Suplementos | Veredas Las islas del Pacífico Sur Un recorrido por sitios que están llenos de bellezas naturales e historia Por: EL INFORMADOR 17 de noviembre de 2012 - 20:27 hs El Océano Pacífico Sur, se pavonea de hermosas islas, que fueron divididas en Melanesia y Polinesia. / GUADALAJARA, JALISCO (18/NOV/2012).- El Océano Pacífico Sur, se pavonea de hermosas islas, que fueron divididas en: Melanesia, que comprende: Fidji. Nueva Guinea, Salomón (Bougainville), Nuevas Hébridas, Nueva Caledonia y Archipiélago de Bismarck. Micronesia, compuesta por las islas Marianas, Carolinas, Marshall, Palau, Gilbert y Allice. Y Polinesia, que conforman: Archipiélagos de Nueva Zelanda, Tonga, Samoa, Hawai, Futuana, Wallis y Polinesia Francesa. Los polinesios son considerados de raza cobriza y probablemente son mezcla de papués y malayos. La mayoría de las islas son de origen volcánico y el resto son atolones de coral. Atractivos espacios, muy atractivos, de bellas montañas, tapizadas por exuberante vegetación, donde algunas hechizantes cascadas se esconden, aguas que bajan con gracia a expresivos esteros y lagunas. Sus orillas, están salpicadas de paradisiacas playas, donde las arenas blancas besan mansos oleajes de aguas frescas, azul turquesa, ricas en vida marina. Sus habitantes coexisten y gozan en lo posible con la naturaleza, fabulosa y cautivadora a la vez, es la naturaleza de aquellos archipiélagos. Intrépidos navegantes se maravillaron al encontrarse ante las encantadoras islas. Cierto día de otoño de 1516, se presentó ante el rey de Portugal, Manuel I, un curtido y sobresaliente navegante, de 36 años, serio y cojo, por causa de una de tantas batallas en África y las Indias portuguesas, defendiendo la corona, era Fernando Magallanes, quien le propuso al monarca timonear una carabela con dirección a las Indias y fue rechazado. Su bagaje era el cumulo de años de conocer las Indias, por ende unos españoles lo eligieron y lo invitaron para abrir una ruta occidental a las Indias, en vez de rodear África, para cortar el monopolio portugués de las especias. El rey Carlos I lo escuchó y lo apoyó, el 22 de marzo de 1518. El 20 de septiembre de 1519, cinco barcos: Concepción, San Antonio, Victoria, Santiago y Trinidad, que fue la nave capitana, soltaron amarras y desplegaron velas en el puerto Sanlúcar de Barranda, en la desembocadura de Guadalquivir. El capitán ordenó: “Seguid de día mi bandera y de noche mi farol”. La tripulación constaba de 250 almas de diversas nacionalidades. Las embarcaciones se fueron enfilando enseguida de un cañonazo, siguiendo a la Trinidad, surcando y espumeando aguas del Atlántico. Cuando arribaron a la bahía, donde se levantaría Río de Janeiro, descansaron unos días en sus arenas finas, los costeños los acogieron con manjares. Creyeron que el río de la Plata era el estrecho que tanto buscaban, pero al adentrarse se redujo, el frio y el hielo se hicieron presentes, llegaron a una bahía, que nombraron Puerto de San Julián, navegaron y navegaron con derrotero sur y el estrecho no se dejaba ver, sólo hielo. La angustia desbordó en motín, que el capitán pudo superar. Invernaron en San Julián. Pigafetta escribió: “un día vimos de repente un hombre desnudo de estatura gigantesca”, de grandes pies, el capitán nombró “patagones” a los nativos, sitio que se reconoció como Patagonia. Al asomarse la primavera se izaron velas para buscar el anhelado estrecho. Luego de doblar el cabo, Magallanes atisbó los dos barcos que se habían dejado de ver por dos días, por motivo de una tormenta, los cuales anunciaron al capitán con un cañonazo y gallardetes, el insólito hallazgo del estrecho. Después miraron al sur unas hogueras, el capitán nombró al lugar, “Tierra de Fuego”. Se detuvieron en una desembocadura por sardinas, mientras tanto Magallanes envió un esquife a indagar si había salida al mar, a unos días regresó el esquife con noticias alentadoras. Luego de recorrer 450 kilómetros del estrecho vieron el océano. El audaz capitán dijo: “Señores navegamos por aguas que ningún navío recorrió antes. Ojala siempre las hallemos tan sosegadas como esta mañana. Con esta esperanza llamaré a este mar, Pacífico”. El estrecho fue bautizado con el apellido de su descubridor. Costearon lo que sería Chile, animados por un clima cálido, luego se viró rumbo noroeste, tras casi dos meses de surcar mar, el 24 de enero de 1521, atisbaron con admiración un atolón, donde saciaron el apetito, el 4 de marzo llegaron a Guana y enseguida a las islas Filipinas, donde al arrimarse una canoa de naturales, el esclavo de Magallanes, llamado Enrique, les habló en malayo y le respondieron, Magallanes se quedó sorprendido y pensativo, deduciendo que estaban realizado la sensacional y trascendental vuelta al mundo. Temas Pasaporte Lee También Zacatecas y La Antigua: Viaje a dos joyas históricas de México El arte de saborear Nayarit Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones