Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Disfruta el Hotel Demetria y el restaurante Comedor como si de asueto se tratara

Si te quedas en la ciudad, sal de vacaciones

Disfruta el Hotel Demetria y el restaurante Comedor como si de asueto se tratara

Por: EL INFORMADOR

Acogedor. En Comedor el menú es diferente cada semana. ESPECIAL /

Acogedor. En Comedor el menú es diferente cada semana. ESPECIAL /

GUADALAJARAM JALISCO (23/JUN/2013).- Unas vacaciones en la ciudad? Pues sí, por lo menos una desconexión de los deberes del día a día, del estrés, de la cotidianidad. Sí, dentro de la ciudad, cercano, asequible y de lujo. Consentir al paladar, ofrecer placer y descanso al cuerpo con la combinación ideal: el menú de Comedor y las instalaciones del Hotel Demetria. El paraíso está más cerca que nunca.

Está a punto el fin de semana con fecha especial por celebrar. De entrada, para evitar engorrosos trámites de reservación de vuelos, corridas de camión y hospedajes, basta con visitar la página de internet del Hotel Demetria (http://www.hoteldemetria.com) para conocer los tipos de habitaciones, sus costos, datos de contacto y reservaciones. De entre la variedad, la Urban Suite es ideal. Cama queen size, tina de baño y vista a la ciudad. Perfecto. Comienza a tomar forma la sesión de descanso que se regala o, por qué no, se auto regala. El cobro en este establecimiento está cifrado en dólares, así que la estancia costará 196 dólares, desayuno continental incuido, además de valet parking y conexión a internet.

El lugar para pasar la noche ya está. Previo a ello una buena cena no caerá nada mal. Comedor es un restaurante, en realidad no precisamente un restaurante, sino un club de cocina, un establecimiento más cercano al comensal, lo que se pretende es, tal cual, sentir como si se estuviera en el comedor de casa. Sólo abren al público jueves, viernes y sábado, en lo que puede denominarse horario normal de un restaurante, además de que atienden actividades especiales para grupos cualquier día de la semana que se solicite, y están a punto de comenzar con clubes de cocina, con personas que aprenderán a cocinar con la infraestructura profesional, en un ambiente muy cálido, próximo, más una experiencia como si se estuviera en casa. El comedor, literalmente, al lado de la cocina.

En fin, las coordenadas están dadas, las reservaciones hechas. Tiempo de consentirse, de consentirla, de consentirlo, según sea el caso. Unas vacaciones pues, aunque sea exprés. Suena incluso contradictorio, pero en verdad funciona.

Desde las 15:00 horas se puede ingresar al hotel. Listo el check in para conocer la habitación. El amplio ventanal de la Urban Suite permite un gran paso de luz, que puede regularse con las cortinas corredizas, que están muy cerca de la tina, que semeja una pila, y la cual será mejor utilizada después de cenar. El colchón es realmente confortable, así que una pequeña siesta no cae nada mal. Quiere ver la televisión, leer una revista (La Revista, La Tempestad, por ejemplo) adelante. Tómese una ducha, haga tiempo pues, disfrute de la tarde, pues la reservación para cenar es a las 20:30 horas.

De avenida La Paz y Unión, donde está el Hotel a la calle Viña del Mar en la colonia Providencia, donde está Comedor, se hará un trayecto de alrededor de 25 minutos en auto. Entonces, en punto de las 20:00 horas, y ya con hambre, es momento de partir. A Comedor hay que llegar así, es mejor haber avisado, aunque están abiertos al público, no se identifica a simple vista, hay que conocer la dirección y las características del sitio, ya que no tiene un letrero que lo anuncie.   

La recepción es de amigos, te llevan hasta la cocina y te dan las opciones para que elijas mesa. Interior o exterior. Afuera es recomendable, al pie de un árbol, una palmera y la fuente. El menú para esta noche (cambia cada semana) ofrece de entrada distintas opciones, la elección es: ensalada de camarón, cangrejo y aguacate y queso brie frito con almendras y miel y con higos grillados; de plato fuerte rack de cordero con gremolata y calabaza amarilla; de postre tarta de limón amarillo y frambuesa y panna cotta de chocolate. Un vino tempranillo acompañó los alimentos. Explosión de placer al paladar. Sigue el café. La próxima parada es un por una botella de tinto y agua mineral para terminar la velada.

Ya, es tiempo de la tina. Agua caliente y a jugar como en chapoteadero mientras se llena. El agua tiene sal y lego de beber un poco de vino tinto —tempranillo para no variar— el cuerpo está lo suficientemente relajado. La ducha es recomendable para disfrutar del chorro de la reagadera que es realmente placentero.

Al día siguiente desayuno continental: chilaquiles verdes, jugo de lima (puede ser naranja o vede también), fruta, café, yogur, pan dulce. ¿A la habitación? Sí, mejor. La mañana  tiene muy buena pinta desde el segundo piso del hotel. Bunas horas de vacaciones, la desconexión funcionó. ¿Qué sigue?

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