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Lunes, 18 de Noviembre 2019
Suplementos | La paleta de los pintores en la historia

Mirar distinto

El MoMA, Museo de Arte Moderno de Nueva York, realiza la primera gran exposición sobre el uso del color

Por: EL INFORMADOR

El MoMA, Museo de Arte Moderno de Nueva York, realiza la primera gran exposición sobre el uso del color en el arte bajo el título de Paleta de Colores: Reinventando el color de 1950 a hoy. Esta es la primera gran exhibición que se dedica a un aspecto del arte considerado como esencial. Además de exponer las obras de esos artistas que tanto jugaron con el color, el MoMA ha abierto un espacio interactivo para que niños y adultos puedan experimentar con los colores, mediante enormes pizarras magnéticas, juegos y otras actividades. Entre las piezas que se incluyen, están tres ejemplos de las multicitadas Marilyn de Warhol, Rebus de Robert Rauschenberg o las Combinaciones binarias de Jennifer Bartlett.
Así Paleta de Colores es la primera gran exhibición que se dedica a un aspecto del arte considerado como esencial.
Se utilizarán publicaciones de acompañamiento como ensayos de Ana Temkin o Briony Fer, profesor de Historia del Arte en la Universidad de Londres, para entender el impacto y el significado de la estandarización en el color producido en el arte en los últimos 60 años.
(Nota publicada por alumnos de la Universidad Iberoamericana el 5 de marzo de 2008).

Si queremos conocer algo de la personalidad de un pintor (de los que utilizan materiales y no sólo hacen uso de las ideas), sería interesante indagar su preferencia colorativa ya que, de los elementos de diseño plástico, el que nos revela con mayor precisión el temperamento de un artista es, justamente, su elección de colores.
La paleta es uno de los utensilios más importantes en la historia de las ideas pictóricas, aunque el uso de esta pequeña superficie portátil sobre la que se depositan y mezclan los colores, no está documentada ni en la Antigüedad, ni en la Edad Media.
Las primeras representaciones europeas de paletas, aparecen en manos de las mujeres pintoras incluidas en los códices de la obra de Boccaccio y se trata de pequeñas paletas en forma de maza, con un puñado de colores colocados al centro; por lo que se deduce que no debieron hacerse muchas mezclas en ellas. Lo que sí se describe es que hacia 1460, los pintores sostenían en la mano, tablones de madera con colores al óleo. Hacia 1500, las representaciones que aparecen en la pintura del norte de Europa, consisten en pequeñas superficies con pocos pigmentos y sin mezclas entre ellos, pero en una pintura flamenca de 1520 que representa a Lucas, aparece en la mano del propio santo una paleta con dos hileras de colores que suman ocho, yendo del blanco al azul en el extremo opuesto.
Aunque las manifestaciones tempranas al respecto proceden del norte de Europa, Vasari (poeta y pintor florentino) relata cómo el pintor Lorenzo de Credi, compañero de Leonardo Da Vinci en el taller de Verroccio, preparaba escrupulosamente sus pigmentos, logrando desde el tinte más claro al más oscuro con exagerada meticulosidad, al grado de lograr en su paleta hasta 30 pigmentos para cada uno de los cuales designaba un pincel distinto.
Rembrandt aparece en un conmovedor autorretrato hecho hacia 1660, con una paleta oval. En esos años, la organización y uso de ésta se volvió tema de debate en los círculos pictóricos. Para algunos, la presencia de nueve pigmentos era suficiente y para otros, debían existir 12 colores como mínimo. Su colocación en la paleta era fundamental, coincidiendo todos en que el blanco debía quedar cerca del dedo pulgar, al centro de la paleta y muy alejado de él, se pondría el negro.
Hacia el siglo XVII, el uso de los colores primarios y los tonos previamente mezclados se convirtió en una costumbre entre los pintores de la época.
En el siglo XVIII, el inglés William Hogarth realiza un autorretrato que representa una paleta donde se muestran claveles compuestos por bermellón, blanco y tonalidades resultantes de la mezcla de ambos. El pintor afirmaba que estableciendo cierto orden de disposición de los colores en su paleta, podía lograr los tonos que necesitara. Proponía como paleta ideal aquella formada por los cinco colores “originales” (rojo, amarillo, azul, verde y púrpura) más el blanco y negro, los que debían colocarse en una escala vertical. Su preocupación era que los tintes se mantuvieran claros y distintos, una cualidad que admiraba en las pinturas de Rubens; por lo mismo, no dejaba espacio para la mezcla de los colores, ni siquiera para el blanco y el negro.
Por otro lado, mucho se ha dicho sobre la asociación de la paleta de un pintor con los instrumentos musicales.
En la década de 1820, un manual pictórico suizo comparaba la gradación cromática con el teclado de un piano y en efecto, la gama de 36 mezclas a partir de nueve tonalidades básicas, nos remite a los recursos que ofrecía la técnica pianística en el periodo romántico.  “La afinación de la paleta es similar a la afinación de un instrumento musical”.

…“El pintor debe ser capaz de afinar y armonizar una tonalidad cromática con otra, comparándolas entre sí, con la misma rapidez con que el músico afina su instrumento comparándolo con otro, e incluso mas rápido si lo practica...”, Paillot de Montabert.

A medida que avanza el siglo XIX, la exuberante sonoridad de las sutiles mezclas llegó a determinar el carácter instrumental de la paleta; fue la época del culto a Wagner a quien Van Gogh admiró profundamente. Pero el gran virtuoso de la paleta del siglo XIX, fue sin duda Delacroix, a quien varios de sus contemporáneos rendían homenaje. El pintor comparaba su paleta con el escudo de un guerrero “cuya vista le da confianza y arrojo”.

 “…Delacroix, antes de iniciar sus grandes composiciones decorativas se pasaba semanas enteras combinando tonalidades en su paleta y transfiriendo los resultados a tiras de tela que colgaba en las paredes de su estudio. Sobre cada una de ellas, anotaba cuidadosamente su composición y el destino que tendrían (un reflejo, una sombra, medios tonos, brillantes, el sentimiento que debía expresar, empastes o veladuras)”, Andrieu, ayudante del pintor.

Varias paletas de Delacroix las conservó su ayudante y otras más fueron subastadas después de su muerte. Degas adquirió muchas de ellas, pero sólo pudo utilizar las más sencillas. Tanto amó Delacroix a su instrumento, que Andrieu cuenta que estando cuando su maestro estaba muy enfermo, mandó a un alumno que trajera una paleta para realizar algunas mezclas y el discípulo supo que Delacroix había muerto cuando vio secos sus colores.

Por: toni Guerra

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