Domingo, 12 de Octubre 2025
Suplementos | La verdadera felicidad y su logro han sido desde siempre una tarea difícil

Los verdaderos cristianos

Desde que nacemos, los seres humanos buscamos todos los tiempos con insistencia la felicidad

Por: EL INFORMADOR

Desde que nacemos, los seres humanos buscamos todos los tiempos con insistencia la felicidad.

Tarea excesivamente difícil, porque cuando nos parece que la tenemos al alcance de la mano, se nos escapa.

La verdadera felicidad y su logro han sido desde siempre una tarea difícil y muy poco comprendida para los hombres, que fueron creados desde el inicio con razón suficiente para comprender las cosas del mundo, las creadas materiales y también las inmateriales que se mueven en ámbitos espirituales...

Cuando los niños son pequeños, lloran si tienen frío, si tienen hambre o si sienten alguna otra incomodidad; conforme crecen, las necesidades y exigencias también se desarrollan, y cuando son adultos, pretenden alcanzar todo lo que les complace o lo que supone placer.

Y no es precisamente allí donde se va a encontrar la felicidad auténtica y verdadera, la que reside y surge del corazón como una fuente.

Por eso Dios, en su infinita bondad y misericordia, se ha comprendido de la humanidad y ha buscado,por todos los medios, dar sentido y respuesta a esa búsqueda ansiosa de cada persona que ha pasado por esta tierra.

Al final, Dios mismo ha venido en la persona de Jesucristo a enseñarnos cuál es el verdadero camino de la vida feliz y a darnos ejemplo, pero tampoco lo hemos entendido.

Jesús en realidad no puso ante nosotros leyes difíciles y demasiado complicadas.

Como ya lo hemos comentado repetidamente, un solo mandamiento le pareció suficiente y ni siquiera ese hemos logrado entender, cumplir y vivir.

El mandamiento del amor es lo único que podrá hacernos reconocibles en esta vida y en la otra, como cristianos, seguidores de la voluntad del Señor.

Hace poco leí una página en la cual se comentaba que el catolicismo es perjudicial... y tuve que reconocer que aquel no estaba totalmente lejos de la verdad.

Muchos detractores, autores de mucha mala propaganda, en realidad son los mismos que se dicen cristianos, y por tanto perjudican la imagen del cristianismo que nos enseñó Cristo Jesús.

Lo malo para el cristianismo son los malos cristianos, los que se dicen cristianos, católicos, amigos y discípulos de Cristo Jesús, y no cumplen ni viven sus preceptos; es decir, su único precepto.

Dime tú... ¿vives el amor?

Si no enseñas a tus hijos lo que deben saber y vivir para ser cristianos, de poco sirve que los bautices.

Si gritas maldiciones e insultos a tu esposa y golpeas a tus hijos, no puedes decir que vives el amor.

Si gastas tu salario en vicios o frivolidades, no puedes decir que amas a tu familia verdaderamente.

Si te acuerdas de Dios sólo cuando vas a pedirle algo, y nunca le das gracias o te comunicas con Él para hacer alguna oración, simplemente para saludarle y decirle que le amas, tu concepto del amor a Dios es muy limitado.

Si no cuidas tu vida, tu cuerpo y continuamente agredes tu salud comiendo, bebiendo o fumando en exceso, o haciendo aquello que tú sabes bien que te perjudica, ni siquiera puedes decir que te amas a ti mismo.

Y el amor que Jesús propone es extensivo, total, universal, no deja nada ni nadie fuera de su ámbito.

Ni siquiera la naturaleza, las plantas y los animales, ninguno de los seres vivos, están marginados o fuera del amor de nuestro Dios.

El amor está inscrito en el corazón de cada uno, pero cada quien debe aprenderlo a lo largo de la vida de cada día.

Esto no es opcional, es el mandamiento de Dios, es la tarea que el Señor Jesús dejó para cada persona que vive en ese mundo, y es precisamente en eso donde va a residir la felicidad en este mundo, y será también la garantía de una vida feliz en la eternidad futura que el Señor ha prometido a cuantos cumplen su mandamiento de amor.

María Belén Sánchez fsp

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