Lunes, 13 de Octubre 2025
Suplementos | El esplendor de la cultura huichola se observa en las salas de este excepcional espacio

Museo de la Cultura Wixárica

El esplendor de la cultura huichola se observa en seis salas de este excepcional espacio museográfico

Por: EL INFORMADOR

Un vistazo. Una forma de conocer y conservar un pueblo.  /

Un vistazo. Una forma de conocer y conservar un pueblo. /

GUADALAJARA, JALISCO (02/FEB/2014).- El alimento base del huichol es el maíz (alimento sagrado) y el frijol, complementado por leche, queso, huevos, carne de res, vegetales cultivados, quelites, nopales, guajes y chiles. De cuando en cuando saborean armadillo, huilota, guajolote, tlacuache, tejón, venado, mojarra y camarón de río. Los frutales que tienen a la mano son durazno, ciruelo, mango, aguacate, limón y plátano. Las bebidas festivas son tejuino, hecho a base de maíz; el tuchi o tepe, mezcal derivado del agave sotol y el peyote.

La Sala II, “Gobierno tradicional”, en la cual apreciamos diversos equipales de autoridades, unos sencillos y otros algo adornados, dependiendo de la comunidad, algunos con asiento de cuero de venado, los respaldos fueron reforzados por dos patas; los bancos son para los ayudantes. También vimos unas varas que simbolizan el poder del Gobernador, Alcalde, Aguacil, Comisario, Capitán, Sargento y Policía, varas de 45 centímetros de largo, embellecidas por listones, cada inicio de año hay cambio de poder, efectuándose una festividad, bendiciéndose las varas, se sacrifica un borrego negro y un toro, con su sangre, se untan las varas, unas mazorcas, la mesa de la autoridad y a las autoridades. Se danza, se bebe tejuino y posteriormente se come el toro. Había imágenes de Casas de Gobierno, de planta rectangular, en el ala de frente, la mesa de la autoridad y en la posterior, la cárcel y la oficina de la secretaría.

En Las Latas, Mezquitic, se celebra la “Fiesta del Elote”, sitio donde se siembra el maíz, de cinco colores emblemáticos: blanco, amarillo, pinto, rojo y azul. Cuando el fruto está maduro, es ofrendado a los dioses, el sonar del tambor de cuero de venado es acompañado por las sonajas de los niños, el Maarakame (sacerdote cantador) presenta los niños a los dioses en los cinco puntos cardinales, los niños con sus “ojos de dios” ceñidos en la cabeza, cada ojo representa una fiesta que ha asistido, hasta completar cinco, que son los dioses: del cielo; de la cacería; de la tierra; de las aguas de Chapalanga y de las aguas de San Blas.

El cantador espiritualmente viaja de Santa Catarina al desierto de San Luis Potosí, tocando algunos sitios sagrados, presentando a los niños a los diversos dioses, en cada lugar los niños arrojan flores, que simbolizan el camino sagrado recorrido, cada niño es presentado con su deidad progenitora. Los Kawiteros, consejo de ancianos, a través de sus sueños elijen al futuro Tatuwani (Gobernador), “quien trae la vara”.

La Sala III, “Vida económica”, se basa en la elaboración de artesanías, agricultura, ganadería y pesca. Donde miramos fabulosas máscaras con círculos y flores (que representan el peyote), estrellas y venados. Las utilizan los tsikuaki (bufones) durante la semana Santa.

La Sala IV, “Taller artesano”, que guarda fantásticos telares de cintura con atractivas figuras comenzadas, “bordar es un acto sagrado, la iniciación del bordar comienza con un ayuno de cinco días”.

La Sala V, “Preparación”, nos mostró un fragmento de los valores ancestrales que se han conservado a través de muchas generaciones, de origen náhuatl, con lingüística Yuco-azteca. Antepasados divinos: Tatewari, Abuelo Fuego; Tatusti Maxakwaxi, Bisabuela Cola de Venado; Tayau, Padre Sol; Tamatsi Parietsika, Dios Venado-Peyote, y otros. El recinto estaba animado por tambores, sonajas, flautas, cuernos, violines, guitarras, arcos y flechas, unas de caza y otras ceremoniales, con plumas y cascabeles, que utiliza el Maarakame.

La Sala VI, “Vida sagrada”, representada por maniquíes: Jicareros que conservan el culto, Mayordomos que organizan el kalihuey, los Maarakames que conducen la ceremonia y los Kawiteros, “cosmovisión en donde no existe una separación entre lo sagrado, la naturaleza y nosotros, porque los antepasados deificados son la naturaleza misma, y juntos, formamos una gran familia que vivimos en un territorio sagrado, que debemos cuidar y respetar”. El Museo nos hechizó con los mitos que conserva el huichol, ratificando el afecto al entorno, a la tierra, a la naturaleza. “Tatekaxeiya” (hasta luego).  

Suplemento Pasaporte

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones