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Viernes, 22 de Noviembre 2019
Suplementos | Jesús fue muy claro cuando anticipó cuáles serán los criterios con los que todos los seres humanos daremos cuentas ante Él

Las evidencias en el juicio ante Cristo

Es muy probable que usted conozca a gente que tiene necesidad de comida y bebida, especialmente entre los niños; ése es un buen lugar para comenzar a servir a Jesús...

Por: EL INFORMADOR

   Jesús fue muy claro cuando anticipó cuáles serán los criterios con los que todos los seres humanos daremos cuentas ante Él. No se trata de la religión que profesamos, o nuestras convicciones personales sobre tal o cual tema, sino de nuestra respuesta ante las necesidades de los demás. ¿Qué aspectos revisará Jesús del desempeño de todas las naciones de la tierra? El Señor nos pedirá cuentas de lo que hicimos con los hambrientos, los sedientos, los forasteros, los desnudos, los enfermos y los presos.
    Para sorpresa de todos, y a pesar de que Jesús ya lo ha anticipado, muchos se admirarán al ser reconocidos y recompensados por cosas que hicieron por los necesitados de este mundo, sobre todo al darse cuenta de que en realidad todo ese bien lo hicieron a Jesús, ya que Jesús considera que hacerle el bien a uno de sus humildes hermanos, es como haberle hecho el bien a Él mismo.
    ¿Dónde están los hambrientos y sedientos de este tiempo? ¿Quiénes son los forasteros de entre nosotros? ¿Cómo localizar a los desnudos y enfermos? ¿A cuáles presos hay que visitar? Pudiera parecer que hay tantos de todas estas categorías, que no hay por dónde empezar y nunca terminaríamos, pero Jesús dejó instrucciones claras al respecto: debemos hacerlo por aquellos que están cerca de nosotros.
    Un día un hombre quiso justificarse ante Jesús, para no hacer el bien que debería, y por eso le preguntó al Maestro: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús le contó la historia que ahora conocemos como la parábola del buen samaritano, para enseñarle que nuestro “prójimo” es nuestro “próximo”, es decir, aquel que está cerca de nosotros y que necesita nuestra ayuda.
    Es muy probable que usted conozca a gente que tiene necesidad de comida y bebida, especialmente entre los niños; ése es un buen lugar para comenzar a servir a Jesús. Hay miles de niños en esta ciudad que necesitan una buena alimentación, pero ni usted ni yo podemos justificarnos diciendo que es imposible alimentar a todos, o que es algo que debería hacer el gobierno; creo que Jesús nos pedirá cuentas de aquellos que, estando cerca de nosotros, pudieron ser ayudados con nuestro esfuerzo. En aquel día, es muy posible que Jesús no le pida cuentas de los niños que mueren de hambre en África, pero muy posiblemente le pedirá cuentas de los niños hambrientos de su colonia, o de los lugares por donde circulaba cotidianamente.
    Un forastero entre nosotros, no necesariamente es una persona de otro país o una ciudad lejana. También puede considerarse como “forastero” alguien que no tiene familiares cercanos en esta ciudad, como un estudiante por ejemplo, así como alguien que por cuestiones de trabajo vive solo entre nosotros. Algo que un forastero aprecia mucho, es la oportunidad de disfrutar una comida alrededor de una mesa familiar, sintiendo el calor de un hogar mucho más atractivo que el buen sazón de una comida.
    También tenemos cerca de nosotros personas con necesidades de ropa adecuada, ya sea para el tiempo de calor o de frío, y ni qué decir de las gran cantidad de enfermos y familiares de los mismos que llegan a los grandes centros hospitalarios de nuestra ciudad, y que no tienen ningún conocido que les tienda la mano en nuestra metrópoli. ¿Estará Jesús interesado en que les brindemos una mano de ayuda a ellos? No hay duda de que si lo hacemos, lo estaremos haciendo por Jesús.

                Angel Flores Rivero   
iglefamiliar@hotmail.com_

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