Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | Se entiende como una creencia extraña a la fe y contraria a la razón

Superstición, ciencia y fe

Los individuos que experimentaban una sensación de falta de control sobre su situación, eran más propensos a ver imágenes que no existían

Por: EL INFORMADOR

     El término superstición se entiende como una creencia extraña a la fe y contraria a la razón. Como definición de diccionario, la más común es: “la creencia en que un determinado fenómeno o situación tiene una explicación mística, mágica o simplemente asumida cultural o socialmente sin ningún tipo de demostración científica”. En general, la mayoría de las supersticiones están fundamentadas en tradiciones o en creencias populares, y se arraigan de manera irracional en el ser humano. Las supersticiones se pueden agrupar en dos grandes categorías: la primera, es la creencia en que la ejecución de determinados actos como ensalmos, conjuros, hechizos, maldiciones y otros rituales, tienen influencia en la vida de las personas. La segunda es el poder atribuido a objetos tales como los llamados “cuarzos”, los amuletos, perfumes, figuras, etc. Respecto a la primera categoría, no debe confundirse superstición con tradición, aunque las tradiciones serían prácticas supersticiosas a partir del momento en que se les atribuyesen poderes mágicos.

     Dentro de las prácticas supersticiosas se encuentran aquellas calificadas como pseudociencias, las cuales incluyen la astrología, la quiromancia, el curanderismo, el feng shui y la cartomancia, principalmente. Es de hacer notar que de algunas de éstas surgieron algunas ciencias, como por ejemplo, la astronomía se originó de la astrología ancestral, y la química de la alquimia. En nuestros días es bien sabido que tanto la astrología como la alquimia son curiosidades históricas, de las que afirmamos tajantemente, que su práctica actual es contraria a la razón. La superstición nace de un sentimiento interno que conduce a pensar que determinados comportamientos o acontecimientos podrían predecirse, con el fin de evitarse otros de carácter negativo y con consecuencias desagradables. Normalmente el beneficio psicológico más relevante de dejarse llevar por la superstición es el de tener una sensación de control sobre sitaciones en las que aparentemente no lo tenemos; nos produce una sensación de alivio.

Una investigación realizada por Adam Galinsky de la Universidad del Noroeste de Evanston, Illinois, en colaboración con Jennifer Whitson de la Universidad de Texas en Austin, mostró que los individuos que experimentaban una sensación de falta de control sobre su situación, eran más propensos a ver imágenes que no existían, a percibir conspiraciones y a desarrollar supersticiones. Galinsky afirma que “cuanto menos control tienen las personas sobre sus vidas, más propensas son a procurar recuperar el control a través de la imaginería. Las sensaciones de control son tan importantes para las personas, que una falta de control resulta intrínsecamente amenazadora. A pesar de que algunas percepciones incorrectas pueden resultar malas o pueden llevarnos por el camino equivocado, son muy comunes y tienden a satisfacer una necesidad psicológica profunda y perdurable”. Según Whitson esa necesidad psicológica es la de tener el control, así como la habilidad de minimizar la incertidumbre y predecir los cursos favorables de una acción.

     Por otra parte, el Catecismo de la Iglesia Católica (2111) afirma que la superstición “es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo mágica a ciertas prácticas, por otra parte legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (Cfr. Mt 23 16-22)”. De esto se desprende que la superstición es atribuirle a prácticas legítimas un valor erróneo y que en referencia a los sacramentales y oraciones, se cae en superstición cuando se confía en la materialidad del acto sin la necesaria disposición interior, por ejemplo, cuando en vez de valorar un objeto religioso por lo que representa, se le atribuye un poder intrínseco, como el caso de quien lleva un escapulario pero no guarda en su corazón fidelidad a la Virgen Santísima sino que se entrega al pecado pensando que tan solo por llevarlo se salvará.

     En cada descubrimiento científico encontramos que la ciencia demuestra que la mejor y más directa forma de tomar el control de nuestras vidas se encuentra en las enseñanzas de N.S. Jesucristo. La superstición es signo de ignorancia e inmadurez. Así, nuestra libertad, responsabilidad, madurez y consecuente felicidad, es lo que el cristianismo propone que alcancemos. En eso consiste el Reino de Dios y éste se encuentra dentro de nosotros. Trabajemos para su real y verdadera instauración. Que el Señor nos bendiga y nos guarde.

Antonio Lara Barragán Gómez OFS

Escuela de Ingeniería Industrial
Universidad Panamericana
Campus Guadalajara
alara@up.edu.mx

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