Sábado, 04 de Abril 2020
Suplementos | por: eduardo escoto

Música Clásica

Un programa feliz para este fin de año

Por: EL INFORMADOR

La Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) llevará a cabo los próximos días 30 y 31 de diciembre su ya tradicional concierto de fin de año. La Plaza de la Liberación -primero- y el Teatro Degollado serán las sedes de estas presentaciones que, además de ser las últimas actividades musicales que se podrán disfrutar en nuestra ciudad en este 2009, son quizá las más destacadas de un mes de diciembre en el que por lo general se encuentran pocas ofertas en este sentido. Ambas presentaciones tendrán lugar a las 20:00 horas.

Estos conciertos de fin de año traen a la mente de manera inevitable al famoso Das Neujahrskonzert der Wiener Philharmoniker (el concierto de año nuevo de la Filarmónica de Viena), que se realiza ininterrumpidamente desde 1939 durante la mañana del día primero de cada año en el Gran Salón de la no menos célebre Musikverein de la capital austriaca y durante el cual se suelen interpretar principalmente obras de los miembros de la familia Strauss, ocasionalmente alternadas con temas de otros maestros austriacos, cerrando siempre, eso sí, con la popular Marcha Radetzky, en la que el director de orquesta conduce a la vez a los músicos y al público que participa a lo largo de esta pieza con rítmicos aplausos. Se trata de un evento eminentemente festivo en una atmósfera distendida y hasta lúdica si se quiere, que resulta extraordinario y que es transmitido por televisión para cerca de un billón de personas de todo el mundo.
Pero volviendo a nuestro entorno, al hablar acerca del programa que ejecutará la OFJ las dos últimas noches de este 2008, el director titular de la agrupación, Héctor Guzmán, señala que “tenemos la gran sorpresa, ya que contamos como invitada con María Katzarava”, la soprano mexicana ganadora del primer lugar en las categorías de Ópera y Zarzuela del certamen Operalia 2008, uno de los más prestigiosos del mundo. “Ella va a cantar ópera y zarzuela en este concierto”, que incluye, además, obras del compositor y director de orquesta soviético Aram Khachaturian (el vals de la suite del ballet Mascarada), Piotr Ilich Tchaikovsky, Johann Strauss (El vals del emperador), Camille Saint-Saens (con una de las páginas más famosas de la partitura de Sansón y Dalila: su bacanal), entre otras composiciones.

Héctor Guzmán insiste en que “se trata de un programa de una gran variedad en el que destaca, sobre todo, la participación de María Katzarava”.
El énfasis puesto en el nombre de Katzarava no es para menos. La soprano mexicana nacida en 1984 y alumna entre otros del reputado tenor Ramón Vargas convenció con su actuación en Operalia -el concurso instaurado por Plácido Domingo en 1993-, desafío en el que participan desde sus primeras etapas de selección más de 800 cantantes, de los cuales, sólo 40 son elegidos para presentarse ante el jurado -este año en el Grand Théâtre de Quebec, en Canadá- y buscar ser los primeros en las categorías de ópera o zarzuela.

María Katzarava lo logró en ambos apartados, un triunfo que le permitirá darle un mayor impulso a su carrera y que la crítica especializada ha calificado de lógico y merecido, dado el talento y el empeño del que ha hecho gala la cantante mexicana desde que comenzara sus estudios musicales a la edad de tres años.  

La presencia de María Katzarava es lo que marca la gran diferencia del programa del concierto de fin de año de 2008 respecto a los de ocasiones anteriores, en palabras de Héctor Guzmán: “Tener en Guadalajara a alguien como María, cuando hoy por hoy es la soprano joven más famosa del mundo, ganadora del concurso más importante del mundo, es lo que hace la diferencia”.

Como se desprende de las declaraciones del director de la Filarmónica de Jalisco, el último programa de la orquesta en este 2008 no puede considerarse precisamente ligero, sobre todo si se le compara con el reciente concierto de Navidad, de carácter más popular, ya que “el de fin de año es un poco más serio, pero no es serio, es decir, son obras muy conocidas, muy alegres, pero con un tinte un poquito más clásico. El de Navidad nunca ha sido clásico; es un poquito más de relax, más para la familia, para los niños…”.

Añade que, en cualquier caso, este concierto especial organizado para despedir este 2008 promete diversión: “Incluye cosas muy alegres, las selecciones de zarzuelas son bellísimas, todas las obras tienen un gran ritmo… No hay nada triste en el programa”. Habrá que sumar, además, la atmósfera tan especial que se crea en la presentación del día 30, realizada al aire libre y que año con año representa una oportunidad única para que mucha gente que no suele estar en contacto con la orquesta y menos aún con la música formal pueda encontrarse así, casi sin buscarlo, en la primera fila de un concierto en el que el carácter accesible del programa le permitirá disfrutar plenamente.

Temas

Lee También