Suplementos | Tapatío Nacer en año bisiesto y cumplir cada cuatro Gabriel Gómez Moreno, el artista Por: EL INFORMADOR 28 de febrero de 2009 - 19:28 hs Alias Gaboides Siete. Gabo, es un joven de 32 años que nació en la ciudad de Guadalajara. Es el más pequeño de cinco hermanos. Es arquitecto egresado de la UdeG y en su haber tiene muchas historias que contar, experiencias que lo han forjado y le han abierto el camino hasta llegar a las artes. Este año Gabriel no cumple. Bueno, cumple pero no en el día que nació. Por lo que en sus mañanitas no podrán corear: “El día que tú naciste, nacieron todas las flores…”. Para él será un año cumplido, concluido el ciclo por todos aquellos propósitos realizados. La vida de Gabo es –como él mismo lo denomina- un viaje espiritual, que se enriquece con experiencia, de vida, de trabajo y de viajes cortos. Y es a través del arte en donde puede convertirse, descubrirse y reinventarse a su antojo, tomando lo mejor de su interior para explotarlo conciente en cada una de sus piezas. Apasionado de las matemáticas y de la geometría, encuentra en ellas la exactitud y el equilibrio que marcan la diferencia en todo lo que se relaciona con él, incluso en sus obras. Bisiesto, impersonal Gabriel -un nombre con connotaciones religiosas-, él hereda su nombre debido a la fecha en que nació un 29 de febrero. Sin embargo, no es un caso único en su familia, pues tiene una tía que se llama Gabriela y que también nació en año bisiesto. “Para mí pudo haber sido un día como cualquier otro. Todos en la familia conservan al tradición de que al primogénito hombre o mujer, le ponen el nombre de la madre o el padre y los demás van pegados a la religión. De hecho -por la fecha- tu cumpleaños se vuelve impersonal y puedes festejarlo el día que quieras; yo nunca lo he hecho, más bien lo festejo el 28, para respetar el mes en que nací, porque la fecha 1 de marzo me es extraña. Al día de hoy, ya me ha tocado cumplir ocho años en año bisiesto”, comenta. El descubrirse en el arte A los 24 años sale de su casa para trabajar como arquitecto en Quintana Roo: “Me fui de Guadalajara porque quería conocer otros lugares, afortunadamente me cayó de manera azarosa el trabajo, quería conocer la zona maya desde pequeño. Esta temporada fue una experiencia de vida, totalmente, un proceso de liberación lento”, dice. A su regreso, Gabo encontró su ciudad distinta, “más grande, más contaminada y un poco caótica”, pero de vuelta a sus raíces y aunque ha permanecido aquí por un espacio de tres años, dice: “Es necesidad, para mí, el estar viajando y conociendo, es un compromiso de vida personal, de experiencia de vida; el destino último es abarcar la totalidad de expresión de mi vida y de mi obra. Muy en el fondo, el tema de mi obra soy yo mismo”. Como artista usa las experiencias de su vida y la visión para crear obras de arte digital análogo. Recientemente expuso en el Centro de Arte Moderno (CAM Contemporáneo) en el Salón de la Hipermodernidad, el 19 de enero. El color, la dualidad y la parte espiritual Su obra es una mezcla de distintas disciplinas, en donde se fusionan colores y formas, realidades e irrealidades que no se interpretan al ojo del creador sino del espectador, quien mediante su propio inconsciente puede percibir cosas distintas. El mensaje que transmite su obra es complejo: “Mi trabajo es una mezcla de dibujo y fotografía en transparencias. En cada pieza trato de generar un mensaje con ciertos bordes espirituales -a través de diferentes técnicas- es un trabajo existencial que marca etapas en la vida en donde el tiempo es el factor invariable, no importa si refleja el pasado o el futuro, siempre se va a apreciar igual. Tengo algunas piezas con retratos en los que se supone soy yo mismo a los 55 años, pero mis personajes no se parecen mucho a mí. Hay personajes singulares en los cuales se puede reflejar cualquier persona, siempre entendiendo la codificación de lo que haces, por lo tanto la manera en la que lo expresas puede tener un reflejo universal y es en ese sentido que la gente se siente identificada con lo que ve”. Al final las artes, dice, “las bellas artes, no pueden deslindarse del concepto de belleza. Los elementos que las integran son códigos, que en la manera que tú los interpretas toman un significado particular que van del inconciente al conciente. El arte tiene esa doble cara de que mientras se vuelve todo un fenómeno material, es al final un medio de intercambio que en cierto modo expresa la dualidad del ser humano”. Gabriel, el artista, funciona con una mezcla de varias cosas, de conocimientos adquiridos a lo largo de su vida y que en el proceso de liberación interior se han ido materializando: “A nivel de dibujo, yo utilizo las técnicas que usé de niño, que las dejé por un largo tiempo de mi vida, luego -de niño- experimenté con la cerámica y el barro, y lo mismo ocurrió, con técnicas que se quedaron congeladas en el pasado y en el niño que se quedó sin ellas. Y al final es donde ha entrado otro personaje que dice que el tiempo no importa, es solo una constante”. La fotografía “tiene que ver con mi experiencia real, tiene que ver con las personas que me ha tocado conocer, y en mi caso se desarrolló más a raíz de los viajes, y eso siempre se queda en una toma fotográfica pues hay ciertos puntos que reflejan mi vida, mi viaje interior. Y una y otra toma, se van asociando con uno y otro dibujo. Irrealidad y realidad, esto tiene que ver con el concepto del dualismo, que pues ya en el plano filosófico lo he desarrollado desde una perspectiva material, analizando que el cerebro humano tiene dos hemisferios, por ejemplo, y tal vez podría haber uno triple en la corteza ( según los expertos). Al final todo se convierte en un triángulo –como símbolo del equilibrio- y ahí le pones atributos opuestos: el día y la noche, blanco y negro, el bien y el mal. El tercer elemento de mi obra es algo que yo definí como el portal, es algo que viene, es el resultado del conflicto entre las dos partes, como el hijo es el resultado de padre y madre. El triángulo se hace presente en todas las religiones a nivel geométrico y dialéctico. En algún momento de mi vida fui astrónomo amateur, investigaba las estrellas, leía, me gustaba demasiado, y a las artes se pasó ese interés. Si observas el cielo detenidamente verás que el cerebro va enlazando las estrellas punto por punto, en triángulos, y eso es involuntario, todo está definido geométricamente, de ahí que en otros tiempos los navegantes utilizaran los paralajes para ubicarse, esa técnica consistía en triangular distancias entre objetos y/o las estrellas, para saber la posición en la que se encontraban. De ahí que en el arte las composiciones estén dictadas con un equilibrio que el inconciente dicta y el consciente asimila, siempre triangulando”. Gabriel este año no cumple, pero sí festeja y tiene mucho que celebrar pues en el 2009 se catapulta allende fronteras con sus obras de arte. Hoy le toca celebrar un cumpleaños original por haber nacido en año bisiesto. ¡Felicidades! Por cierto: Expuso en Oaxaca en la galería de Misael Méndez y participó en una subasta del Museo de los Pintores Oaxaqueños. A partir de 7 de marzo su obra estará expuesta en una de las galerías de la Calle Ocho de Miami, Florida. Evento patrocinado por Universo adelante. Ha sido profesor en la escuela Enrique Díaz de León de Arquitectura ( Lipro, Liceo profesional), en Univer y en la Escuela Superior de Arquitectura (ESA). Frases “¿Qué tan anónima y ausente es la gente de sí misma? Yo en mi caso ya no soy anónimo” “El arte es una comunicación directa con el inconciente, en mi experiencia el arte es una investigación sin fin, que va en introspectiva, es un descubrimiento de la relación entre el interior y el exterior” Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones