Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Por: Sergio Oliveira

Motor de arranque

(In) Conciencia Ecológica

Por: EL INFORMADOR

Cada vez está más de moda hablar de ecología y mostrar actitudes que buscan salvar al planeta, o al menos ayudar a hacerlo. No hace mucho, una amiga hizo algo similar en una relajada comida.

Uno de los presentes había acabado de tomarse un refresco y ella le pidió la botella vacía. Sin levantarse de su lugar, quitó la tapa, aplastó la botella y volvió a colocar la tapa. Todo con la naturalidad de quien hace de esto una costumbre. Buena costumbre, por supuesto. El problema vendría más tarde.

La plática fluía agradablemente y, como es casi inevitable en mesa donde nos sentamos algunos de los que trabajamos en el medio de los automóviles, en algún momento se habló del tema. Fue cuando nuestra amiga soltó su perla: “Ya no puedo esperar por recibir mi camioneta”.

Nuestra cara de sorpresa fue seguida por la incontenible cuestión: ¿Quééééééé? ¿Te vas a comprar una camioneta?

La sorpresa entonces cambió de lado y el ¿Quééééééééééééé? Salió de los labios de ella. “Claro que voy a comprar mi camioneta. Está preciosa, es alta, tiene tracción integral; asientos de piel; un magnífico estéreo y acelera de maravilla, está súper potente”.

De nuevo, la sorpresa cambió de lado. “¿Así que sabes que es potente y tiene un motorzote?”.

“Por supuesto, contestó. Es de lo que más me gusta de ella. Rebaso a todos cuando quiera”, decía, juguetona y con la sonrisa a todo lo ancho de su rostro. Pena que la borramos al decirle: “Bueno, es que pensamos que sí eras ecológica”.

“Claro que soy. Hago todo por defender el planeta que los hombres hemos tratado de destruir”.

Bueno, lo que siguió fue una especie de clase sobre el por qué la “moda” de usar camionetas, había quedado atrás, para disgusto de la mayoría de las mujeres y también de muchos hombres.

Las camionetas, por su tamaño, son obviamente más pesadas que los autos. Además, su forma las hace tener más resistencia al viento. Por comodidad, la mayoría tiene caja automática y equipos como el estéreo que mencionaba nuestra amiga; asientos forrados de piel; por supuesto con control eléctrico al igual que los de los cristales y a veces, hasta el portón trasero. Todo es muy cómodo, verdad, pero también pesado.

Para arrastrar a esa mole, es necesario el poderoso motor del que alardeaba nuestra amiga y eso, bueno, consume mucha más gasolina que la que consumiría un tradicional sedán, un más práctico hatchback y hasta una “demodé” guayín.

Por esto, el salón de Detroit de este año, se vio diferente. Ya no fue la explosión de camionetas a que nos tenía acostumbrados anteriormente. Ahora, lo “políticamente correcto” es traer el menor coche posible. Consumir poca gasolina es la palabra de orden. Los híbridos tienen gran fama, pero no siempre consumen menos. Un costoso Honda Civic, mal conducido, puede gastar más que un modesto Nissan Tsuru que sea manejado de forma consciente.

Esa fue, al menos para mí, la mejor de las lecciones que nos dejó Detroit en este inicio de año. Porque mostró de forma muy clara, lo que ya veníamos diciendo aquí desde hace mucho tiempo: las camionetas están fuera de moda.

Lo que se ve bien hoy en día es defender el planeta, sea esto correcto o no. Y para esto, no es suficiente con separar la basura; cuidar el agua y aplastar botellas de plástico, hay que abdicar del desperdicio de gasolina.

Nadie consciente puede alardear que cuida la Tierra, mientras conduce pacíficamente su Ford Expedition al supermercado o al café con las amigas. Esto, más bien, es inconciencia ecológica.

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones