Suplementos | La ciudad muestra su magnificencia incluso en las moradas de sus habitantes Las señoriales casas de San Miguel Allende La ciudad muestra su magnificencia incluso en las moradas de sus habitantes, ricamente ornamentadas Por: EL INFORMADOR 5 de octubre de 2014 - 01:41 hs Las calles de San Miguel Allende guardan una imagen pulcra y tradicional, cuidadas en buena medida por sus orgullosos habitantes. EL INFORMADOR / V. García GUADALAJARA, JALISCO (05/OCT/2014).- El cautivador casco de San Miguel se fue conformando paulatinamente por casas, comercios, capillas y conventos. Varias casas fueron señoriales, unas con patio de cuatro corredores, otras de dos niveles y pocas de tres. Solares que fueron tomando forma, cuando los adobes se fueron tejiendo, abrazando marcos de cantera rosa o negra, y soportando vigas de madera, fachadas que se fueron asomando con gracia y elegancia a la calle. Muchas casas coloniales se conservan todavía, para gozarlas sin prisa, apreciando el conjunto y cada detalle. Nuestro último día en San Miguel, lo disfrutamos mirando expresivas fachadas, fachadas de casonas. Comenzamos la mañana en una finca de antaño de vanos de cantera rosa, sobre su puerta, un medallón con cruz, era el café “Petit Four”, donde saboreamos un humeante café y un rico pastel de almendra. Luego miramos una preciosa casona, de amplio zaguán con verja, fuente en su patio y corredores arqueados. Arriba de su puerta, un gran nicho vacio, a los lados, dos balcones con plantas y vistosos remates con círculos. Otra casa de románticos balcones, reunió a los insurgentes. La casa “Arca de Noé”, con estrellas conformadas por dos triángulos equiláteros, gárgolas de gatos, friso de animales y almenas de atractivas formas. Casas con esculturas sobre su cornisamento. La calle Canal # 4, nos presumió del palacete Canal, con relieves en su portón, el marco arqueado y con un águila en su clave, encuadrado por columnas corintias, por remate un frontón de arco rebajado, arriba, una buena hornacina con la Virgen de Loreto, con dos columnas pareadas por lado y de igual orden, por remate un frontón con un medallón de la Cruz de Calatrava. La casa # 4 de la calle Umarán, es conocida como la “Casa de los Perros”, por la forma de las ménsulas de cantera del balcón principal, con elaboradas forjas, perillas de bronce y cornisas voladas de cantera. Morada de la familia Umarán, entre sus miembros, el insurgente Juan de Umarán. Por la calle Diez de Sollano miramos la Casa de Loja, su puerta fue rematada por un frontón triangular con blasón y arriba un nicho entre volutas y con cruz en su cresta. La calle del correo nos enseñó en el # 17, la Casa del conde del Jaral del Berrio, con elegante balcón arriba de su portón, entre medias almenas y rematado por un medallón y frontón de arco rebajado. Por la calle San Francisco, en el # 28, admiramos la Casa de las Postas, con vistoso balcón, enmarcado por volutas, antaño fue estación de diligencias. La calle Cuadrante ostenta de la Casa del Inquisidor, con cautivadora fachada de canteras labradas, en sus marcos y cornisas, los remates de sus balcones son de vistosa talla. Por último, contemplamos la casona de Manuel de la Canal, data de 1735, la puerta con medias columnas corintias, en el friso se lee: “Instituto Allende”, por remate, una hornacina entre volutas y almenas, con la virgen de Loreto, en la cima una cruz de Lorena y una almena por costado. El amplio zaguán nos condujo a los bonitos portales, delimitados por columnas redondas, capiteles toscanos y arcos en medio punto, que fueron cubiertos con bóvedas por arista. En su jardín, una fuente labrada de dos copas, una esquina de los portales conduce a la capilla. Para 1809, las madres Carmelitas Descalzas adquirieron la finca, en 1949, se compró para escuela de artes y a los dos años se le nombró, “Instituto Allende”. Del Instituto fuimos a degustar un delicioso corte al restaurante, “Tío Lucas”. Y más tarde caminamos para conocer la fabulosa Presa del Obraje, delimitada por gruesos sauces y laderas rocosas. Al caer la noche fuimos a “La Zarigüeya”, salón cantina, donde brindamos por la dicha de haber disfrutado del hermoso poblado de San Miguel Allende y de la amabilidad de sus moradores, que conservan celosamente la arquitectura, que brinda una atmósfera provincial. Temas Turismo Arquitectura Pasaporte Lee También MC busca equilibrio turístico con regulación de hospedaje digital en Jalisco ¿Cuánto cuesta entrar a la zona arqueológica de Tulum en 2025? León, Guanajuato la ciudad perfecta para el turismo de reuniones Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones