Suplementos | Un Año con San Pablo Para Saber Mirar Todavía en clima navideño celebramos la Epifanía de Jesús, esto es, su manifestación al mundo Por: EL INFORMADOR 6 de enero de 2009 - 11:28 hs Todavía en clima navideño celebramos la Epifanía de Jesús, esto es, su manifestación al mundo. Unos Magos de Oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?. Cuando vieron al niño con María su madre, le adoraron y abriendo sus cofres le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra”. (Mt 2,1). Es ciertamente asombroso este hecho, y no tanto por la forma en que el Señor se manifiesta, sino por la fe de los Magos, que supieron reconocer en aquel niño pobre, pequeño y desvalido, al Mesías, Salvador del mundo. Pero considerando a San Pablo, también podemos reconocer como asombroso el hecho de su encuentro con Jesús, que se le presenta en un momento clave de su vida; para entonces Jesús ya había vivido, había muerto y había resucitado. El mismo apóstol nos relata que fue como un rayo de luz que hirió sus ojos y lo dejó ciego. En los Hechos de los Apóstoles, capítulo 9, versos del 3 al 8, leemos: “Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le envolvió una luz que venía del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: --Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él preguntó:--¿Quién eres, Señor? Y la voz le dijo: --Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Saulo replicó: --¿Qué he de hacer, Señor? --Levántate, entra en la ciudad y allí te dirán lo que debes hacer. “Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto, pues oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía sus ojos bien abiertos, no veía nada. Entonces le tomaron de la mano y le introdujeron en Damasco”. Lo importante es que en aquellos momentos el perseguidor supo reconocer a su Señor y se puso total e incondicionalmente a su disposición: Señor, ¿Qué quieres que haga? Y desde ese momento su único empeño fue cumplir la misión que le encomendó el Señor Jesús que se le apareció en condiciones tan contrastantes. La aplicación a nuestra vida es clara y sencilla, porque muchas veces no sabemos ver en la vida rutinaria las señales de la presencia divina que en distintas formas se pone de manifiesto ante nuestros ojos, ni sabemos escuchar sus voces, y seguimos por la vida desentendiéndonos de aquello que podría ser para cada uno salvación y vida, alegría y felicidad. Saber ver y saber mirar con atención es una gracia muy grande que tenemos que pedir y que aprender, si queremos que nuestra vida sea significativa. Que no digan de nosotros que tenemos ojos y no vemos… más bien, aunque sea con lentes, sabemos mirar… pero que también tenemos otra capacidad visual para percibir las cosas espirituales, intangibles y para ver en los signos externos los milagros divinos que con frecuencia Dios nos envía como luces y avisos que desde luego, no podemos ignorar. También nosotros podemos mirar a Dios en un rayo de luz, o en la sencillez de nuestra rutina diaria. También nosotros podemos reconocer como San Pablo, qué es lo que nos pide el Señor que corrijamos o que cambiemos definitivamente para entrar dentro de los planes de su divina voluntad. Mucho tiempo más tarde San Pablo escribiría a los efesios diciéndoles: “Por revelación de Dios se me dio a conocer este misterio que no había sido manifestado en otros tiempos: Que todos somos herederos de la misma gracia, miembros todos del Cuerpo Místico de Jesús”. Felices nosotros, si sabemos ver en todo la gracia de Dios que es siempre bendición. María Belén Sánchez fsp Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones