Suplementos | Por su belleza natural o sus tesoros culturales, la nación andina merece ser explorada Los mil paraísos de Bolivia Ya sea por su enorme belleza natural o sus tesoros culturales, la nación andina merece ser explorada Por: EL INFORMADOR 8 de noviembre de 2015 - 03:02 hs Sur, un país con mucho por presumir. ESPECIAL / Flickr GUADALAJARA, JALISCO (08/NOV/2015).- Dicen que en Bolivia está la entrada al cielo, o al menos, lo que pudiera ser su versión terrenal ante la belleza y simpleza del Salar de Uyuni, o que las nubes se transforman en agua en las cascadas del imperio verde del Parque Nacional Noel Kempeff Mercado (en la foto principal). Además de albergar un abanico ancestral en riqueza gastronómica y cultural, Bolivia destaca como un destino perfecto para maravillarse con la complejidad de la Naturaleza, que permite al visitante conectar cada uno de sus sentidos con la arena y brisa fresca de sus costas o con la iluminación que su cielo adquiere cuando las estrellas se manifiestan en la penumbra nocturna, por ejemplo. Este país localizado al centro-oeste de América del Sur se caracteriza por tener una diversidad de ecosistemas capaces de llevar al paseante desde la más caribeña playa hasta el más radiante desierto, por lo que si el espíritu latinoamericano es lo que predomina en tus próximas vacaciones, Bolivia te ofrecerá una de las experiencias más enriquecedoras para descansar y olvidarse del ajetreo citadino. Por si fuera poco, esta nación también presume de una tradición culinaria que despertará aquellas papilas gustativas sensibles a los fogones artesanales y orgánicos en cada una de las nueve regiones que la conforman: Cochabamba, Santa Cruz, La Paz, Oruro, Sucre, Tarija, Beni, Potosí y Pando, empezando por el clásico mondongo, un platillo protagonizado por carne de cerdo que es acompañada por ají colorado y amarillo, mote de maíz y papas cocidas, un menú bastante popular en el departamento de Chuquisaca. Belleza tangible ¿Cuántos días se requieren para conocer lo más emblemático de Bolivia? Seguramente toda una vida no bastará para recorrer cada centímetro de este paraíso, pues cada una de sus atracciones tiene el potencial de hipnotizar a sus huéspedes para provocarles el deseo de quedarse ahí por siempre. Pero como las vacaciones no son eternas, tu itinerario debe ser planeado de tal manera que puedas acudir a los escenarios que resplandecen por su majestuosidad como el Salar de Uyuni, el desierto que decidió romper las reglas de la Naturaleza y entregarse por completo a la finura y blancura de la sal. Este paraíso situado al suroeste de Bolivia es considerado como el desierto de sal más grande del mundo gracias a los 12 kilómetros que arropan a tres mil 700 metros sobre el nivel del mar. Lejos de la idea sufrible de estar en un desierto bajo la inclemencia solar, en el Salar de Uyuni desearas que el tiempo no transcurra para disfrutar de sus lujosos y hogareños hoteles que brindan al visitante la oportunidad de amanecer y anochecer bajo un cielo despejado y un suelo de composición volcánica. Otra complejidad de este escenario es su peculiar mezcla a un lago— también de sal— que es mundialmente conocido por romper la frontera entre el cielo y su suelo, especialmente en la temporada invernal, cuando el intenso azul de su techo se pierde ante la incandescencia de la blanca costa de sal, efecto conocido popularmente como “white-out”, dando el aspecto de un gran espejo. Un punto obligado en el recorrido por tierras bolivianas son las Pampas del Yacuma, área protegida municipal que es el más claro ejemplo de la plenitud de la naturaleza a lo largo de más de 616 hectáreas. Lo interesante de esta reserva es que el paseante se adentra a la vida silvestre entre la selva y el bosque como si estuviera en un verdadero safari, mientras el río Yacuma guía presumiendo a sus familias de caimanes que se asolean al pie de los senderos, o a la par que los roedores más grandes del mundo, las capibaras, se relajan en el fango o los monos juegan entre las copas de los gigantescos árboles. Es por ello que además del bloqueador solar y unas piernas de acero para resistir cada paso de Bolivia, también será indispensable llevar una cámara fotográfica que jamás se apague y no olvide de capturar la inmensidad del Lago Titicaca, el espejo andino de más de nueve mil kilómetros y ubicado a tres mil 800 metros sobre el nivel del mar, que le brinda una frescura al instante que ronda los 13 grados centígrados. Tampoco hay que olvidar al Cristo de la Concordia, colosal estatua que protege al cerro de San Pedro en la ciudad de Cochabamba con sus más de 34 metros de altura, que supera al Cristo Redentor de Brasil. Sabor de siglos Si la gastronomía es un factor indispensable en cada viaje, la ruta vinícola de Bolivia será tu mayor descubrimiento, en especial si acudes a las bodegas y viñedos del Valle Central de Tarija, que brillan en el mundo por su producción de vino y singanis (aguardiente de uva). Ya despertado el apetito, será imperdonable no dejarse seducir por el tradicional chairo, sopa endémica del departamento La Paz que se caracteriza por su sazón en el chuño, carne de cordero, chalona remojada, papa, zanahoria, cebolla, habas, maíz, hierba buena, wacataya, orégano y sal. Pero si sabor intenso y petite se trata, las salteñas dejaran atrás tu conocimiento en empanadas tradicionales, pues estos pequeños manjares de la región de Tarija destacan por sus rellenos de carne, huevo duro y especias, que se unen en un solo sabor al calor del horno. Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones