Suplementos | Si se detiene a analizar los nombres de este destino, encontrará algunas sorpresas Los increíbles Altos de Jalisco Si se detiene a analizar los nombres y símbolos de este destino, seguro encontrará algunas sorpresas Por: EL INFORMADOR 15 de diciembre de 2013 - 01:40 hs En la Hacienda Sepúlveda, las monturas esperan a sus cuacos y a los valerosos charros alteños. / GUADALAJARA, JALISCO (15/DIC/2013).- Pos miren… ahora que me eché un viaje allá por Los Altos de Jalisco, me encontré una serie de contradicciones que, palabra que no las había tomado en cuenta. En primer lugar, en Los Altos no hay cerros ni montañas que pudieran considerarse como “altos”; más bien son unas tierras yermas y planas que francamente tienen muy poco qué vérseles. Los lagos brillan por su ausencia y los machos… pos de esos dicen que hay por montones, pero yo la verdad no vi ninguno. Charros… esos sí hay muchos pa’ que vean, y de los meros buenos. Gente bravía y trabajadora por donde quiera. Haciendas de lo más bonitas al final de cada vereda. Campos cultivados produciendo gallinas, pollos y huevos… muchos huevos y en abundancia. Ganado caballar de lo mejor; lo mismo que vacuno, y hasta de esos bravos pa’ torear que nomás se ven pintear allá en las lejanías por donde uno va pasando. Contradicciones y más contradicciones de nuestro México surrealista fue lo que encontré en Los Altos de Jalisco. Empezando con el escudo de armas —grotesco resumen de lo sucedido cuando llegaron estos barbajanes dizque a “colonizar y civilizar” las tierras de por acá— que desde tiempos de la Colonia ostenta la Ciudad. Vean si no da coraje. Una torre fuertemente amurallada —con las puertas irónicamente abiertas como signo de hospitalidad— plantada sobre un lago aparece en medio del escudo. Dos montículos representando a las tribus nativas (Xiconaques y Custiques) que desde siempre fueron dueñas y habitantes del lugar, ostentan la brutal Conquista con sendas banderas de los colores del Rey clavadas en las cimas. Y para colmo… alrededor del escudo aparece la ingrata leyenda Adversus populus xiconaques et custiques fortitudo —Fortaleza contra xiconaques y rustiques—, a quienes los mismos españoles describían como “las naciones más valientes, belicosas y dañosas de todos los chichimecas”, quienes unidos por su propia defensa, “hostilizaban la colonización y la fundación de la villa”. Además, en escrito adjunto se menciona la “autorización para edificar un pueblo español” (?). Así o más de bribones quieren a los conquistadores de quienes todavía, increíblemente y hasta con cierto orgullo, seguimos conservando el escudo que le fue “concedido a la ciudad” por un rey que ni era de aquí. La antigua Chichimequilla vino a quedar en Lagos de Moreno: Lagos, por Santa María de los Lagos; y Moreno —bien ganado nombre— en honor de Don Pedro Moreno, hijo de españoles que haciendo causa con los chichimecas dio su vida —y literalmente su cabeza— luchando contra sus criminales coterráneos por la libertad de nuestro México. ¡Bien aiga por Don Pedro! Pero también prudente es reconocer que entre tanta voltereta de la historia, algo de bueno tuvo que quedar en esas tierras. Grandes haciendas —no esculquemos sus historias— han quedado en pie luciendo prodigiosas y elegantes arquitecturas. La Hacienda Sepúlveda, que pudiera ser un botón de muestra, fue otorgada en 1684 “como un regalo” de la Audiencia de la Nueva Galicia a Don Juan de Sepúlveda (?) y posteriormente adquirida por la familia Serrano, quienes por más de tres generaciones se han ocupado de mantenerla impecable y con señorío. Siendo una de las más bellas haciendas de Jalisco, convertida ahora en un lujoso hotel, es uno de los lugares que bien valen… si digo que una misa me estoy quedando corto. Con un par de horas manejando, agradablemente podrán retroceder unos cuantos cientos de años. ¡Gócenla…! Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones