Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”

¿Qué dijo el Maestro?

Muchas frases de Jesús escandalizaron a los fariseos, ya que confrontaban sus enfoques religiosos y sus costumbres

Por: EL INFORMADOR

     Muchas frases de Jesús escandalizaron a los fariseos, ya que confrontaban sus enfoques religiosos y sus costumbres, pero hubo por lo menos una de ellas que, de plano, desafió su sentido común, ya que no había una explicación lógica para ella. Podemos leerla en Juan 6, 51-58, donde Jesús afirmó: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”; un poco después el Señor amplió esta declaración diciendo: “Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”.

     Estas expresiones provocaron todo tipo de reacciones adversas de los judíos, desde incomprensión hasta odio, pasando por la certeza de que Jesús había perdido la razón, y ahora estaba anticipando un tipo de canibalismo religioso, dando a entender que era necesario comer su carne y beber su sangre para tener vida eterna.

     Con toda la cantidad de prejuicios que los fariseos habían levantado en contra de Jesús, esta fue una de las gotas que derramaron el vaso, ya que a todas luces era inaceptable pensar en comer la carne y beber la sangre de otro ser humano, pues era algo totalmente prohibido por la ley de Dios. Lo que ellos entendieron de las palabras de Jesús les producía una severa repulsión, por cuestiones de su religión y también por puro sentido común.

     ¿Pero era esto lo que Jesús les estaba diciendo? ¿Acaso les estaba proponiendo a sus seguidores que encontraran la forma de comer la carne de Jesús en algún momento futuro? Por supuesto que no. De hecho la clave se encontraría tiempo después cuando, durante la última cena, el Maestro compartiría el pan y el vino con sus discípulos, usando cuidadosamente las palabras “coman, beban, este es mi cuerpo y esta es mi sangre derramada por ustedes, hagan esto en memoria de mí”. Ese fue el momento en que el Señor estaba compartiendo con ellos elementos que simbolizarían su cuerpo y su sangre, para que los discípulos comieran y bebieran de ellos.

     Pero en este relato del evangelio hay una parte muy interesante, que podría pasar desapercibida si no ponemos cuidado. Jesús dijo también: “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que come vivirá por mí”.     Esto es muy importante, porque Jesús está diciendo que su deseo es que “habitemos en Él y que Él habite en nosotros”. ¿Cómo puede Jesús habitar en mí?, ¿cómo puedo yo habitar en Jesús?, ¿cuál es la manera de unirnos?, ¿es algo físico o espiritual?

     Una manera de entenderlo es precisamente cuando comemos un pedazo de pan, o bebemos un poco de líquido; antes de hacerlo, nosotros somos una entidad y el pan y el líquido son otra entidad diferente a nosotros; luego cuando lo comemos y lo bebemos, ese pan y ese líquido pasan a formar parte de nosotros, y poco a poco se va convirtiendo en todo tipo de nutrientes, para llegar a ser parte de nuestra sangre, y de ahí a cada célula de nuestro cuerpo. En medio de este proceso de asimilación, hay un momento en el que ya no se puede diferenciar cuál es el pan y cuál es el cuerpo, ya que se han unido en uno solo.

     Por eso Jesús hablaba de que el Padre y Él son uno solo, y que ese es el deseo de Dios, que nosotros y su Hijo seamos uno solo. En otras palabras, que nos unamos a su Hijo de tal manera que sus pensamientos vengan a ser nuestros pensamientos, y de que su voluntad llegue a ser también nuestra voluntad, para que así hagamos aquí en la tierra lo que sea su voluntad.

Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com   

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