Suplementos | Por: Eduardo escoto Música clásica El sentido de la belleza Por: EL INFORMADOR 14 de febrero de 2009 - 02:26 hs ...dem Schönheitssinn entschwingen Blumen sich, die ewig blühn “...el sentido de la belleza engendra flores que eternamente florecen” La primera temporada de 2009 de la Filarmónica de Jalisco, que iniciara el pasado día 6 de febrero con la gala dedicada a Richard Wagner, ha comenzado a definir el rostro de la actividad musical en nuestra ciudad, que se antojaba bastante adormilada en estos primeros meses. La serie de programas reunidos bajo el nombre Festival Blanco y Negro tiene como eje central la interpretación de los cinco conciertos para piano de Ludwig van Beethoven, que si bien han aparecido individualmente con cierta frecuencia en temporadas anteriores, no dejan de ser -sobre todo presentados de manera integral- la mejor manera de celebrar a uno de los instrumentos musicales más utilizados en todo el mundo y cuyas características y versatilidad le han convertido en el vehículo de expresión de tantos compositores e intérpretes destacados a partir de su invención alrededor del año 1700, por Bartolomeo Cristofori. Una de las obras que llaman la atención en el programa de la temporada es la Fantasía para piano, coro y orquesta en do menor opus 80 de Beethoven, que será interpretada el día viernes 27 de febrero con repetición el domingo primero de marzo. La Fantasía coral, como también se conoce esta pieza, fue estrenada en Viena el 22 de diciembre de 1808 en una función del Theater an der Wien, que incluyó entre otras el estreno de la Quinta sinfonía y del Concierto para piano número cuatro, ejecutados todos bajo la dirección del maestro de Bonn. La obra fue escrita pocos días antes de su estreno y tiene varios aspectos interesantes e innovadores para su época; la escritura es a la vez de concierto, lírica y sinfónica, mientras que en el aspecto formal destaca que se encuentra estructurada básicamente bajo la forma de tema con variaciones, aunque haciendo uso de las licencias que le confieren haber sido concebida como una “fantasía”, género dotado de grandes libertades expresivas y formales que, en este caso, se notan incluso en su peculiar y diversa instrumentación. El tema principal de la Fantasía coral está tomado de un lied que compusiera Beethoven en su juventud titulado Seufzer eines Ungeliebten und Gegenliebe (Lamento de un hombre no amado y amor correspondido). Dicho tema va presentándose de diferente manera a lo largo de la obra hasta terminar con la intervención del coro, que lo canta con el texto que fuera encargado al poeta vienés Christoph Kuffner. “Wenn der Töne Zauber walten und des Wortes Weihe spricht, muss sich Herrliches gestalten, Nacht und Stürme werden Licht” “Cuando en los tonos reina la magia y en las palabras la inspiración, se configura lo maravilloso, noche y tempestad se vuelven luz” La pieza inicia con una cadenza de piano en estilo de improvisación. De hecho, se afirma que esta cadenza no fue escrita sino hasta después del estreno de la obra y que en el concierto inaugural habría sido improvisada por Beethoven. Su función va mas allá de servir como simple introducción, pues impone una marca de dramatismo que introduce al oyente al cuerpo de la composición. Tras 26 compases inicia lo que el autor denomina como Finale (otra de las peculiaridades de esta partitura, ya que en este punto no se ha cumplido ni el 10% de su extensión), compuesto por el mencionado tema con variaciones que arrancan tras una introducción en la que el piano “dialoga” con la orquesta. Ocho variaciones se suceden antes de la entrada del coro, durante las cuales el compositor demuestra su gran inventiva, presentando el tema con una rica variedad de alteraciones rítmicas, melódicas, dinámicas, tonales y tímbricas. Un trabajo lleno de poesía y delicadeza que se mueve expresivamente entre el estilo lírico y el de concierto y que desemboca en una “codetta”, que se une a la introducción que anuncia el inicio de las tres variaciones en las que ahora se añade la participación del coro. “...hat ein Geist sich aufgeschwungen, hallt ihm stets ein Geisterchor” “...si un espíritu se ha encumbrado, todo un coro de espíritus resuena siempre a su alrededor” En la primera variación, las solistas femeninas (sopranos y contraltos) cantan los primeros dos versos del poema, mientras que la segunda es interpretada por los solistas masculinos (tenores y bajos), que cantan los versos tres y cuatro; por último, el coro hace su entrada cantando los dos versos finales, tras los cuales alterna con la orquesta repitiendo algunas líneas del poema que es tratado aquí con una mayor libertad, tanto musical como literaria. Finalmente, aparece la “coda” que da conclusión a la obra de manera brillante y sublime en un clímax musical y sonoro. Este trabajo de Beethoven se caracteriza por una gran carga filosófica, un rico contenido musical y emotivo que en su depurada estética deja ver la esencia de lo que sería su Novena sinfonía. Se acaban de cumplir 200 años del estreno de esta pieza y el próximo día 27 el público tapatío podrá disfrutarla con la participación del joven pianista Christian Leotta, ya conocido en la ciudad por haber ofrecido en la última edición del Festival Cultural de Mayo precisamente la serie integral de las 32 sonatas para piano de Beethoven en las instalaciones de la Fundación J. Álvarez del Castillo. La expectativa es grande y no queda más que acceder al ruego que incluye el mismo texto de esta fascinante obra: “Nehm denn hin, ihr schönen Seelen, froh die Gaben schöner Kunst...” “Aceptad, pues, almas bellas, alegremente los dones del buen arte...” Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones