Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Prueba de Manejo. Dodge Challenger

Poder civilizado

Con una máquina ''más pequeña'', este Challenger gana en eficiencia

Por: EL INFORMADOR

Deportivo. Por su diseño, aparenta traer una fortaleza bajo el cofre.  /

Deportivo. Por su diseño, aparenta traer una fortaleza bajo el cofre. /

GUADALAJARA, JALISCO (22/JUN/2013).- El Challenger Rallye Redline, con 2 cilindros menos, está un escalón abajo del musculoso HEMI del R/T, pero no por eso deja de ser un coche fuerte y veloz. Con el tiempo, la llegada de los motores V6 -en esta época moderna de los pony cars- se han ganado un lugar de respeto entre quienes los juzgaban, y de consideración por parte de quienes los quieren tener. Con más de 300 HP bajo el cofre, este Challenger es, obviamente, rival de los Mustang y Camaro, en una pequeña pero sustanciosa batalla V6.

La edición especial que manejamos, denominada Rallye Redline, se ve favorecida por un deportivo y a la vez elegante color blanco con rayas tipo Le Mans en color rojo. A diferencia de la versión de entrada, la SXT, este Challenger cuenta con rines de aluminio de 20 pulgadas de diámetro (mismo tamaño del SXT) y “acabado en cromo negro”, con el borde diametral pintado en rojo.

Al circular por la calle, llama la atención y la gente debe imaginarse que llevamos un HEMI adelante, aunque no es así. Al acelerar el Challenger lo hace de buena forma, aunque se extraña esa vibración del V8 que hace latir el corazón de forma especial.

Sin embargo, aunque no tenemos esas sensaciones en el Challenger Rallye Redline, sí tenemos un auto muy capaz. El propulsor es el multipremiado V6 Pentastar, de 3.6 litros de desplazamiento y 305 caballos de potencia, con 268 libras-pie de torque. Con esto, tenemos un vehículo que se mueve bien desde que está parado, para ganar velocidad en poco tiempo y de inmediato nos regala esa deportividad que esperamos de él.

En el autódromo tuvo un mejor rendimiento de 0-100 km/h que el SXT, realizando un tiempo de 7.1 segundos, mientras que el frenado fue ligeramente peor, con 42 metros para detenerse por completo desde los 100 km/h.

Se apoya en el R/T

Para los fanáticos de la marca y de este modelo, no quedarán decepcionados con su desempeño, ya que toma prestados algunos elementos del R/T, como la suspensión, que tiene el sabor de esa versión briosa del Challenger, y lo separa un poco de la versión básica a la hora del manejo. Esta combinación hace que el coche se sienta con buen aplomo y bien plantado al piso al momento de exigirle.

Ahora que el Challenger Rallye Redline tiene la actitud ruda de cualquier otro “pony car”, además es civilizado, ya que el consumo de combustible es relativamente bajo y entrega, según su computadora, cerca de los 8 kilómetros por litro, en un consumo combinado. Nada mal para este glotón de casi dos toneladas.

En el interior, esta versión especial del Challenger cuenta con asientos de piel en color rojo, que combina bien con los plásticos negros, predominantes en el habitáculo. El tablero del velocímetro, tacómetro, temperatura y nivel de combustible, mantienen el típico color blanco al fondo.

Al centro monta la pantalla táctil, que incluye el sistema multimedia “MyGiG” con U-Connect, a la cual ya le hace falta una buena actualización visual, ya que a pesar de ser un elemento moderno e indispensable, ya se ve algo “cansado”. En cuanto al funcionamiento, sigue siendo algo errático y por momentos “desconoce” un smartphone cuando es vinculado vía Bluetooth, ya sea para reproducir audio o llamar por teléfono.

Pero le perdonamos estos pecados gracias al sistema de audio proporcionado por “Boston Acoustics”, que incluye un amplificador de 368 watts y un subwoofer. Entre otros elementos, dispone de controles de audio en el volante, y el encendido es mediante un botón, bajo el sistema llamado “Keyless Enter-N-Go”.

De esta forma, con un paquete que no le pide mucho a su hermano mayor, el R/T, este V6 “adornado” tiene elementos aspiracionales y un desempeño digno de cualquier “pony car”. Sobre todo, si lo comparamos con las alternativas que tenemos a la mano, las cuales encontramos en el Camaro LT Cupé, automático, de 323 HP, en 418,500 pesos, y en el Mustang Cupé Lujo, automático, con 305 HP, por el que Ford pide 409,900 pesos. Así, en esta guerra de los “pony”, hasta la infantería V6 es muy difícil de elegir, a menos que tenga un claro gusto por alguno de estos coches.


FICHA TÉCNICA

Motor. Frontal.
Cilindros. V6; 3.6 litros.
Turbocomprensores. No
Potencia. 305 HP @ 6,350 rpm
Torque. 268 libras-pie @ 4,800 rpm.
Tracción. Trasera.
Tranmisores. Automática de cinco velocidades (5+R), con modo secuencial.

SUSPENSIÓN

Delantera. Independiente de brazo largo y corto, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Trasera. Independiente, de tipo Multilink, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.

FRENOS

Delanteros. De discos sólidos con ABS.
Traseros. De discos sólidos con ABS.

DIRECCIÓN

De piñón y cremallera, con asistencia electro-hidráulica.

DIMENSIONES en milímetros


Largo. 5,023
Ancho. 1,923
Alto. 1,449
Distancia entre ejes. 2,946
Peso. 1,878 kilogramos.

CAPACIDAD


Tanque. 72 litros
Cajuela. 458 litros

RESULTADOS EN EL AUTÓDROMO

Aceleración de 0 a 100 km/h en: 7.1 segundos
Frenado de 100 km/h a 0 en: 42 metros.
Cuarto de milla: 14.7 segundos @ 149 km/h
Velocidad máxima observada: 250 km/h

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