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Rincones de California

Nuestra travesía comenzó en Palo Alto, capital estadounidense de la tecnología

Por: EL INFORMADOR

La bahía de San Francisco, siempre bella de bellos recuerdos para presumir. AP /

La bahía de San Francisco, siempre bella de bellos recuerdos para presumir. AP /

GUADALAJARA, JALISCO (30/ABR/2017).- Viajar, es uno de esos placeres en la vida que nunca cansan. No importando si se visita un destino “trillado”, como podría ser considerada una de las ciudades más importantes de la Unión Americana. Sí, hablamos de San Francisco, California.

Este sitio es ideal para aquellas personas que gustan del deporte, el buen comer y los paisajes increíbles, todo combinado con la civilización y organización del estado que sería una de las potencias mundiales, si se convirtiera en un país independiente.

Nuestra travesía comenzó en Palo Alto, capital estadounidense de la tecnología. Este lugar tranquilo choca con la opulencia en la que viven miles de habitantes, pues es una de las zonas más caras de todo el Estado -e incluso del país-. Esto es comprensible cuando te enteras que corporativos como el de Google y Apple están emplazados en esta región, por lo que existe una centralización de capital importante.

Manejamos más de una hora hacia el Norte por la 101, y en el camino encontramos contrastes interesantes. Por un lado, teníamos densos bosques, con árboles enormes que no permitían el paso de la luz. De hecho, la lluvia y la neblina hicieron de nuestro trayecto algo todavía más memorable.

Pasando el bosque, aunque era difícil de creer, encontramos una zona “agreste”, con campos abiertos y poblados bastante distanciados uno del otro. Por último, cerca de nuestro destino final, la fría brisa del mar nos golpeaba la cara, lo que nos hacía saber que estábamos cerca de llegar a nuestro destino final.

El contraste es impresionante. Al llegar a la bahía de San Francisco todo es diferente. Una ciudad, en toda la extensión de la palabra, con denso tránsito vehicular y gente yendo en todas direcciones. Grandes tiendas y edificios, complementan el paisaje urbano.

Cuando terminé de trabajar, me dispuse a no dejar pasar la oportunidad de ver los sitios icónicos de San Francisco. Fue como estar en una película o incluso mejor. Visité el Barrio Chino, cerca del Distrito financiero. Pude ser testigo del típico “americano” exitoso, vestido con traje, con un portafolio y “pegado” a su celular; mientras, al otro lado de la calle, había personas con rasgos asiáticos degustando pulpos y otros bichos de mar vivos.

Saliendo del espectacular Centro, decidí ir hacia el Norte una vez más. Ahí, encontré al titán de acero rojo que se erige de manera impresionante, dando origen a la panorámica típica de esta ciudad. El Golden Gate luce mejor que en cualquier foto o película, y no pude dejar pasar la oportunidad de inmortalizar el momento.

Después de la algarabía de cruzar el puente, tenía hambre, así que llegué a un poblado llamado Fort Baker.

Ya en un restaurante le pedí a la mesera -que por cierto era mexicana- que me sirviera algo típico de la región. Me dijo que con el frio siempre caía bien una “sopa”, así que me sirvió un tazón de Clam Showder, o crema de almeja.

Tal vez ese sea el sabor que rememorará mi viaje, ya que ahí, sentado en el restaurante, podía ver la Isla Alcatráz, las agitadas aguas californianas y el Golden Gate de manera simultánea. Algo simplemente inolvidable.

El sazón de la ciudad

Si viajas a San Francisco, no dejes pasar la oportunidad de visitar Don of The Bimini Twist (188 King Street unit). El recinto, que combina la comida japonesa con sutiles toques de otras regiones del mundo, es el mejor valorado por los viajeros en la influyente página de internet de TripAdvisor.

Si lo que buscas es el tradicional sabor de la cocina italo-americana, entonces explora el The Italian Homemade Company (716 Columbus Ave). La pasta y la salsa boloñesa es una de las más apreciadas por los comensales que han disfrutado de su sabor.

¡Para volar!

Desde Guadalajara hasta San Francisco, los vuelos toman cuatro horas con 10 minutos. Algunas de las líneas que prestan este servicio son Volaris, Delta y Aeroméxico (sin escalas).

Al tomar un vuelo con conexión, el tiempo de viaje puede llegar a ser de seis horas con 20 minutos.

EL INFORMADOR / CÉSAR CERDA

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