Viernes, 10 de Octubre 2025
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Rebelde con causa

Este es un coche, en muchos aspectos, chapado a la antigua

Por: EL INFORMADOR

En una familia de bien portados, el SRT8 es el Chrysler más divertido.  /

En una familia de bien portados, el SRT8 es el Chrysler más divertido. /

GUADALAJARA, JALISCO (12/JUL/2014).- Si fuera invitado a una boda, este auto llegaría de traje oscuro, pero con tenis color naranja. Sí, puede chocar a algunos, pero los que sienten en su mesa en la recepción, la pasarán mejor que todos los demás. Este es el espíritu del 300 SRT8.

Sí, lo sabemos. Los autos de este tamaño, están fuera de moda. Como si a los amantes del clásico estilo estadounidense les importara la moda. Es grande, sí. De hecho, los cinco metros de largo hoy en día ya entran casi en el terreno de la agresión. ¿Y? El 300, mucho más en la versión SRT8, no es un auto para agradar a los amigos de lo verde, a los que piensan en la naturaleza como un manto sagrado al que hay que cuidar. Este es un coche, en muchos aspectos, chapado a la antigua. Es un inmenso sedán estadounidense, con tracción trasera, un poderoso V8 bajo el largo cofre y caja automática. Sus compatriotas lo definirían muy bien como un verdadero “bad ass”, algo como el “mal portado”. Excelente. Así nos gusta.

Desde afuera queda claro que su intención no es simplemente levar a los pasajeros de un lado a otro, sino disfrutar el camino. La fascia delantera, los faldones laterales y el alerón trasero, aunque discreto, muestran que le gusta acelerar como sus paisanos. Pero la buena noticia es que al contrario de muchos de sus vecinos, a este Chrysler también le gusta correr, incluso en las curvas.

Pero empecemos con una recta. Pise el freno con el pie izquierdo, quite el control de tracción, ponga la caja en D y revolucione hasta 2,500 rpm. Las 470 libras-pie de torque sólo llegarán en su totalidad a las 4,700 rpm, pero la mitad de esta fuerza ya es suficiente para quemar las llantas y levantar humo y el humor del conductor. Siga pisando firme y otra vez el número 470 aparecerá, ahora el de la potencia que llevaría el auto a más de 250 km/h, si no hubiera un gobernador que lo detuviera ahí.

Curvas, confort y diversión

Lo mejor de todo es que, como ya comentamos, se puede entrar a las curvas manteniendo la diversión que encontramos al acelerar. El 300 SRT8 se agarra bastante bien. La dirección es precisa y rápida, aunque no muy comunicativa.

Esa poca transferencia de información al conductor es algo característico del auto en algunos aspectos. Tal vez por mantener es carácter típico estadounidense, hay un cierto aislamiento del entorno. El sonido del motor, por ejemplo, no se escuchará a menos que se exija mucho de la máquina y rebasemos las 3,500 rpm. La suspensión, 27% más suave que el Charger SRT8, nos parece que encuentra el punto justo para complacer al piloto y a sus acompañantes, que tendrán también todo el lujo a su alrededor, como asientos forrados de piel y alcántara; quemacocos; pantalla de 8.4 pulgadas con GPS; un buen sistema de sonido y muchas otras amenidades.

Las concesiones al confort también se trasladan a algunos críticos, que ponen el medio ambiente sobre cualquier otra cosa. Por esto el motor de 6.4 litros desconecta la mitad de sus 8 cilindros para que, cuando alguien quiera andar simplemente en un tranquilo paseo para disfrutar el paisaje, el consumo baje. En nuestras pruebas, con aire puesto y buscando resistir a la constante tentación de pisar y sentir la fuerza del motor HEMI, el SRT8 logró 6.3 km/litro en ciudad. Nos parece excelente. El “chico malo” también sabe cómo portarse bien.

Pero si fuera para andar así, sería mejor olvidar el código alfanumérico que hace toda la diferencia del mundo y comprar un 300 normal, no el SRT8. Con este lo que se tiene es la capacidad de ponernos de buenas; de hacernos sentir vivos, alegres, llenos de energía.

Sí, muchos dirán que es un monstruo, un dinosaurio de la época en que el mundo era conquistado por las dimensiones de sus conquistadores. Otros, siguen entendiendo que hay ocasiones en que el tamaño sí importa. Y con el SRT8, sus cinco metros están respaldados por 470 magníficos motivos —sean de potencia o de torque— para hacernos disfrutar de la vida junto a un rebelde que tiene todas las correctas razones para serlo.

Su diseño

De proporciones generosas, el 300 SRT8 se deja sentir en el asfalto con sus trazos imponentes y a la vez elegantes, incluso llegando a ser “agresivo” a la vista.

Casi perfecto


De no ser por el gobernador de velocidad, podríamos experimentar velocidades muy atrevidas para el peso y tamaño de este sedán.

FICHA TÉCNICA

Motor: Frontal
Cilindros: 6.4 L
Turbo: No.
Potencia: 470 HP @6,000 rpm.
Torque: 470 libras-pie @ 4,300 rpm
Tracción: Trasera
Transmisión: Automática de cinco velocidades (5+R), con modo secuencial.

Suspensión

Delantera: Independiente, de doble horquilla, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Trasera: Independiente, de cinco brazos, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.

Frenos
Delanteros: De discos sólidos, con ABS
Traseros: De discos sólidos, con ABS.

Dirección
De piñón y cremallera, con asistencia eléctrica.

Dimensiones y capacidades
Largo:5,088 mm
Ancho: 1,886 mm
Alto:1,480 mm

Capacidad
Distancia entre ejes: 3,052 mm
Peso: 1,984 kgrs.
Tanque: 73 litros
Cajuela: 461 litros

Resultados en el Autódromo

Aceleración de 0 a 100 km/h en: 7.4 segundos.
Frenado de 100 km/h a 0: en: 43 metros
Cuarto de milla: 14.82 segundos 158.5 km/h
Velocidad máxima observada: 230 km/h

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