Suplementos | El buen cristiano es hombre, no ángel, se ha de ocupar también de intereses terrenos Los pastores encontraron a María, José y el Niño La Iglesia, pueblo en camino como la barca de Pedro, nunca ha zozobrado, ni se se hundirá, a pesar de que ha sufrido intensas tempestades Por: EL INFORMADOR 1 de enero de 2012 - 07:36 hs . / En la luminosa noche de Navidad, la Iglesia ha visto y contemplado el misterio del amor de Dios, pues ve con el alma y contempla en todo su ser al Verbo de Dios humanizado, pequeño, dependiendo de su madre. Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo Único; y tanto amó el Hijo al mundo, que se entregó por él hasta la muerte. “Las pajas del pesebre, oh Niño de Belén, hoy son flores y rosas... mañana serán hiel “Las que para abrigarse tan blandas hoy se ven, serán mañana espinas de una corona cruel” Así lo canta Lope de Vega, pues el Verbo Eterno e Inmortal ha nacido en el tiempo y ha nacido para morir. El misterio del amor de Dios se ha manifestado visible y cercano, tanto como para llamarlo Emmanuel, Dios con Nosotros. El mundo entero recibe en Navidad un mensaje como lo recibieron del ángel los pastores. “No teman --les dijo--, les anuncio una gran alegría para todo el pueblo. Ha nacido hoy un Salvador, que es el Cristo, en la ciudad de David. Esta será la señal: lo encontrarán al Niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”. Fueron los pastores presurosos y llenos de júbilo, y encontraron a María, a José y al Niño. Cristo nos ha sido dado por María En los inicios del camino de la Iglesia, San Pablo --el recién convertido-- escribe una carta a los cristianos de Galaxia --los gálatas-- y en ella les manifiesta el plan de Dios: “Al llegar la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley” (Gal 4, 4). Dios igual al Padre y al Espíritu Santo, y hombre al tomar de una mujer, su madre, la naturaleza humana. Siempre cerca de su Madre, no sólo en el portal de Belén, sino en todos los días de su breve paso en el tiempo hasta expirar en la cruz; y ella, su Madre, allí está en la consumación del Misterio de la Redención. A la sangre redentora de su Hijo, ella junta sus ríos de lágrimas. Cuando acepta el mensaje del ángel Gabriel, María acepta unir su vida a la obra redentora de su Hijo, y al pie de la cruz presenta su ofrenda de amor y dolor, mientras el Hijo ofrece ese mismo dolor y ora por la salvación de los hombres. Hoy, primero de enero, el pueblo cristiano celebra la maternidad divina de María. Mira contempla al Niño, mas ahora lo mira y contempla no en las pajas del pesebre, sino en los brazos de la Madre. Santa María, Madre de Dios La Iglesia, pueblo en camino como la barca de Pedro, nunca ha zozobrado, ni se se hundirá, a pesar de que ha sufrido intensas tempestades. Es el momento de viajar al pasado, al siglo V, y al Oriente. Esteban era obispo de Constantinopla en el año 427. Buen orador y seguido por otros obispos, predicaba que en Jesucristo no hay una, sino dos personas, y su predicación turbó a toda la Iglesia; y María era solamente la madre del hombre antropotocos (antropos, hombre; tocos, madre). Inmediatamente surgieron protestas, y en nombre de todos los inconformes se levantó Cirilo, el obispo de Alejandría, en la desembocadura del río Nilo. Este obispo, teólogo muy versado con gran prestigio entre teólogos y obispos, así predicaba: “Jesucristo es el Hijo de Dios, y si Maria es Madre de Jesucristo, entonces María es Madre de Dios”, y en griego profesaron su fe San Cirilo y ciento noventa y ocho obispos reunidos en Efeso, convocados por el Papa Celestino I. Tal Concilio inició sus labores el 22 de junio y cerró el 16 de julio, domingo de Pentecostés, con la proclamación del dogma de su fe; María es Teo-Tocos, es Madre de Dios. El pueblo de Efeso con gran alegría escoltó a los obispos a media noche, alumbrando el recorrido por las calles con antorchas y acompañados por músicos e incienso. El domingo, primer día del año civil de la Iglesia de 2012, como la del lejano 431, eleva su plegaria: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”. Buscar a María, Auxilio de los Cristianos No se requiere don de profecía ni poderes adivinatorios, ni el carisma de predecir el futuro, para afirmar que el presente 2012 sera un año de tempestades. El cristiano es hombre de dos patrias: va en camino, en seguimiento de Cristo hacia la patria eterna. Por eso, con sentido de fe, se afirma que quien ya murió ya llegó a la casa del Padre, a la Ciudad Eterna. Sin embargo, tiene los pies en la tierra y su afecto, sus intereses cotidianos, en el lugar donde ha nacido, de donde ha sacado el pan de cada día y cuanto es y tiene. Por eso el buen cristiano es hombre, no ángel, se ha de ocupar también de los intereses terrenos, y con más amplitud, como deber, no mera afición a los colores de su equipo; como deber moral, del cumplimiento como ciudadano de su patria. Hay que ir a las urnas, hay que votar. De la voluntad y la decisión de los cidadanos se ha de esperar la llegada de los elegidos para llevar el gobierno de la nación. La Santa Madre de Dios, Auxilio de los Cristianos, interceda por México. Nuestra plegaria humilde y confiada sea para alcanzar la luz en las mentes de los electores y los elegidos, y fortaleza para trabajar por el bien común. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros. José R. Ramírez Mercado Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? 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