Sábado, 18 de Octubre 2025
Suplementos | Personaje: Joseph Kony

Líder del ejército de ángeles

En Joseph Kony encarnó el mal. Este fanático depreda a su propio pueblo en Uganda. Ahora vuelve al mainstream mediático.

Por: EL INFORMADOR

Kony cree firmemente que tiene la misión celestial de derrocar al Gobierno y exterminar a su propia tribu por mandato divino.  /

Kony cree firmemente que tiene la misión celestial de derrocar al Gobierno y exterminar a su propia tribu por mandato divino. /

GUADALAJARA, JALISCO (11/MAR/2012).- “Enviado de Dios”, “Mano Divina” o “Jesucristo Reencarnado”, así se hace llamar Joseph Kony. Lo cierto es que son apelativos que disfrazan a un místico guerrillero que en tan solo dos décadas de cruzada ha causado la muerte a decenas de miles personas y el secuestro miles de niños, que en el mejor de los casos son reclutados en su Ejército de Resistencia del Señor (Lord’s Resistance Army, LRA) en Uganda.

También es cierto que Kony es el hombre más buscado por la Corte Penal Internacional y que nació en Uganda, África, donde era un conocido líder espiritual de la tribu acholi. Desde pequeño recibió una estricta formación religiosa. Su tía, quien era la marabú de la tribu, es decir una persona santa, le dijo que él era un elegido del cielo.

La misión del joven Kony le pudo ser develada a los 20 años, cuando fue capturado en una ola de violencia al término del mandato del presidente ugandés Milton Obote, derrocado por un golpe militar. Fue entonces cuando Yoweri Museveni asumió el poder en Uganda.

El Movimiento del Espíritu Santo (Holy Spirit Movement) nació en oposición al nuevo Gobierno pero de la mano de Alice Lakwena, prima lejana de Kony. La popularidad del grupo creció y éste estableció alianzas con rebeldes militares para combatir al régimen de Museveni. Al poco tiempo, Lakwena fue enviada al exilio y Joseph Kony tomó la dirigencia del grupo en 1987. Éste no sólo cambió el nombre del movimiento, sino que transformó su sentido drásticamente.

Kony cree firmemente que tiene la misión celestial de derrocar al Gobierno y exterminar a su propia tribu por mandato divino. La visión radical del nuevo líder pretende establecer un régimen teocrático que funcione bajo los Diez Mandamientos y convierta a la población ugandesa al cristianismo mediante el uso de la fuerza.

Con una mezcla de poderes espirituales y violencia desmesurada Kony logra controlar a sus seguidores. Aunados a los fines “espirituales” de su ejército, el control de los recursos minerales de la zona, particularmente rica en coltán, está implicada en su lucha. Sin embargo su “magia” y planteamiento no recibió el mismo apoyo que el de su predecesora, por lo que tuvo que recurrir al robo de niños para mantener vivo su ejército.

Para evitar ser secuestrados, los niños de las aldeas que suelen ser atacadas por los rebeldes abandonan su hogar durante la noche y caminan durante horas hasta llegar a alguna ciudad que les proporcione una relativa seguridad. Cientos de menores duermen bajo puentes, en escuelas, iglesias, patios y estacionamientos, por temor a ser reclutados. Sin embargo, no todos son capaces de huir.

Los pequeños no sólo son arrebatados de sus familias, sino que son obligados a cometer atrocidades, pues de lo contrario son asesinados. Además del miedo que Kony infunde a los menores secuestrados, los manipula al hacerlos creer que tiene poderes espirituales sobre ellos. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, 90% del cuerpo militar del Ejército de Resistencia del Señor está conformado por menores. Asimismo, se estima que a la fecha Joseph Kony ha raptado entre 30 mil y 40 mil niños en el Norte de Uganda, algunos de ellos cuentan con tan sólo ocho años de edad.

Los niños son obligados a matar a sus padres y hermanos como parte del rito de iniciación en el ejército. Posteriormente, se les entregan armas y se les convierte en soldados crueles, aunque en realidad vivan atemorizados. Casi una tercera parte de este ejército de menores son mujeres, condición que las hace doblemente vulnerables.

Las niñas soldado generalmente sirven como esclavas sexuales de los combatientes y corren el riesgo de contraer VIH/SIDA con facilidad. El sufrimiento de estas niñas permanece aun cuando alcanzan la libertad, ya que son consideradas como mujeres impuras para la sociedad. A diferencia de los varones, cuyas probabilidades de una reinserción social exitosa ascienden a 40%, para el género femenino los casos de éxito apenas suman 1%. No obstante, los traumas posbélicos, así como los trastornos físicos y psicológicos son igualmente severos para ambos sexos.

Las atrocidades provocadas por Kony han sido recriminadas por instancias internacionales, sin embargo éste no ha enfrentado a la justicia. En 2005 la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra el líder radical y cuatro de sus comandantes por crímenes de guerra y lesa Humanidad en Uganda, República Democrática del Congo, República Centroafricana y Sudán.  Desde entonces, el líder africano ha simulado estar dispuesto a llevar a cabo procesos de paz, sin embargo, aprovecha para fortalecerse y atacar con más fuerza. Se cree que Kony escapó a Sudán a finales de 2005, sin embargo, actualmente se desconoce su paradero exacto, lo cual dificulta que comparezca ante la justicia.

Un dolor visible


Tres jóvenes norteamericanos viajaron a África en 2003 en busca de una historia para realizar un documental. Tras conocer con profundidad la crítica e indignante situación de los niños soldados en Uganda, decidieron fundar la organización Invisible Children. Después de nueve años de lucha han difundido la realidad ugandesa en organismos internacionales y gobiernos, así como entre la sociedad civil.

En 30 minutos, Kony 2012, el documental de Invisible Children, colocado en YouTube, denuncia la brutalidad de la realidad en que viven los niños y explican quién es Joseph Kony.

Las redes sociales revolucionaron la manera en que los grupos humanos acceden a la información y se organizan. Es por ello que el movimiento lanzó una campaña en la cual, además de YouTube, Facebook y Twitter desempeñan un papel estratégico. El objetivo que persigue Invisible Children a través de este cometido es lograr que todo el mundo conozca la tragedia ugandesa y se logre detener al líder radical del Ejército de Resistencia del Señor antes del 31 de diciembre del año en curso, fecha en que desaparecerá de las redes sociales el contenido de la campaña. Pese a las críticas hacia el movimiento, que ponen en entredicho los métodos de la organización, los resultados de la campaña han superado las expectativas de los activistas.

El video en YouTube fue subido a la red el día 5 de marzo y en menos de una semana registra más de 60 millones de reproducciones, número que crece exponencialmente. La presencia de este movimiento social en Facebook también ha alcanzado cifras altas al lograr 2.4 millones de seguidores. Por su parte, en Twitter la situación de los niños ugandeses se colocó como uno de los temas más comentados por los usuarios bajo los hashtags #StopKony, #Kony2012 e #InvisibleChildren.

Otra verdad es que Uganda no es el único país en el mundo que atestigua esta indignante realidad.  Aunque es difícil conocer la cifra con exactitud, Amnistía Internacional estima que al menos en 24 países en situaciones de conflicto armado se reclutan niños por actores estatales y no estatales. Por su parte, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), calcula que actualmente hay entre 250 y 300 mil niños soldados, de los cuales un tercio está en África.

Existen legislaciones nacionales e internacionales que protegen los derechos de la niñez. En particular los Principios de París, instituidos en 2007, establecen lineamientos para abordar el tema de los niños soldados al crear un “sólido compromiso internacional”. Al margen de las decisiones de gobiernos y organismos internacionales, el vertiginoso avance de las comunicaciones cede la voz a la sociedad civil organizada para que sea ésta quien proponga y ejecute transformaciones globales. La campaña realizada por Invisible Children ha colocado la mirada del mundo en Uganda, ahora sólo falta extinguir la atrocidad.

Tapatío

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones