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Domingo, 18 de Noviembre 2018

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Suplementos | La fiera de Detroit

Mustang Shelby GT 500

Esta edición especial del Mustang es 100 por ciento brutalidad, con todo el encanto que esto es capaz de proporcionar

Por: EL INFORMADOR

Fuerza bruta. De esto se trata este auto. Si fuera una película, sería protagonizada por Silvester Stallone. Si fuera una canción, estaría firmada por Van Hallen. Como es un coche, estampa la firma de Carroll Shelby. Como sea, es un vehículo que encuentra su lugar en el hechizo de la testosterona, que sigue encantando a muchos.

Todo comienza, lógicamente, por la vista. El cofre del GT 500 muestra entradas de aire que aumentan su carácter agresivo. Las franjas que cubren todo el auto, remiten a los años 60 y denotan la vocación francamente deportiva del coche. Los grandes rines y la cobra que sustituye al corcel como logotipo, tanto en la parrilla como en los costados, aumentan su poder visual.

Por dentro, siguen los detalles que lo hacen único, como la cobra en el volante, los asientos de revestimiento exclusivo en cuero rojo con negro y un excelente sistema de sonido, capaz de hacer temblar a toda la cuadra, muy acorde con el espíritu de quien busca un auto como este.

El GT 500 fue, durante un cierto tiempo, el más poderoso Mustang jamás fabricado en serie, Hasta que salió la versión GT 500 KR (King of the Road, o rey del camino), que tiene 540 caballos de fuerza. Pero el “simple” GT 500, con 500 equinos, no es exactamente un auto que encaja en la categoría de los tranquilos.

Su máquina tiene un supercargador, que ayuda a llevar la potencia de los originales 300 caballos del GT a los 500 de esta bestia de Detroit. En el papel, todo indica que este coche sería una bala, un misil estadounidense capaz de destrozar a todos los que se atrevan a cruzar su camino. Sin embargo, no es así en la práctica.

En nuestras pruebas, el GT 500 se mostró apenas más rápido que el GT “normal” de 300 caballos. Pero mientras la versión VIP con caja manual del GT cuesta 340 mil pesos, el Shelby sale por 627 mil pesitos. Es mucho, mucho dinero para lograr sólo 0.2 segundos más de aceleración, comparando ambos coches (5.9 segundos contra 6.1 segundos de cero a 100 km/h). ¿Lo quiere convertible? Prepárese para llenar un cheque por 691,400 pesos mexicanos.
Sin embargo, hay que reconocer que este auto, a pesar de que no tiene toda la capacidad de acelerar que se esperaba, sigue siendo muy placentero. Extremadamente placentero, de hecho.

El gozo por tenerlo comienza al girar la llave. El rugido del motor invariablemente va a inundar el ambiente. Es fuerte, voluminoso, grave. Nos transmite tanta sensación de potencia, que es imposible ser indiferente a ese llamado. A los demás impone respeto. Miedo incluso. La señal sonora enviada por el Mustang Shelby es avasalladora como un trueno.

Ponga primera y tendrá que modular el pie izquierdo que pisa el durísimo pedal de embrague. De no hacerlo, el auto se apaga o saldrá disparado, casi incontrolable. A pesar del control de tracción, el poder del torque de 480 libras-pie hace que las ruedas traseras brinquen buscando tracción. Culpa del eje rígido, que en pisos perfectos le dan al Mustang un agarre excepcional. El detalle es que no se encuentran muchos pisos perfectos por debajo del río Bravo. Entonces, en una curva, más le vale tener experiencia o precaución. De preferencia ambos. Porque el auto va a brincar de un bache a otro en las curvas, con la trasera saltando alegremente.

En un autódromo, o en otro ambiente controlado, el poder que llega a las ruedas posteriores hace de este auto un juguete magnífico. La cola sale de la trayectoria de las curvas ante la menor provocación. Para jugar al “drifting” es decir, para patinar de un lado al otro, corrigiendo el volante una y otra vez, el Mustang Shelby se muestra un auto sensacional.

La caja manual de seis velocidades es imprecisa, pero aguanta sin problemas la fuerza del par motor sobre las ruedas. La dirección es pesada, pero rápida suficiente para controlar a esta fiera.

La falta de refinamiento, empero, es absoluta. Se percibe en el interior, plásticos extremadamente baratos. Y se nota también en el chasis, que apenas puede soportar tanta fuerza. Hay ruidos en todos lados: puertas, cristales, tablero, consola. Sentar en un Mustang nos deja con la sensación de tener en las manos un juguete comprado en el “tianguis”, que puede ser bien divertido, pero pasa la impresión de que no va a durar mucho.

Todos los problemas de su interior serían perdonados con un gran desempeño, que sólo puede ser fruto de la unión entre buenas partes mecánicas como el motor, la caja, el chasis, la suspensión y los frenos. El motor cumple; la caja, a pesar de sus imprecisiones, también; los frenos hacen su trabajo sin mayor problema, pero el chasis necesita urgente una mejora. Y más que nada en el Mustang, la suspensión trasera tiene que abandonar el eje rígido. Cuando surgió el auto, Ford (mejor dicho, el japonés que fue el jefe de ingeniería del auto) dijo que mantenía ese esquema de suspensión trasera porque el Mustang debía conservarse como un auto asequible. Señor Hau Thai-Tang, con todo respeto, un auto que cuesta 627 mil peso no encaja ni de lejos en la categoría de coches asequibles.

En el salón de Los Ángeles en este mes, ya se presentan cambios en el Mustang. Hasta ahora, no sabemos si van a ser meramente estéticos o si hay algo más de ingeniería. Ojalá y sí exista, para hacer de éste un coche tan hijo de la ingeniería como de la mercadotecnia.

Pese a todos sus problemas, empero, ese lado 100% masculino que tenemos los hombres y que gusta a tantas mujeres, se mantiene absolutamente contento al manejar un Mustang Shelby GT 500. Es natural. Al cabo, Arnold Schwarzenneger nunca fue un buen actor, pero todos vimos sus películas. Este, es el fundamento en el que está basado el GT 500. Y funciona.

Sergio Oliveira


Ficha Técnica
Ford Mustang Shelby GT500

Motor: Frontal longitudinal; ocho cilindros en V; 5.4 litros de desplazamiento; OHC; 32 válvulas; supercargado; con inyección de combustible secuencial multipunto. Potencia: 500 cv @ 6,000 rpm / Torque: 480 libras-pie @ 4,500 rpm.

Tracción: Trasera.

Transmisión: Manual de seis velocidades (6+R).

Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera –De tres brazos de eje sólido, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.

Frenos: De discos sólidos en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS) y distribución electrónica de la fuerza de frenado (EBD).
 
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.

Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
4,775 / 1,877 / 1,384
Distancia entre ejes: 2,720 mm
Peso: 1,769 kilogramos.
Tanque- 60 litros.
Cajuela- 348 litros.

Precio: 627,600 pesos

Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración de 0 a 100 km/h: en  segundos
Frenado de 100 km/h a cero: en  metros
Cuarto de milla:  segundos a  km/h
Velocidad máxima observada: 240 km/h

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