar el concurso, los asistentes podrán comprar tamalitos y atoles tomados de las mismas ollas que habrán llevado los participantes. Otras mujeres saldrán a vender ranas y pescado dorado, tamales de acelga deliciosos, los tradicionales de carne con mole rojo, de pollo con verduras, de dulce, “contamales” preparados con jocoque y chile picante, “colados de maíz remojado”, atole de harina, de girasol, etc, etc.  Es claro que habrá recetas que ya no se acostumbran.

A las 4 de la tarde dará inicio la procesión para pedir posada, posteriormente se romperán las piñatas, habrá títeres y pastorela, al tiempo que se podrá degustar un ponchecito con buñuelos de doña Luz, quien tiene fama por tan buenos y delgaditos que los hace.

Maru Toledo Vargas

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