Suplementos | Gabriela Aguilar Serie: frivolidades Uña, tras uña, las mujeres con sus manos lindas Por: EL INFORMADOR 27 de marzo de 2009 - 21:15 hs Las manos son una parte muy importante de las mujeres. Las tapatías que tienen fama por sus ojos grandes y coquetos, su gracia al caminar y su constante preocupación por lucir guapas; es esto último lo que las lleva a pequeños lugares que -como epidemia- se encuentran en todos lados: son los “spas para uñas”. ¿Quién se hubiera imaginado hace 50 años, que éste sería uno de los negocios más productivos en Guadalajara? Adiós al manicure, bienvenida la moda de las uñas postizas. He aquí la historia frívola que se escribe y que nos traslada a dos de las avenidas más famosas de la ciudad: Hidalgo (antes de llegar al Mercado Corona) y Javier Mina, carros, gente, negocios dedicados a surtir los salones de belleza y una proveeduría simplemente impresionante de los artículos necesarios para el trabajo de las uñas “de a mentis” como suelen decir. El auge de estos establecimientos, tanto los que surten como los que lo aplican, inició aproximadamente hace cinco años. Antes era muy exclusivo tener la opción de lucir unas manos espectaculares. Ahora, está más al alcance de las mujeres; un servicio de este tipo se cobra desde los 100 pesos hasta los mil 500 o dos mil. La razón es simple, no se trata nada más de “poner uñas”, sino del diseño y decorado que se hace en ellas, el cual va desde lo más sencillo hasta lo más complejo: naturaleza muerta, paisajes, banderas de las Chivas y Atlas, calabazas si están en octubre, nochebuenas si es Navidad, arco iris, todo lo que la imaginación, talento y técnica de la persona que se encarga de hacerlos, se puede plasmar en un espacio tan pequeño como una uña y claro, también están las aplicaciones con sofisticadas piedras, que hacen más caro todo. El largo de la uña postiza o “tip” como le dicen los expertos en el tema, es otra de las modas que más llaman la atención. Algunas parecen garras por el alcance que tienen, “y entre más grandes mejor”, dicen algunas empleadas de uno de estos lugares. Irónico es el tiempo que dura en las manos la aplicación, dura de tres a cuatro semanas y luego viene el famoso retoque. Las mujeres más que reunirse al café, ya tienen otra opción para encontrarse y hablar de sus problemas, ilusiones y percances. La cotidianidad femenina en la Perla Tapatía ya tiene más escenarios y se encuentran en plazas comerciales, en la esquina de cualquier calle y hasta en la casa de mujeres que adaptaron un pequeño cuarto para hacer de las uñas el negocio propio. Así, poco a poco, se hace todo un círculo, los que surten productos, los que aplican, los que consumen y los que aprenden, porque sí, ya hay cada vez más escuelas de belleza en Guadalajara que presentan como opción cursos de técnicas de aplicación de uñas. Y no es para menos porque un negocio así se puede iniciar con una inversión de entre los 15 y 20 mil pesos, con ganancias que siempre se verán reflejadas, porque la frivolidad tapatía… siempre estará presente. Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones