Suplementos | Se recurre fácilmente a la falacia de que la Iglesia quiere imponer sus criterios Proponer el plan divino Este domingo el Evangelio nos recuerda cuando Jesús, les dijo: “Denles ustedes de comer” Por: EL INFORMADOR 30 de julio de 2011 - 11:53 hs Ya se ha hecho costumbre que cuando se está en desacuerdo con los postulados de la Iglesia Católica en cualquier materia, se recurre fácilmente a la falacia de que ésta quiere imponer sus criterios e imponerse en la vida de los seres humanos con principios anacrónicos, haciendo uso de mandamientos y amenazas de condenación eterna si no se cumple. Dichos postulados tienen como origen la Revelación Divina plasmada en la Sagrada Escritura, Santa Biblia o Palabra de Dios, la cual fue inspirada por Dios, tomando en cuenta su plan de salvación y la naturaleza humana con su ley natural. Uno de los atributos indefectibles de Dios es el total, absoluto e infalible respeto que Él tiene a la libertad del hombre; de ahí que jamás forzará o manipulará a nadie para que acepte su plan y su salvación, y si Su Iglesia es la depositaria de dicha revelación y de la misión de darla a conocer, tampoco lo hará. Si en la historia se han presentado casos en contrario, sin duda han sido serias equivocaciones cometidas por hombres tan débiles y expuestos a incurrir en ellas como cualquiera. El gran pontífice Paulo VI, en su fundamental documento “Evangelii Nuntiandi (Para anunciar el Evangelio) afirma si lo siguiente: “el compromiso de la evangelización se está volviendo cada vez más necesario, a causa de las situaciones de descristianización frecuentes en nuestros días, para gran número de personas que recibieron el bautismo, pero viven al margen de la vida cristiana (...) y para otros muchos” (n. 52). Y, con el pensamiento dirigido a los que se han alejado de la fe, añadía que “la acción evangelizadora de la Iglesia debe buscar constantemente los medios y el lenguaje adecuados para proponerles o volverles a proponer la revelación de Dios y la fe en Jesucristo” (ib., n. 56). Nuestro actual Papa, Benedicto XVI, en un mensaje durante una audiencia reciente, aseveró que: “El papel de la Iglesia es proponer, no imponer, al ser humano el estilo de vida que Jesús, Dios y hombre verdadero, vino a enseñarnos... y que en la raíz de toda evangelización no hay un proyecto humano de expansión, sino el deseo de compartir el don inestimable que Dios ha querido darnos, haciéndonos partícipes de su propia vida”. Con estos “botones” como muestras, se vislumbra la verdadera postura de la Iglesia Católica en cuanto a la proclamación de la Verdad sobre el ser humano, la vida, el mundo, los valores trascendentes etc., la cual se ve con claridad que, reiteramos, la Iglesia de Jesucristo propone, desea compartir, da testimonio de la acción de Dios, y desde luego advierte a sus miembros las consecuencias de aquellos que, teniendo su compromiso bautismal, no lo viven conforme al mencionado plan. Sin embargo, es preciso señalar que, al final de cuentas, sólo Dios y nadie más juzgará a sus hijos, y les dará ya sea el premio o el castigo eternos. Es por ello que,como se puede constatar, mi deseo al escribir en esta página es presentar esa propuesta, fundamentado en la Palabra de Dios en su reflexión a la luz de la interpretación del Magisterio de la Iglesia, asistido por la luz y la sabiduría del Espíritu Santo, y así mismo, tomando en cuenta mi propia vivencia de los valores evangélicos y mi experiencia de vida como discípulo de Jesucristo resucitado, para la gloria de Dios, y para invitar a nuestros apreciables lectores --respetando su libertad--a aceptarla y asumirla, y les pueda servir para su propia vida cristiana. Todo ello con pureza de intención, con amor fraterno y con absoluto respeto a su persona y a las creencias de quienes nos honran con su lectura, en particular a aquellos que disienten con la doctrina de Cristo y de su Iglesia. Sabemos que con unas personas lo logramos, con otras no, en esa libertad. Este domingo el Evangelio nos recuerda cuando Jesús, en respuesta a sus discípulos que le pedían que despidiera a la multitud, pues estaba hambrienta, les dijo: “Denles ustedes de comer”, y cómo ellos no le creen, porque si así hubiera sido, lo habrían hecho. Hermanos lectores, los invito a reflexionar juntos en cuántas veces Jesús nos pide o nos manda que realicemos alguna acción y nosotros no le obedecemos, ya sea porque no creemos o por muchas razones más. Tengamos presentes las palabras del mismo Jesús, quien dijo que para entrar en el Reino de los cielos, es preciso escuchar su Palabra y ponerla en práctica; es decir, obedecerla. Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj@yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Lee También Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Romería de la Virgen de Zapopan: “Pido que haya paz en el país” ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? 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