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Lunes, 18 de Noviembre 2019
Suplementos | En Baja California

Misión Dominicana de San Vicente Ferrer

Centro militar y administrativo de las misiones de la zona fronteriza

Por: EL INFORMADOR

Se localiza a 90 kilómetros al Sur de Ensenada y a 110  al Norte de San Quintín por la carretera federal No. 1, a 1 kilómetro al Norte del poblado San Vicente. Es decir, 190 kilómetros al Sur de Tijuana.

Desde su fundación, el 27 de agosto de 1780, se convirtió en una sólida muralla que protegía a los demás centros religiosos de los ataques de los indios rebeldes.

Fue la tercera misión dominica que se construyó sobre el Camino Real. La fundaron los frailes Miguel Hidalgo y Joaquín Valero, con la autorización del gobernador don Felipe de Neve. Desde su fundación se convirtió en el centro administrativo y militar de las misiones fronterizas.

Fue una de las pocas misiones dominicas que no tuvo que ser reubicada de su emplazamiento original. Además, estaba situada estratégicamente, en el centro de la ruta hacia la Alta California y Loreto, y el camino que conectaría con la desembocadura del Río Colorado, lo cual la convirtió de manera natural en capital de la frontera.

Esta misión-presidio, establecida en 1780, fue la más grande y próspera de la frontera norte de la antigua California. Esto ya indica la primera ventaja: sus dimensiones y diversidad.

La misión se construyó en una planicie llamada hoy en día Llano Colorado, debido a las rocas volcánicas erosionadas de color rojo.

La Misión de San Vicente Ferrer, al igual que todas las establecidas en el continente americano, fue construida en un sitio escogido por las características del terreno, definitivamente apto para el desarrollo de las tareas acostumbradas a realizar por los religiosos y militares de la época, además de la topografía amable, indispensable para la conversión de la población indígena local al cristianismo.




Fue establecida en el borde occidental de la cuenca de San Vicente, abundante en agua, tierras y pastizales; el agua proveniente del arroyo San Vicente permitió que esta misión desarrollara una agricultura basada en el cultivo del maíz, trigo, fríjol y cebada (en ocasiones) en aproximadamente 83 hectáreas; se explotó también el ganado vacuno, caprino y ovino. Las plantas silvestres como el mezcal, jojoba y diversas clases de cactus también fueron aprovechadas.

En su momento de auge funcionó como centro de operaciones militares, pues, además de estar situada en la frontera, contaba con un pequeño fuerte. Al poco tiempo fue abandonada y en la actualidad sólo se conservan los restos de algunos muros.

Conjunto misional
Fue el más grande de los establecimientos dominicos donde los edificios se dividían en dos partes: el centro religioso, que contaba con templo, cocina, comedor, celdas para los misioneros, dormitorios para los indios y almacén; la otra servía para satisfacer las necesidades de la escolta militar. La construcción estaba rodeada por una muralla con torres de vigilancia; además, tenía una presa, canales de piedra para riego y un sistema de desagüe hacia los campos de cultivo.

Sistema de construcción
Los edificios del conjunto fueron construidos de adobe, con cimentación de piedra de canto, colocada a una profundidad de 90 cms. y unida con una mezcla de mortero de arcilla, arena y cal. Sobre los cimientos descansaban los adobes colocados alternadamente y pegados entre sí con la misma mezcla, formando los muros de 0.90 a 1.10 metros. El adobe fue hecho con tierra del lugar, agua, arcilla, arena y paja para darle mayor resistencia. Probablemente los muros alcanzaban una altura de 4.50 metros, y los techos se entretejieron con ramas de tule sobre vigas de algún tipo de tronco de árbol de la región o con teja de barro, y baldosa en el piso.

En la Misión San Vicente Ferrer se han llevado a cabo interesantes excavaciones arqueológicas, como parte fundamental de un ambicioso proyecto que contempla la investigación, protección y su conservación.



Trabajos realizador por el INAH
El Instituto Nacional de Antropología e Historia inició sus programas en Baja California a través del Centro INAH-BC en 1986. A partir de esa fecha, esta institución del gobierno federal ha venido trabajando en la conservación y el estudio de los sitios misionales en la entidad. La delimitación de estos espacios de valor cultural fue uno de los primeros objetivos.

Dentro del proyecto denominado Corredor Histórico “Camino Real Misionero de las Californias” (CAREM), establecido por el INAH, se hicieron, entre otras, las siguientes labores.

Arqueología histórica, limpieza de los sitios y cercado de su perímetro, aplicación de recubrimientos de adobe (o capas de sacrificio) para proteger los muros, cédulas informativas, señalización y construcción de casetas de control de visitantes.

Los vestigios de los muros continuarán con la protección de una mezcla de arcilla, arena, baba de nopal y estiércol, a manera de recubrimiento de adobe o “capas de sacrificio” que los protegen de los vientos, el sol y la lluvia. La función de las capas de sacrificio es la de proteger los muros originales.





Hilda Ortiz Vargas
hilortiz@informador.com.mx

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