Suplementos | A 10 kilómetros de Temacapulín, se levantó dicha población Palmarejo Sobre una colina, a la vera del río Verde y unos 10 kilómetros al oeste de Temacapulín, se levantó la sosegada población de Palmarejo. Por: EL INFORMADOR 15 de abril de 2012 - 03:00 hs Entre el río y el bosque, Palmarejo es sin duda un bello escenario para disfrutar de la Naturaleza. / GUADALAJARA, JALISCO (15/ABR/2012).- Sobre una colina, a la vera del río Verde y unos 10 kilómetros al oeste de Temacapulín, se levantó la sosegada población de Palmarejo. Pernocté en el Hotel Temacapulín, unos grillos arrullaron mi sueño y el cantar de unas golondrinas me dio los buenos días. Di unos pasos a el Mesón Mamá Tachita, donde degusté unos blanquillos con chorizo, frijolitos, trozos de panela, gordas infladas y salsa arriera; Juanita Ortega estaba frente al fogón. El primitivo asentamiento de Temacapulín data del siglo VI. Pedro Alméndez encabezó un ejército de 80 peninsulares y mil naturales en su incursión por el cerro Gordo. Mota Padilla anotó: “Le iban saliendo los caciques de los pueblos comarcanos, como son Xonacatlán, Teziualtitlán, Azcatlán, Matatlán, Temacapulíni, Acatic y Tzapoltán… y no habiéndose ofrecido a Chirinos encuentro alguno, tomó posesión de todo aquel territorio”. Antonio de Mendoza, “llegó al río de Temacapuli y descansó dos días”. En el siglo XVIII, la población fue considerada cabecera de comarca. Al salir del zaguán del mesón, vi de reojo la plaza, donde el 30 de noviembre de 1989 hubo discursos: “Desde hace varias décadas se había señalado que una de las principales fuentes alternas era el río Verde y que para aprovecharlo se necesitaba construir la presa de La Zurda”. Fernando González Villareal, en compañía del Presidente y del Gobernador, pronunció: “Para resolver los problemas de abastecimiento actual y futuro a la ciudad, con el aprovechamiento de las aguas de los ríos Verde y Calderón, proyectos que permitirían disminuir las extracciones del lago de Chapala… Se estudiarán diversas opciones para regular las corrientes de estos ríos y los lugares viables para la construcción de las presas… La Zurda sobre el cauce del río Verde, habrá que construir una presa adicional, complementaria de ésta para aumentar el grado de aprovechamiento de las aguas del Verde… Guadalajara podrá contar con dos metros cúbicos por segundo adicionales en los próximos dos años, otros dos en 1993, 4.6 más en 1994 y 5.4 en 1995. Esto hace un total de 14, que es más de lo que actualmente recibe Guadalajara”. Me encaminé por la calle Hidalgo con dirección Poniente, después de las últimas moradas, la calle continuó con un fantástico camino de tierra enriquecido por fotográficos parajes con lomas salpicadas de cedros, huizaches, nopales, órganos, tezcalames y heliotropios. Atractivos potreros delimitados por lienzos de piedra, algunos con vacadas y otros con su tierra surcada del temporal pasado; en el horizonte, laderas del cañón un tanto inclinadas en algunos tramos casi verticales y con crestas planas. El arroyo La Mina se hizo presente con algunas tinajas que contrastaban con suelos polvosos. Más adelante miré unas casas de La Cofradía y enseguida los arroyos: El Colorado y El Corazón, donde se reflejaban añejas sabinas, luego fui cautivado por un insólito bosque de sabinas y detrás de los troncos el encantador río Verde; me bajé del coche para contemplarlo, al acercarme escuché el canto de unas cercetas, y en breve aprecie una parvada canela y otra aliverde, nadaban felices en aquel rincón. Al poco rato me detectaron y volaron a una corta distancia, río arriba, las seguí admirando, aunque más distantes. Caminé gozoso por la orilla del mágico río que en algunas partes el cauce se dividía en dos sin perder su atractivo, se hacía más hermoso cuando se ensanchaba, embellecido siempre por el sabinar a ambos extremos; me senté sobre una piedra a contemplarlo, verde y quieto, apenas mostraba su movimiento, chipes corona negra y corona naranja lo animaban. Me fue difícil retirarme de aquel paraíso. El camino fue ascendiendo un poco y fueron apareciendo bonitas casas de adobe diseminadas en una loma, con pocos vanos y algunas gárgolas, casi casas fuertes mirando el vivir de su río, que es su vivir; estaba en Palmarejo, que se enorgullece por su insólito entorno y camino, el padre Gabriel Espinoza emprendió la Carrera de los Remedios. Dónde está Palmarejo está en el municipio de Cañadas de Obregón. De Guadalajara a este poblado hay 145 kilómetros de distancia, que se recorren en dos horas y media. Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones