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Martes, 22 de Octubre 2019
Suplementos | Para la cultura maya, la 'belleza física' era un concepto muy distinto

Lo que son las modas

Para la cultura maya, la 'belleza física' era un concepto muy distinto al que se tiene en la actualidad

Por: EL INFORMADOR

Así le aseguraban al bebé su belleza en el futuro. EL INFORMADOR / P. Fernández

Así le aseguraban al bebé su belleza en el futuro. EL INFORMADOR / P. Fernández

GUADALAJARA, JALISCO (12/OCT/2014).- Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, hoy queremos presentar unas imágenes de las modas de tiempo de los mayas cuando: digamos por belleza; por distinción; para adquirir sabiduría; o por diferenciarse físicamente de los demás, en esa cultura la deformación craneal era asunto de suma importancia.

Los abnegados padres, cariñosamente se esmeraban en alterar la forma de las cabecitas de sus pequeñines, aplastándoles el cráneo cuando tenían unos días de nacidos y sus huesitos eran todavía flexibles. Sofisticados artilugios les eran atados a las criaturas para que, manteniéndolas inmóviles pudieran soportar la presión constante que bellamente deformaría su calavera, para que esta conservara su exótico carácter al alcanzar la madurez; y que así el chaval estuviera siempre al último grito de la moda.

Los diccionarios dicen que moda es “Un uso o costumbre —generalmente pasajero— característico de un periodo, que ampliamente es aceptado por los naturales de un lugar”. Otros opinan que “es una locura temporal”. Cocó Chanel decía con certeza que “la moda es… lo que pasa de moda”. Mientras que Oscar Wilde opinaba que… “la moda es tan horrible que hay que cambiarla cada seis meses”

El caso es que, entre los mayas la moda de modificar los cráneos de los recién nacidos —aún a costa de las secuelas que pudieran presentar— permaneció como una elegante costumbre durante varios siglos. Tener un cráneo alargado, en forma de eme, o estar bizcos, era la mera moda entre los mayas ricachones de aquellos tiempos.

Algunos de los impresionantes artefactos usados, y sus resultados posteriores, los podemos ver gráficamente  en estas imágenes de los documentos y las muestras físicas del Museo Regional de Antropología de Yucatán, situado en el hermoso Palacio Cantón de la Ciudad de Mérida.

Muy conveniente es comentar que, para darle el toque final al embellecimiento del crío de marras, una bolita pendiente de un hilo muy cerca de sus ojos, hacía que al fijar su vista en ella sus ojos se acostumbraban a mirar la bolita con una fuerte presbicia, dejándolo para siempre con esa mirada bizca tan sexi y cautivadora que claro… estaba muy de moda.

El dicho aquel… “de la moda… lo que te acomoda” en este caso, aunque los padres estuvieran muy contentos con la belleza de su hijito, ciertamente el modito con el que lo hacían no debe de haber sido muy cómodo para los niños mayas.

Fray Diego de Landa, en uno de sus escritos sobre las costumbres mayas, anotó “…a los cuatro o cinco días de nacida la criatura, poníanla tendidita en un lecho pequeñito hecho de varillas y allí, boca abajo le ponían entre dos tablillas la cabeza: la una en el colodrillo y la otra en la frente, entre las cuales se lo apretaban tan reciamente y la tenían allí padeciendo hasta que acabados algunos días, les quedaba la cabeza llana y enmoldada como la usaban todos ellos…”  

Este mismo fraile, fue aquel precioso obispo de Yucatán que… en un “acto de fe” en el año de 1562, nos hizo el favor de destruir cuanto altar, vasija y estela maya encontró; quemando además los valiosísimos y ancestrales códices que por desgracia se cruzaron a su paso. En uno de sus escritos narra sin temor “…hallámosles grande número de libros de estas sus letras, y porq no tenían otra cosa en que no obviese superstición y las falsedades del demonio, se los quemamos todos…”. (Actualmente solo subsisten el de Madrid, el de París y el de Dresde).

Pero bueno, la historia —nos consta— sigue siendo tan cambiante como las modas. En aquellos tiempos: fundamentalistas por un lado y bizcos y cabezones por el otro, eran “agua de uso” entre la Cultura Maya tan sofisticada… Entiéndanle.

vya@informador.com.mx

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