Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien

Suplementos

Suplementos | La “Perla escondida” es conocida por sus sabores dulces y el fervor de sus visitantes

Talpa de Allende, para sanar el alma

Parte integral de la Ruta del peregrino, la “Perla escondida” es conocida por sus sabores dulces y el enorme fervor que despierta en los visitantes
Talpa de Allende es el último punto en la 'Ruta del Peregrino'. EL INFORMADOR / J. Monroy

Talpa de Allende es el último punto en la 'Ruta del Peregrino'. EL INFORMADOR / J. Monroy

GUADALAJARA, JALISCO (06/MAR/2016).- Hay algo que comienzas a notar conforme se acumulan los viajes en tu cuerpo y tus recuerdos: Te das cuenta que cada ciudad tiene su propio olor. Una suerte de “aroma” distintivo que la vuelve única al olfato, que se anida en la memoria y se convierte en un referente al momento de evocarla. ¿Y cuál es el olor de Talpa de Allende?

“El olor de Talpa es a guayaba. A sus dulces. A su birria, que es muy sabrosa”, me dijo sonriendo Josefina, mi abuela, cuando le pregunté qué le venía a la mente al recordar este destino. En su memoria aparece como una ciudad de gente sencilla y amable. Un centro de fe que por décadas ha reunido la devoción y voluntad de los jaliscienses.

Lo de la guayaba viene a colación porque en esta ciudad se prepara un magnífico rollo de este fruto, que es una de las delicias que más atesoran los visitantes. No hay forma de visitar esta región de Jalisco y no salir más que satisfecho con sus antojitos y platillos en fondas y restaurantes. ¡Ah! Y salir con una canasta de dulces y postres como recuerdo.

Pero Talpa es más que los sabores de sus platillos y el aroma de sus campos. También es una cuestión de mucha fe.

A los pies de la Virgen

La postal más popular la ciudad apodada “La Perla Escondida”, como lo puedes ver en la acuarela que acompaña a estas palabras, es la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, una monumental obra de cantera y también, una de la capitales “marianas” para todos los creyentes. Y es que la ciudad le debe buena parte de su fama a la Virgen del Rosario y su santuario, construido con maestría en cantera  gris y cuyo interior cuenta con una planta en cruz latina.

El origen de la Nuestra Señora del Rosario está envuelto en un halo legendario. En el pueblo se mantiene fuertemente la idea de que la imagen de la Virgen de Talpa fue modelada por los indios tarascos en el Estado de Michoacán y llevada a Talpa en el año de 1585, a pocos años de la llegada de los españoles y en una época donde la religión católica se estaba expandiendo a toda velocidad. Desde entonces, se dice que ha concedido miles de milagros a los peregrinos que pasan frente a ella, suplicando la intervención divina.

A la Virgen del Rosario se le celebra el 10 de septiembre, y de verdad la palabra “celebrar” puede quedar corta para definir el ambiente en Talpa. Peregrinos de todo México -e incluso de fuera de nuestro país- llegan de visita, tanto a pedir milagros como con la intención de pagar mandas.

En tu visita por Talpa encontrarás una y mil muestras de devoción. El municipio resguarda la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Talpa, la Parroquia del Señor San José, las capillas de San Gabriel, San Miguel, San Rafael y La Resurrección, ubicadas en el pueblo y otras más en las comunidades aledañas más importantes, como Ocotes, Zapotes, Cabos, Cañada, La Cuesta, Toledo, Desmoronado, Bramador, Concepción de Bramador y El Cuale.

El camino que todos toman

Talpa de Allende es el último punto en la “Ruta del Peregrino”, un camino que durante más de 200 años ha sido recorrido por hombres y mujeres que refrendan su fe.

La Ruta del Peregrino, dueña de prodigiosos escenarios naturales, comienza en Ameca, atraviesa la Sierra Madre Occidental y finaliza en Talpa. A lo largo de sus más de 117 kilómetros transitan cada año casi 3 millones de personas, y es precisamente este mes, durante Semana Santa, cuando se aprecia su mayor afluencia.

Temas

Lee También

Comentarios