Martes, 14 de Octubre 2025
Suplementos | Por: Vicente García Remus

Salto de Coyotes de Arriba

La hacienda Salto de Coyotes de Arriba se ubica en la falda Noroeste del Cerro La Coronita

Por: EL INFORMADOR

Sobre la falda Noroeste del Cerro La Coronita, fue asentada la preciosa hacienda Salto de Coyotes de Arriba.

Del lienzo de Zapotillo, fuimos al restaurante “Hacienda Coyotes”, donde degustamos unas tostadas de ceviche y unos filetes Sinaloa, con camarones en su interior, al gratín y bañados con salsa de cilantro, Sinaloa, porque el chef es de ese fabuloso estado, mientras tanto mirábamos con regocijo el estanque con fuente y gansos. Luego de unas jericayas fuimos a la hacienda Salto de Coyotes de Arriba. Seguimos rumbo a Zapotlanejo y a unos potreros viramos a la izquierda por el camino empedrado de la hacienda, que bajo a un bonito estanque delimitado por sauces, y después fue subiendo por una alameda hasta llegar al casco. Seis arcos de medio punto, sobre capiteles toscanos y columnas cuadradas, conforman la fachada principal, la arcada se repite en el segundo piso, sobre la cornisa hay dos coyotes aullando, como diciendo, “aquí es tierra de coyotes”. Frente al portal miramos un patio con naranjos agrios, rosales, belenes y colomos. Una reja resguarda el romántico patio.

Saludamos al señor Jesús Martínez, mejor conocido como “El Amigazo”, quien cordialmente nos fue mostrando los espacios de su hacienda. El tercer arco coincide con el zaguán, donde un cancel con quicios abre a la cordial entrada con bancas laterales. Del lado izquierdo del zaguán, hay dos ventanas verticales con forja y del derecho, una ventana y dos puertas, una fue clausurada con ladrillo y enjarre. Clavijeros de madera dura por doquier y argollas en las columnas. El zaguán nos condujo a un corredor de tres claros, que presume de dos fabulosas guarda monturas. Del corredor miramos una atractiva arcada en escuadra, con tres arcos por lado, a un costado del corredor vimos una arcada y una puerta de dos hojas, la primera con una singular ventana ovalada, y enfrente, el pozo de agua, embellecido por duraznos floridos. Una puerta del corredor abre a la bonita escalera de madera, pintada azul añil, que zigzaguea con gracia al segundo piso, una ventana con reja de mezquite la iluminaba, escalera que subimos acariciando el barandal. La terraza nos regaló hermosos paisajes, con árboles, lienzos de piedra, pastos secos, el vibrante bordo “El Salto”, y al fondo valles cubiertos de magueyes, delimitados por más árboles. Por último vimos el establo y las trojes.

Camino a Zapotlanejo, visitamos Carrocerías Becerra, “BECCAR”, vimos llegar tres camiones desnudos, chasis, motor y un asiento de madera para el conductor, unidades que entraron a la línea de ensamblaje, para posteriormente salir como flamantes camiones de pasajeros, fantásticas transformaciones. Manos talentosas y tecnología le dan formas funcionales, cómodas y acogedoras a las carrocerías.

Posteriormente, Jesús Pulido nos enseñó su industria y la de sus hermanos, “Cromadora Hermanos Pulido”, donde se fabrican accesorios cromados, de acero inoxidable y de aluminio, para camiones de tres toneladas para arriba, dentro de las normas automotrices. Diferentes naves que se fueron adosando, nos indicaron el crecimiento exitoso que ha tenido la empresa. En la nave más amplia apreciamos una troqueladora, una enorme prensa, una guillotina, una dobladora y una roladora. La nave que más nos maravilló fue la cromadora, donde están dos líneas de grandes y profundas tinas, un robot hacía la labor, tomaba unas defensas de tráiler y las introducía en una tina, luego sacaba otras defensas de otra tina y las introducía en otra tina vacía y así sucesivamente, en tiempos precisos, muy precisos, las defensas pasaban por varias tinas hasta salir cromadas, salían doradas y se tornaban cromo.    
   

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