Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | ¿Cómo creer en Dios?

Padre nuestro, Padre de todos

Es necesario, indispensable, avivar la fe, darle nuevo sentido cada día

Por: EL INFORMADOR

Aprender a invocar a Dios como nuestro Padre, es lo primero que se enseña a los niños cuando se les inicia en el Catecismo.

Y luego vamos creciendo y viendo las cosas del mundo y la vida con ojos muy humanos, y llega el momento en que nos creemos sabios, más sabios que Dios, y dejamos de lado la genuina religiosidad que germina en el corazón a partir de la semilla sembrada allí por nuestro Creador, desde el momento en que fuimos llamados a vivir.

Pobre de aquel que no ha aprendido a llamar a Dios “Padre”, y pobre del que se siente huérfano, sin tener a quien acudir en sus momentos de tristeza o de desventura.

¿Cómo creer en Dios?

Es necesario, indispensable, avivar la fe, darle nuevo sentido cada día, y no permitir que se apague esa llamita que llevamos ardiendo en el corazón.

La fe genuina es trascendente, va más allá de los sentidos, de los razonamientos, de los prejuicios y las supersticiones.

Muchos dicen que no creen en Dios, y tienen razón, porque sólo consideran Dios a lo que su fantasía o las leyendas míticas le han presentado, y lo que ven en su mente es un viejo solemne, de largas barbas blancas, vestido al estilo pre-antiguo, con una larga túnica.

Ciertamente allí la fe no tiene elementos firmes en qué apoyarse, y estas personas tienen razón en no creer, porque ese Dios no es Dios; y menos si otros quieren mirarlo como antiguamente lo representaban los habitantes de nuestro mundo, con un látigo de rayos y truenos en la mano y pronto a castigar el menor delito.

El verdadero Dios

El auténtico, el que no miente y no falla, es el Dios de Jesús, que es todo amor y  misericordia. Por eso Él vino al mundo a comunicarnos esta verdad, la que necesitamos conocer y vivir mientras caminamos por este mundo, para lograr ser felices en la vida y tener plenitud en la eternidad. Porque esa fue precisamente la promesa que el Señor nos ha hecho: vida duradera, plena, feliz y sin final.

Pero ¿cómo vamos a llegar a ella, si no encontramos el camino?

Amor y fraternidad

Esta es la clave de todo. Esto es lo más importante que Cristo Jesús nos explica en el Evangelio: vivir en el amor y en la armonía con todos los seres humanos, porque todos somos hijos del mismo Padre Dios y Él quiere vernos a todos reunidos en su Reino celestial para siempre.

La vida de Dios no se agota, crece y se realiza cuando nosotros crecemos en el amor mutuo.

Si viviéramos conforme a lo que Él quiere, no habría envidias, ni odios, ni guerras. Toda esa ola de violencia, de agresiones, de robos y depravaciones que nos envuelve como humo maléfico, es contraria a la voluntad de Dios.

Necesitamos urgentemente cambiar de ruta, volver nuestros ojos a la infinita bondad de Dios, reconocer en Jesús el inmenso amor del Padre Dios y decirle con todo el corazón:

Padre nuestro

Señor Dios del cielo y de la tierra,

creador del cosmos y cuanto en él habita,

yo te doy gracias por ser para nosotros

un Dios de vida, de amor y de bondad.

Admiro y alabo tu grandeza

como Creador y Padre,

pero más que nada admiro la bondad

con que abres tus manos y das en abundancia

multitud de dones a todos,

sin ver si somos buenos o malos.

Admiro y bendigo tu misericordia,

que a todos recibes y perdonas

y a todos das la vida con un abrazo de amor.

Pedimos a nuestro Señor Jesucristo que nos enseñe con claridad estas cosas y nos ayude a vivirlas. Que nos enseñe a conocer y amar a Dios como el Padre Nuestro que Él nos predicó.

María Belén Sánchez   fsp

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