Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Miles de pesos son gastados diariamente para librarse de la culpa

¿Quién tiene la culpa?

Las salas de terapia y los consultorios están llenos de personas atormentadas, quienes tratan a toda costa de evadir la culpa y la responsabilidad

Por: EL INFORMADOR

     Miles de pesos son gastados diariamente para librarse de la culpa. Las salas de terapia y los consultorios están llenos de personas atormentadas, quienes tratan a toda costa de evadir la culpa y la responsabilidad. Cada rato aparecen nuevos tratamientos para ayudar a las personas, desde medicamentos, remedios milagrosos, o simplemente encontrar a otra persona a quien culpar por las desdichas.
    Con frecuencia se culpa a los padres, al gobierno, a la sociedad, a los medios de comunicación, a los sistemas políticos y a muchas cosas más, por la infelicidad de la gente, pero todo parece indicar que este método no funciona.  Tratamientos van, terapias vienen, y todo se acaba convirtiendo en un círculo vicioso del que parece que nunca se podrá salir.
    La culpa es tan antigua como el hombre mismo; cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios, inmediatamente apareció dentro de ellos un temor que los hizo alejarse de Dios, y una vergüenza que los hizo cubrirse con hojas de higuera. Desde entonces los hombres han tratado de esconder sus faltas, o han buscado hacer responsables a los demás por lo propio.
    Sin embargo, las palabras de Jesús en la lectura del evangelio del día de hoy demuestran todo lo contrario. Nos cuenta el capítulo 7 de San Marcos, que Jesús reprendió a los fariseos que criticaban a sus discípulos por comer con las manos sucias, diciéndoles que no era lo que entraba de fuera lo que hacía impuro al hombre, sino lo que salía de adentro. Luego el Maestro dijo algo contundente: “Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro”.
    Esto echa por tierra todas las teorías de que las malas acciones son culpa de los demás. Con frecuencia, cuando una persona es sorprendida haciendo lo malo, se exculpa con expresiones tales como “no supe lo que hacía”, “me obligaron a hacerlo”, “perdí la cabeza” y muchas otras más. El asunto es que, de acuerdo con Jesús, esas malas acciones se gestaron primero dentro del corazón de la persona, y luego simplemente se llevaron a cabo. Así son las cosas en la perspectiva de Dios, y Él nos juzgará de acuerdo a esa perspectiva. Nadie podrá justificarse delante de Él.
    Es por eso que son tan populares las ideas que eliminan a Dios de la vida de los hombres, tales como la teoría de la evolución: al concluir que somos producto de una evolución de millones de años y millones de accidentes afortunados, quedamos libres de tener que dar cuentas a un Dios santo y justo por nuestras acciones.
    Otro ejemplo es el caso del aborto. El hecho de que una autoridad determine que “eliminar” un producto de menos de doce semanas de vida no es un asesinato, puede evitar las consecuencias legales, pero no podrá borrar de la conciencia la culpa. El problema más grande que una mujer que decide abortar enfrenta, no es el del rechazo de los demás, o de las consecuencias legales, o de algún peligro para su salud, o de la excomunión de la iglesia; su mayor problema es que tarde o temprano tendrá que dar cuenta a Dios por sus acciones, y su conciencia ya le está anticipando lo que le vendrá si no se arrepiente.
    De manera que, de acuerdo a las palabras de Jesús, la responsabilidad es nuestra, porque la maldad sale de nuestro corazón. ¿Usted qué piensa?

    Angel Flores Rivero
    iglefamiliar@hotmail.com



    

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