Viernes, 03 de Abril 2020
Suplementos | De viajes y aventuras

Olimpia, una ciudad griega de milenaria historia

Un viaje al pasado, al primer sitio de competencias, el ingrediente para entender los Juegos Olímpicos hoy

Por: EL INFORMADOR

Vestigios. Una de las pocas columnas de la antiquísima Olimpia que permanecen en pie.  /

Vestigios. Una de las pocas columnas de la antiquísima Olimpia que permanecen en pie. /

GUADALAJARA, JALISCO (12/AGO/2012).- Olimpia y las Olimpiadas son símbolos de una civilización entera, superior a países, ciudades, héroes militares o religiones ancestrales”, escribió el Barón Pierre de Coubertin a principios del siglo XX impresionado por la milenaria ciudad de Olimpia, en donde se estaban haciendo concienzudos trabajos de restauración.

Coubertin (Cubertán) pensó que la misión de estos juegos “Olímpicos” que se venían realizando en Olimpia desde mucho antes de la era moderna (776 a.C), tenían por objeto -además de incentivar la superación de las capacidades de los atletas con su lema: Citius, Altius, Fortius  (más rápido, más alto, más fuerte)-, fomentar la unión y cordialidad entre pueblos y razas del mundo sin demeritar su espíritu competitivo, esencia del humano.

De hecho, en los tiempos antiguos se establecía la “Paz Olímpica”, un período en el que las guerras eran suspendidas, para que los atletas pudieran reunirse -sin distinción de razas o creencias- en la ciudad de Olimpia para participar en los juegos, y luego volver a sus lugares en paz. Misión más que noble, que hasta la fecha se expresa en el símbolo de los anillos olímpicos trenzados, que representan a los cinco continentes unidos y en paz.

A la fecha, Olimpia es tan solo un sitio arqueológico situado en el extremo occidental de la península del Peloponeso, esa como manita que parece extenderse hacia el sur en la parte más meridional de la Grecia continental, que ha sido nombrada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad; y es “el” Santuario capital del deporte, desde donde la antorcha parte hacia el sitio de los próximos juegos olímpicos.

Se puede llegar a ella por una magnífica carretera que va desde Atenas, cruzando el interesante canal de (Khorinthos) Corinto -maravilla de ingeniería que permite el paso de barcos desde el golfo de Corinto hacia las islas (Cícladas) griegas del Mar Egeo- para en Trípoli tomar un desvío por carreteras secundarias hasta la milenaria Olimpia.

En un bonito y bien arreglado museo con piezas artísticas que hablan tanto del arte como del deporte que prevalecía en sus tiempos de apogeo, nos hacen comprender lo que fue aquel enclave, que era más santuario y templo, que ciudad habitación.

Fue llamada así desde el año 375 a.C en honor de Olimpia, esposa de Filipo II y madre de Alejandro Magno, quien la consideraba como la capital espiritual de Grecia, porque los juegos simbolizaban la unidad de todos los griegos.

Posteriormente, cuando el emperador romano Teodosio los prohibió, Olimpia entró en decadencia, fue asolada por los pueblos bárbaros, que la abandonaron y posteriormente los aluviones del río Alfeo se encargaron de su destrucción casi total.

Fue hasta el año de 1829 cuando se iniciaron las primeras excavaciones para su restauración. A mediados del siglo XX se desenterró el estadio; y más tarde, en ocasión de los Juegos Olímpicos de Atenas en el 2004, se adecuaron algunos sitios más, y se prepararon algunas instalaciones para efectuar ahí las pruebas de lanzamiento de peso. Actualmente es una gran planicie rodeada de pinos, que entre los remanentes de sus edificios y su larga y controvertida historia, vale mucho la pena visitar cuando se viaja por el Peloponeso.

El edificio más importante que era el Templo de Zeus, construido en el sigo V a.C. que lucía en su interior una enorme escultura (más de nueve metros de altura) hecha por el insigne Fidias, en donde se le representaba coronado de olivo, y sentado en un trono con partes cubiertas en oro y marfil en donde, con sus manos sostenía un cetro con un águila en una, y una victoria en la otra. Las malas lenguas de la época decían que si el dios se pusiera de pié, rompería techos y bóvedas del sagrado recinto.

La zona deportiva en forma de U, estaba alrededor del Altis, que tenía espacios para alojar a los atletas. El Estadio olímpico de forma rectangular, con capacidad para 40 mil espectadores, se rodeaba de taludes desde donde presenciaban las competencias de carrera, lucha y pentatlón. La Palestra y el Gimnasio eran los lugares donde se entrenaban los atletas durante el mes previo a los juegos. Se hospedaban en una hostería situada entre varios impresionantes edificios construidos ex profeso para la celebración de las celebrados juegos.

Este es un tour más que recomendable para entender los juegos -que hoy finalizan- y la importancia que tienen para procurar la armonía entre los pueblos.

Temas

Lee También