Suplementos | Jesús llevó la Buena Nueva a los sencillos y fundó con ellos un Reino “Salió del Padre y vino al mundo; deja el mundo y retorna al Padre” Jesús llevó la Buena Nueva a los sencillos y fundó con ellos un Reino con doce seguidores fieles Por: EL INFORMADOR 4 de junio de 2011 - 13:29 hs El hijo de Dios bajó para que los hombres subieran a donde Él ha subido. ESPECIAL / Un ángel mensajero de Dios anunció a María el plan de Dios: “Concebirás y darás a luz. El que nacerá de ti será llamado Hijo del Altísimo”. Un ángel mensajero de Dios anunció a los pastores: “Hoy en Belén de Judá ha nacido el Salvador”. Corrieron con gran alegría y encontraron al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre. Así fue el cumplimiento de las profesías: “El Verbo de Dios tomó la naturaleza de los hombres y habitó entre nosotros”. Pasaron tres décadas, y con su voz Jesús llevó la Buena Nueva a los sencillos y fundó con ellos un Reino con doce seguidores fieles, sus discípulos más cercanos. La cumbre de su obra fue el sacrificio voluntario: se entregó, cordero sin mancha, para lavar con su sangre los pecados de la humanidad. Resucitó glorioso y en cuarenta días se dejó ver por más de quinientos, los que en él pusieron su esperanza. Mas ese gozo también para los sentidos --ver su rostro, verlo en persona, escuchar el encanto de su voz--, iba a tener un término. El final en la tierra le marcó tiempo y espacio. Citó a los suyos en Galilea y “al ver a Jesús se postraron, aunque algunos titubeaban”. “Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizando en el nombre del Padre y delHijo y del Espíritu Santo”, les dijo el Maestro. Desde ese momento los discípulos serán apóstoles --”enviados”--. Han recibido una coonsigna; no se quedarán aquí; su destino será siempre ser enviados: en el verbo latino, “misi”, o sea misioneros. Allí nació la vocación de la Iglesia fundada por Cristo. La Iglesia nació misionera. La Iglesia pueblo en marcha, no es una sociedad de creyentes en tranquilo reposo: no puede permanecer estática, pues el quietismo es muerte. La jerarquía y los fieles comprometidos con el bautismo han de ir siempre atentos a los signos de los tiempos, a las inquietudes, a los problemas, a las necesidades de los hombres inmersos en su tiempo y sus circunstancias, de tal manera que sea inteligible y aceptada la palabra de Dios. Ese fue el empeño del Papa Juan XXIII y esa la respuesta del Concilio Vaticano II (1962-1965), con un mismo sentir de los casi tres mil obispos de todo el mundo: el mismo mensaje, la Palabra de Dios, en forma nueva, renovada, adaptada a los hombres de su tiempo. Ese ha sido el empeño de los obispos de América Latina y del Caribe reunidos en el santuario de Aparecida, Brasil, en 2007, con la actitud de ser todos discípulos y todos misioneros, como aquellos reunidos en torno al Maestro cuando ya se despide y en ellos deja su Reino. “Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos” Si algunos titubeaban, ahora es claro y fuerte el pensamiento: Él es el Hijo de Dios y vuelve a su Padre. Han comprendido su misión: Primero, ser testigo de Cristo resucitado. “Era necesario que padeciera, muriera en la cruz, para ir, resucitado, a ocupar su sitio a la derecha del Padre”. Ellos deberán dar testimonio, y lo dieron con la palabra, con la vida y con la mayor ofrenda: el martirio. Luego, convencidos, fueron a servir a los demás como el Maestro los enseñó; ir no a ser servidos, sino a servir al prójimo. La Iglesia inició su labor con los apóstoles; luego dos discípulos de los apóstoles; siguieron los padres de la Iglesia, llamados así por reunir tres características: antigüedad, doctrina y santa vida; luego los doctores de la Iglesia --doctores, es decir doctos, sabios, notables por la sabiduría en la Palabra de Dios--; y en seguida los confesores, las vírgenes, los muchos testigos en todos los campos y estrados de la cultura, cada uno en sus circunstancias, testigos de Cristo resucitado como lo son muchos aún en este siglo XXI. El cielo está donde está Cristo El hijo de Dios bajó para que los hombres subieran a donde Él ha subido. ¿Dónde está el cielo? Donde está Cristo. Donde está Él está la vida. El hombre no puede ascender por sus propios medios. Ni la ciencia, ni la técnica, ni todos los recursos materiales, de esos tan abundantes en el siglo actual, sirven para lograr esta subida, más allá del tiempo y del espacio. Para subir al cielo se necesitan dos alas: la fe y la caridad. Cristo dijo; “El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre”. Mas no la fe sola, porque la fe sola está muerta; ha de ir acompañada de las buenas obras, las inspiradas por el amor. Lámpara es la luz, y el aceite mantiene viva la llama de la fe. Para subir con Cristo hay que estar con Cristo, arrimados a Él, incorporados a Él. Quien así llega, ya es ciudadano del cielo. “Somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos al Salvador y Señor Jesucristo, que reformará el cuerpo de nuestra vileza conforme a su cuerpo glorioso”. Así escribió San Pablo en su carta a los filipenses (Filip. 3, 20). Así como Cristo descendió a la tierra por nosotros, así también subió. La ascensión no es un punto final y un principio, es un acontecimiento abierto hacia el futuro, hacia el pueblo cristiano; los creyentes que vivirán de fe, de esperanza y con la caridad harán buenas obras, y así van subiendo el cuerpo hacia donde primero subió la cabeza. Esta es la fiesta de la esperanza. El cristiano todo lo espera de Cristo. “Esperamos todo de Él porque lo esperamos a Él, ahora que ya no lo vemos, porque la esperanza que se ve ya no es esperanza; lo que uno ve, ¿cómo esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, esperamos pacientemente”. Así dijo San Pablo a los romanos (Rom 8, 24). “Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Col. 3 1). José R. Ramírez Mercado Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones