Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | La Romería nos recuerda otra fiesta más definitiva que Dios nos prepara

Las cosas que nos rodean: Un vestido de fiesta

Llega el día de nuestra Romería, acompañando a la Sma. Virgen de Zapopan de regreso a su santuario, y con gozo nos apresuramos para asistir a esta esperada fiesta

Por: EL INFORMADOR

     Llega el día de nuestra Romería, acompañando a la Sma. Virgen de Zapopan de regreso a su santuario, y con gozo nos apresuramos para asistir a esta esperada fiesta, a la cual todos estamos invitados, sea en persona, ser virtualmente. La Romería nos recuerda otra fiesta más definitiva que Dios nos prepara.
     Con mucha elocuencia escuchamos las palabras de san Pablo, que nos recuerda que aún cuando en el presente vivamos en la pobreza, el Señor nos espera para invitarnos a su fiesta divina y eterna.
     No obstante, al presentarnos a la fiesta de Dios tendremos que llevar un vestido digno. Y ciertamente no se trata de ropa, sino de actitudes, de buenas obras, de comportamientos a la altura de nuestra condición de cristianos.
Al llegar al banquete de fiesta en donde no se excluye a nadie, sino que serán invitados “todos, todos”, sin mirar su condición social, su edad, sexo, status o categoría, simplemente el Señor mirará la limpidez de cada vida, la rectitud de conciencia y el amor que supo repartir y trasmitir.
     La vida que queremos para el futuro hay que construirla ahora. El traje que queremos llevar ante Dios el último día es el mismo que desde ahora nos empeñamos en llevar.
     Por eso hoy recordaremos el vestido que nos permite presentarnos ante los demás, según el estrato social en el cual nos ubicamos y con el cual queremos ser reconocidos.

ORACION DEL VESTIDO

Un vestido es necesario
para cubrir el cuerpo
de las inclemencias del tiempo,
pero es también útil
para hacerte reconocer como persona,
para expresar la dignidad
que quieres que los demás te reconozcan.

Un vestido recuerda
que a los príncipes se les viste
con ropas especiales,
y a los hijos de Dios también,
Dios los quiere  
revestidos de gracia.

Es bueno recordar estas cosas,
para ajustar el comportamiento
a la dignidad que al nacer se te dio,
Para que al llegar a la fiesta de Dios,
no desconozca a nadie.

     Infinidad de situaciones nos llaman la atención en el presente, y con frecuencia podemos preguntarnos hacia dónde vamos o hacia dónde nos llevan los múltiples acontecimientos que estamos viviendo, personal o colectivamente como humanidad.
     Pidamos hoy a la Virgen Santísima de Zapopan que cese la violencia y empecemos a vivir la Paz.

María Belén Sánchez fsp

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